El pulso de la City

03 Diciembre 2005
La renuncia impactó

Por: Enrique J. Martinez


Al mercado no le gustó el alejamiento de Roberto Lavagna. Las acciones cayeron en noviembre 3,37%; también los títulos cedieron frente a la concentración de poder de Néstor Kirchner. Se vislumbra una inclinación hacia la izquierda, con intervencionismo estatal, de una gestión  que acredita -hasta ahora- buen manejo de caja y superávit fiscal, que son virtudes de los ortodoxos de la economía.
Lavagna llegó después de la tarea sucia -devaluar y pesificar- que realizó Remes Lenicov, y se fue antes de la espiral de inflación por la emisión, y luego del mes electoral que mostró la caída del superávit fiscal del 24% -$ 1.144 millones versus $ 1.510 millones- respecto de octubre de 2004, y baja del superávit comercial -5,8% menos- que instaló la necesidad de un control fiscal riguroso. Se prevé un sobrecumplimiento de las metas para 2006, porque el crecimiento del PBI superará los pronósticos.
Lo mejor del renunciado ministro fue cuando dejó -en semejante crisis- a los agentes y factores económicos “salir solos, y cada uno como pueda”, y también su gestión para salir del default que alivó la gran deuda externa. Esto fue posible hacerlo a través de una enorme transferencia de recursos de los servicios y las finanzas a la producción y el comercio, y de los acreedores irresponsables al futuro de la Argentina. El costado más débil fue  haber diferido el ajuste de las tarifas y cuando intervino discrecionalmente en algunos sectores de la economía.


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