Las vivencias súbitas son detonantes

Punto de vista. Por Osvaldo Aiziczon - Psicólogo.

04 Diciembre 2005
Hay que diferenciar entre lo que se intenta establecer durante un proceso judicial para determinar si una persona es inimputable y lo que estudia la Psicología. En este campo es posible que las situaciones límite lleven a conductas extremas. La necesidad psicobiológica de defenderse, sobre todo cuando la vida propia está amenazada o la de los seres queridos, tiene como consecuencia la aparición de una respuesta que se justifica por sí misma.
En estos casos también entra a jugar el poder. Es un sentimiento que está presente constantemente en las relaciones entre las personas. Hay que analizar cómo cambian las condiciones psicológicas cuando se tiene un arma en la mano. El individuo puede sufrir una transformación sorprendente y hasta puede llegar a cometer un abuso. Pero las fronteras entre uso y abuso son de difícil interpretación bajo una situación límite.
Las vivencias súbitas son detonantes de las situaciones límite. Cuando hay una sensación de desamparo, de que se está totalmente a merced del otro, la persona responde como mejor sabe y puede. También importa mucho si la personalidad del afectado es normal o si está dentro de lo que se conoce como personalidad perversa, donde entran otros elementos, como el regocijo con el daño, y donde rige mucho el tema del poder.



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