Los que se animaron a gerenciar cosechan éxitos

Los resultados son positivos en las empresas de familia que contrataron profesionales para llevar adelante la firma.

11 Agosto 2002
Adaptarse a los cambios ocurridos en la economía durante los últimos años fue todo un desafío para las empresas familiares. Pero el tener que amoldarse a lo sucedido en el país en los últimos ocho meses es todo un reto a la supervivencia. "El desempeño de las empresas de familia en el marco de esta crisis es variado, pero seguramente el saldo, si hablamos en términos contables, es positivo", dijo a LA GACETA Carlos Kaplún, presidente del Centro de Empresas de Familia, con sede en Buenos Aires.
Kaplún visitó Tucumán la semana pasada para avanzar en la organización de seminario que se llevará a cabo en esta provincia el 28 del corriente, de 19 a 22, en el hotel Tucumán Center. El curso es organizado por la fundación Magister y por el Centro de Empresas de Familia. "Se debatirá sobre la viabilidad de las empresas familiares en el presente y en el futuro de la Argentina, y que es lo que habría que hacer para propiciar el crecimiento de este tipo de firmas", remarcó el experto.

- ¿Qué está pasando con estas empresas en el marco de la crisis posdevaluación?
Las empresas familiares argentinas que existían antes de los últimos cambios están siendo renovadas obligatoria y velozmente. A su vez, está apareciendo una gran cantidad de empresas, no tanto por el problema de la crisis argentina sino como parte de un hecho que se da en el mundo desde 1960, con el fenómeno del petrodólar, y es el reconocimiento de que en esencia no es que no hay trabajo, lo que hay cada vez menos son puestos en relación de dependencia. Entonces, se forman empresas.

- ¿Qué cambios se observan en las firmas?
Todo el fenómeno de tercerización de servicios y producción de grandes empresas está siendo de manera aceleradamente puesto en marcha por las empresas de familia. Como en todos momentos de crisis, hay vasos medio llenos y vasos medio vacíos. La realidad argentina es muy dura, pero no más que muchas de las economías líderes emergidas luego de la Segunda guerra mundial. Argentina está saliendo de algo parecido a una profunda guerra económica interna. En este proceso hay muchas empresas de familia que les está yendo bien o razonablemente bien. Empresas que encontraron mercado, empresas que han conseguido exportar.

- ¿Están suficientemente capacitados los líderes familiares para desarrollar las funciones que exigen sus empresas?
Este no es un problema de Argentina, sino general, de todo el mundo. Muchas familias confunden pertenencia familiar con derecho empresario. Esto es lo que generalmente trae las dificultades en el seno de las empresas. Alguien por el hecho de nacer en una familia tiene un rol: el hijo será hijo, luego será padre y marido. En una empresa de familia el rol tiene que ver con el cumplimiento de una misión, que es ganar dinero. También está el tema del principio de autoridad. En nuestra sociedad, compuesta por hijos y nietos de españoles, italianos, árabes y judíos, la autoridad la tiene el padre en gran medida, y también la madre. En una empresa de familia la autoridad la tiene el que sabe hacer ganar dinero. En una familia, el dinero que hay está disponible para todos en la medida que es necesario. Mezclar una caja de una familia con la caja de una empresa da como resultado un resultado incierto, porque la empresa no está para abastecer las necesidades de todos, sino la de pagar lo que merece el esfuerzo realizado.

- ¿Se capacitan los dirigentes de las empresas de familia?
La capacitación hoy es un bien que se amortiza cada tres o cuatro años. Podemos estar bien o mal capacitados, pero lo que es seguro es que no estamos capacitados para lo que viene dentro de tres años, porque ya deberíamos estar estudiando para lo que viene. Mi generación estudió en todas las etapas primario, secundario y universitario, hasta el posgrado inclusive, y a partir de allí había que trabajar. Hoy hay que terminar por lo menos un escalón más, y saber que ni bien uno termina hay que volver a estudiar, y que este es un proceso que no va a terminar nunca.

- ¿Se animaron en las emrpesas familiares a contratar profesionales externos para gerenciar?
Las que se animaron y lo hicieron bien hoy están cosechando los éxitos. Las que no se animaron tienen allí muchos de los problemas que hoy le imputan al mundo exterior, y que realmente son propios. Las dificultades que tienen las empresas de familia las ven reflejadas como problemas que vienen de afuera, pero es un efecto de un problema que hay interno en la mayor parte de los casos, y esto es muy duro de reconocer.

- ¿Se da el caso en las PyME familiares que alberguen a parientes desemmpleados?
Sí, y esto es propio de la coyuntura. No es sano, y es una solución mediocre, que normalmente después se termina pagando a un precio muy caro por haber mezclado responsabilidad familiar con responsabilidad empresaria. La empresa de familia tiene lugar sólo para los que sepan hacerle ganar dinero. No es un lugar para dar trabajo a los individuos de la familia que no tienen empleo. Esto es duro y antipático, pero no solucionamos nada mediocrizando la empresa.

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