06 Diciembre 2005 Seguir en 
Buenos Aires.- El representante argentino ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), Héctor Torres, retornó en las últimas horas al país, convocado por la ministra de Economía, Felisa Miceli, para comenzar a analizar la relación con el organismo multilateral de crédito.
Ayer mantuvieron una reunión de trabajo para repasar los lineamientos generales del actual vínculo entre las partes.
El jueves pasado, el vocero del FMI, Thomas Dawson, dijo que la entidad está preocupada por la suba de precios en Argentina, y agregó que está dispuesta a prestar asistencia técnica en este y otros asuntos. “Estamos observando (la inflación argentina) y, si las autoridades quieren consultarnos sobre este problema, les vamos a responder”, aseveró.
El Fondo ya había expresado durante los últimos meses de gestión de Roberto Lavagna su preocupación por la suba de precios en el país, y había reiterado sus recomendaciones ortodoxas para combatirla, que incluían suba de las tasas de interés, mayor contracción monetaria y rígido manejo del gasto público. Pocas horas después del ofrecimiento, Miceli descartó el uso de esas herramientas.
Por otra parte, aún está pendiente un acuerdo de refinanciación de pasivos. La Argentina tiene una cargada agenda de vencimientos con el FMI, que deberían ser cancelados con fondos propios. Este mes hay que enfrentar pagos por U$S 460 millones, mientras que para 2006 adeuda U$S 1.960 millones. (Télam)
Ayer mantuvieron una reunión de trabajo para repasar los lineamientos generales del actual vínculo entre las partes.
El jueves pasado, el vocero del FMI, Thomas Dawson, dijo que la entidad está preocupada por la suba de precios en Argentina, y agregó que está dispuesta a prestar asistencia técnica en este y otros asuntos. “Estamos observando (la inflación argentina) y, si las autoridades quieren consultarnos sobre este problema, les vamos a responder”, aseveró.
El Fondo ya había expresado durante los últimos meses de gestión de Roberto Lavagna su preocupación por la suba de precios en el país, y había reiterado sus recomendaciones ortodoxas para combatirla, que incluían suba de las tasas de interés, mayor contracción monetaria y rígido manejo del gasto público. Pocas horas después del ofrecimiento, Miceli descartó el uso de esas herramientas.
Por otra parte, aún está pendiente un acuerdo de refinanciación de pasivos. La Argentina tiene una cargada agenda de vencimientos con el FMI, que deberían ser cancelados con fondos propios. Este mes hay que enfrentar pagos por U$S 460 millones, mientras que para 2006 adeuda U$S 1.960 millones. (Télam)







