Coordinar actividades deportivas

La organización de eventos debe ser un trabajo conjunto.

30 Enero 2006
En esencia, hablar de deporte es ingresar a un apasionante mundo, en el que las habilidades físicas integradas a la mente y el espíritu generan placer y bienestar a quienes lo practican y pasión a aquellos que se suman como simples observadores. Tanta dinámica motiva muchas veces grandes desplazamientos de gente, atraídas por el calor y el color de una actividad que cada día crece más y que genera impactos económicos ocasionales pero valiosos. En Tucumán, la fórmula funciona como en cualquier parte del mundo; pero, como es lógico, en su elaboración surge todo tipo de contingencias, lo que le quita impacto a tanto esfuerzo.
Inserta en una situación geográfica poco propicia por las distancias, nuestra provincia, no obstante, no desfallece en su búsqueda. Y así, se reinventa, genera encuentros, pelea su lugar en una mesa donde las mejores porciones de la torta, por cierto, se van para el sur. Pero, en esa lucha desigual, hay errores de estrategia que ahondan la brecha. Entonces, la búsqueda parece estar orientada a determinar cómo captar fronteras afuera al turista deportivo; por extensión, en mejorar el sistema de trabajo, puertas adentro.
Basta con echar una mirada a las múltiples propuestas que cada año ofrece Tucumán: los Transmontaña de mountain bike y enduro; el torneo Seven de Tafí del Valle y los certámenes juveniles de rugby; el encuentro nacional y premundial de parapente; las competencias de eco aventura; pruebas de turf como el Batalla de Tucumán; el Abierto del Norte de golf; certámenes de náutica como la Copa Independencia; torneos de artes marciales; una fecha por el Nacional de motocross; la posibilidad de ser una de las sedes por donde transita el Gran Premio de autos antiguos; y ahora, de nuevo, una fecha por el Rally Argentino.
No es sencillo encontrar otra plaza que tenga tantos atractivos deportivos para ofrecer y que no saque el provecho adecuado de cada uno de ellos. Es allí donde surge con nitidez uno de los problemas que se renueva todos los años: la falta de coordinación adecuada entre organizadores, auspiciantes y Estado. Muchas veces, el apoyo que ofrece este último es declarar el encuentro en cuestión como "de interés provincial", asumiendo un protagonismo casi de ocasión, obligado por las circunstancias. Y sólo con ello, hoy, ya no alcanza.
Otro punto que debería ser analizado es la coordinación a la hora de la organización. Hay situaciones que producen tristeza, como ver que en un mismo fin de semana se generan dos espectáculos que compiten entre sí, quitándose público. En 2005, ello sucedió, por ejemplo, en ocasión de una fecha del Rally del NOA en Famaillá y el cierre del campeonato de enduro, en Lules. Separados por pocos kilómetros, dos pruebas de gran aceptación dieron cuenta de la falta de diálogo de los dirigentes de ambas categorías y de las comunas que dieron su respaldo. Así, el público fue el que salió perdiendo.
Conocida es la búsqueda en la que se encuentra la provincia en aquello de captar turistas. Ya lejanos los tiempos en que se vendía un sitio sólo como una postal, el deporte cumple un lugar fundamental en el armado de una propuesta seria y sólida. Y es allí donde las falencias de entrecasa amenazan con extender el desaprovechamiento de cada encuentro que se organice. Eso, más la falta de infraestructura adecuada (autódromo, estadio cerrado, entre otras cosas), no hacen más que sostener que se requiere una política comprometida con el deporte. Hace falta trabajo, coordinación y entendimiento entre los factores público y privado. Con lo que hay y se hace, por ahora, alcanza sólo para apetecer el consumo interno y darle sólo alternativas incompletas a los visitantes.

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