Desaparece el uso de las tarjetas de crédito por la falta de financiación

La gente redujo drásticamente el volumen de compras, y las pocas operaciones que hace son al contado. Efectos de la crisis.

12 Agosto 2002
La inexistencia de financiación y la abrupta caída del poder adquisitivo han obligado a los bancos a restringir a su máxima expresión el otorgamiento de nuevas tarjetas de crédito y a los consumidores a guardar sus plásticos o directamente a pedir su baja. La Cámara de Tarjetas de Crédito y Compras reveló que el consumo con tarjetas de crédito cayó hasta un 50%, cifra récord de los últimos años. El desplome de esta forma de pago y la merma de tenedores se debe a varias causas: la pérdida del empleo; el temor a perderlo o ver reducidos los ingresos y la falta de pago o morosidad.
En un reconocido banco privado del medio, el gerente admitió que hay restricciones para la emisión de nuevas tarjetas, a diferencia de lo que ocurría hace ocho meses atrás. "En lo que hace a nuevos planes-sueldo estamos trabajando en líneas más restringidas y evaluamos caso por caso, por la falta de liquidez", dijo. Por lo general, lo que cambió es que se tiene en cuenta sobre todo los niveles del ingreso del solicitante. Por ejemplo, para empleados en relación de dependencia sólo se reciben de $ 1.000 en adelante.
Respecto del pedido de bajas, observó que se notó un fuerte aumento en el primer trimestre del año. "Casi un 50% había pedido la baja, pero con el correr el tiempo se estabilizó; ahora la gente lo que hace es guardarla y esperar que la situación mejore, ya que tiene conciencia de que es la única forma de financiación -aunque sea por 20 días- que aún le queda", añadió.
El Banco Nación está emitiendo tarjetas, pero la demanda no es mucha. Lo que se observó, como en la mayoría de los bancos, es que los tenedores de plástico redujeron considerablemente el volumen de compras. "Hay personas que tenían dos o tres tarjetas de diferentes bancos y optaron por quedarse con una, la que menos comisión les cobra. Además está el tema de los bonos, que encarece aún más esta forma de pago", agregó otro gerente. "Creo que la gente ha tomado una actitud responsable, de no comprar lo que no va a poder pagar", agregó.
En el Banco Empresario, la situación es similar. Según un vocero de la entidad, la gente guardó su plástico porque no tiene financiación, pero la mayoría no le dio de baja. "Nosotros no cobramos la emisión y, al no generarles un costo, prefieren mantenerla", aseveró. "La emisión de nuevas tarjetas es prácticamente nula, ya que elevamos los requisitos por la situación ya conocida", añadió.En el Banco Credicoop también se produjeron bajas, pero no en forma considerable. "El problema que muchos nos plantean es que ya no pueden sacar en varias cuotas y el tema de los bonos, porque es difícil canjearlos por efectivo", aseveró un funcionario de la entidad. "Las altas prácticamente no se observan, por los mismos motivos que las bajas", agregó.
Otro hecho llamativo es que la cifra de atrasos -el cliente ni siquiera paga el mínimo- aumentó considerablemente. De casi un 8%, que era la cifra histórica, subió a un 30%. El banco Empresario, por ejemplo, citó en forma amigable a sus clientes a refinanciar la deuda y tuvo una excelente acogida. "Todos quieren solucionar el atraso", agregó un vocero. Guarismos similares de morosidad se obtuvieron en otras entidades bancarias del medio. El banco Nación también lanzó planes de pagos en cuotas para aliviarle la carga de la deuda lo máximo posible al cliente.

En los comercios
La crisis provocó que la venta en los comercios -a través de este sistema- cayeran hasta un 50% en lo que va del año. Hasta el día de hoy existen muchos negocios y estaciones de servicio que rechazan la compra con las tarjetas. "Es demasiado tiempo el que el comerciante debe esperar para cobrar y no podemos aguantar", explicó un miembro de la FET. Otros, en cambio, prefirieron aplicar un recargo de entre un 10 y un 20% a las compras para evitar que la inflación lícue sus ingresos.

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