En Sudamerica se aguarda dinero para invertir y crecer

En el mundo, por día, se intercambia más de un billón de dólares, y solo el 5 % deriva del comercio mundial y de transacciones reales.

11 Agosto 2002
En setiembre de 1998, trece bancos en los Estados Unidos hicieron un consorcio de 3.625 millones de dólares para rescatar -en medio de un descalabro en Wall Street- al fondo de inversión Long-Term Capital, que perdía más del 90% de sus activos y estaba al borde del default. Tenía en su administración -nada menos- que a dos premios Nobel, forjadores del modelo "que no podía fallar".
Este golpe en los mercados, hasta hoy muestra sus efectos residuales. Sucede que el avance tecnológico tiene ventajas y también desvíos, como el que permite -a pocos day traders- ver todas las órdenes de compra y venta de una acción determinada en tiempo real. Información que no es para todos, lo que viola una regla de las Bolsas.
Así, un agente económico se adelanta a los demás, para marcar una diferencia. Esta es una de las provocaciones salvajes de los últimos años que excitó el precio de los valores con la "exhuberancia irracional".
En el mundo, por día, se intercambia más de un billón de dólares, y solo el 5 % deriva del comercio mundial y de transacciones reales. El resto del volumen son especulaciones y arbitrajes, donde se gana y se pierde, con la diferencia de precios por las fluctuaciones del tipo de cambio y de las tasas de interés, de dinero virtual.
En este invierno de Sudamérica se necesita dinero real. Uruguay y Brasil ya recibieron los nuevos créditos desde los organismos multilaterales y los Estados Unidos. En sumas excepcionales y muy similares a los que oportunamente tuvo Argentina y no pudo pagar. Ojalá les sirva.
Porque aquí el interrogante es: cuando venga la ayuda en el monto que se acuerde, ¿servirá para restablecer los contratos, terminar con la evasión, condenar la corrupcción, y repatriar capitales para invertir y crecer?
La duda continúa; el Gobierno de transición le dejará muchos temas pendientes al próximo. Como si la Argentina tuviera todo el tiempo del mundo.
En la semana, subieron los combustibles. Por tercer mes consecutivo descendió la inflación; mejoró la recaudación en pesos y también hubo un leve repunte de la producción industrial. Pasó el secretario del tesoro Paul O'Neill.
Ahora le podrá informar a los plomeros y los carpinteros de su país una mejor percepción de la Argentina. Hay que aguardar su comentario, luego de ver la estrechez que se atraviesa.(Por Enrique J. Martínez)

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