07 Diciembre 2005 Seguir en 
“La condena fue justa. Es el fruto de haber hecho un enorme esfuerzo para lograr que se haga justicia”, aseguró M.T.S, la madre de las dos menores que fueron abusadas sexualmente por su padrastro Oscar Manuel Fernández, que ayer recibió una pena de 4 años y 6 meses de prisión por haber sido encontrado culpable por ese delito, amenazas de muerte con arma de fuego y lesiones leves.
Después de que se leyó el fallo judicial, se vivieron momentos de gran tensión. En un extremo de la sala, la madre de las víctimas, cuyo nombre se mantiene en reserva al igual que el de las menores, lloraba desconsoladamente. En el otro, los familiares del acusado no encontraban respuestas a sus planteos, en reclamo de la inocencia del hombre. Luego, en el pasillo, estos insultaron al abogado querellante y después intentaron agredir a la mujer.
“Durante meses enteros recorrí los pasillos de Tribunales explicando lo que había ocurrido. Ventilé todo lo que les había pasado a mis hijas para que hubiera justicia. A pesar de que soy consciente de que el fallo es justo, no estoy tranquila por lo que pasaron las chicas, que aún sufren graves consecuencias psicológicas”, explicó la mujer.
En una casa
El hecho ocurrió el 13 de julio de 2004, en la casa familiar. La mujer convivió con Fernández durante tres años y medio, relación de la cual nació otra nena, más chica que las víctimas, que son hijas de una pareja anterior. Ese día, poco después de las 2, se despertó y vio que su esposo no estaba en la cama.
Ante los jueces, ella dijo que se levantó y fue a la habitación de sus hijas, donde vio lo que nunca hubiera esperado. Luego, según sus dichos que fueron ratificados por las nenas, el condenado la golpeó y la amenazó de muerte poniéndole una pistola en la casa.
Horacio Guerineau, defensor de Fernández, solicitó la absolución aduciendo que no había pruebas para sostener la acusación. Distinto pensaron el fiscal Edmundo Botto, quien pidió que el sospechoso sea condenado a seis años de prisión, y el representante de la querella, Alberto Sosa, que solicitó siete.
El tribunal, que estuvo integrado por Emilio Herrera Molina, César Vera y Alberto Piedrabuena, con disidencia del último, decidió condenarlo.
Después de que se leyó el fallo judicial, se vivieron momentos de gran tensión. En un extremo de la sala, la madre de las víctimas, cuyo nombre se mantiene en reserva al igual que el de las menores, lloraba desconsoladamente. En el otro, los familiares del acusado no encontraban respuestas a sus planteos, en reclamo de la inocencia del hombre. Luego, en el pasillo, estos insultaron al abogado querellante y después intentaron agredir a la mujer.
“Durante meses enteros recorrí los pasillos de Tribunales explicando lo que había ocurrido. Ventilé todo lo que les había pasado a mis hijas para que hubiera justicia. A pesar de que soy consciente de que el fallo es justo, no estoy tranquila por lo que pasaron las chicas, que aún sufren graves consecuencias psicológicas”, explicó la mujer.
En una casa
El hecho ocurrió el 13 de julio de 2004, en la casa familiar. La mujer convivió con Fernández durante tres años y medio, relación de la cual nació otra nena, más chica que las víctimas, que son hijas de una pareja anterior. Ese día, poco después de las 2, se despertó y vio que su esposo no estaba en la cama.
Ante los jueces, ella dijo que se levantó y fue a la habitación de sus hijas, donde vio lo que nunca hubiera esperado. Luego, según sus dichos que fueron ratificados por las nenas, el condenado la golpeó y la amenazó de muerte poniéndole una pistola en la casa.
Horacio Guerineau, defensor de Fernández, solicitó la absolución aduciendo que no había pruebas para sostener la acusación. Distinto pensaron el fiscal Edmundo Botto, quien pidió que el sospechoso sea condenado a seis años de prisión, y el representante de la querella, Alberto Sosa, que solicitó siete.
El tribunal, que estuvo integrado por Emilio Herrera Molina, César Vera y Alberto Piedrabuena, con disidencia del último, decidió condenarlo.
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