Resolver el juego de las cuatro "i" es el principal reto de la nueva ministra

Punto de vista por Orlando Ferreres, economista - ex viceministro de Economía de la Nación - director de su propia consultora. Exclusivo para LA GACETA.

04 Diciembre 2005

EL cambio de Roberto Lavagna era una cuestión segura; lo que no se sabía era la oportunidad en que se iba a realizar. El timing que se eligió fue el recambio de varios ministros que fueron elegidos para el Congreso. Creo que también Lavagna quiso salir, en especial por los roces que tenía con otros miembros del gabinete que hacían difícil la convivencia dentro del equipo.
Lavagna tuvo algunos éxitos importantes como eliminar las cuasimonedas y lograr salir del corralito y del corralón, lo que amenazaba provocar (en el momento de concretarse) una avalancha del dólar y que, al final, no ocurrió. También pudo pasar de un déficit fiscal a un superávit como nunca hubo; logró un aumento del PBI durante tres años a casi un 9% de promedio anual; acordó con los tenedores de distintos bonos acreedores por U$S 100.000 millones (aunque le faltó arreglar con un sector de bonistas), y bajó los niveles de pobreza, indigencia y el desempleo.
Es decir que, en líneas generales, el ministro saliente puede mostrar un balance ciertamente favorable.
Con la inflación no le fue tan bien porque esta fue en un crecimiento peligroso. En 2003 fue de 3,5%, pasó a 6% en 2004 y ahora a 12%.
Tampoco pudo concretar el acuerdo con el FMI; no logró mejorar los impuestos distorsivos por otros más razonables; no concretó la reforma de la Coparticipación Federal como establece la Constitución de 1994, y hay ciertas inconsistencias entre el tipo de cambio real alto que él mantuvo con la notable impresión de dinero que hace el sistema por el gran superávit comercial.
Pero hay cuatro "i" que vienen a complicar el panorama:1) La inflación, que está creciendo y hay que desactivar esa suba. Hay acuerdos de precios en el corto plazo pero también hay medidas de tipo básica que deben impedir que haya presión de costos y de demanda.
2) La inversión, que es insuficiente para obtener el crecimiento que se pretende lograr. Se está llegando casi al máximo de la capacidad industrial instalada y las inversiones no alcanzarán para seguir creciendo al 6% o al 7% anual. Harían falta unos U$S 6.000 millones más en inversiones.
3) Para tener inversiones hace falta afianzar el puente internacional (la tercera i), es decir conectarse con el mundo, acordar con el FMI, y cerrar los contratos con Hugo Chávez por los U$S 1.600 millones que va a prestar, lo que es indispensable para tener el financiamiento en 2006. Eso permitirá cubrir las necesidades del Tesoro que son unos U$S 23.000 millones (sumando interés, capital y vencimientos).
4) De lograrse esas inversiones se podría entrar a mejorar el ingreso (la cuarta i) y su distribución. Eso equivale a mejorar la economía para acrecentar los salarios y la ocupación de los sectores que están más rezagados, que son muchos, porque el empleo informal ocupa a 6,3 millones de personas que ganan, en promedio, $ 420 por mes.
Con todo, para 2006 es probable que continúe el superávit fiscal y por lo tanto el objetivo de Kirchner de mejorar las reservas en unos U$S 6.000 millones se podrá lograr. Además, con el crecimiento que hubo en los tres últimos años el arrastre para el año próximo está en torno a los 3 puntos del PBI, y obtener dos o tres puntos extras más será posible.
El aumento del salario real podría estar en un nivel similar al aumento del PBI, es decir entre 5% al 6%.
La gran pregunta es qué pasa con la inflación, porque si se producen aumentos salariales que superan los valores del crecimiento se van a producir incrementos de precios, que pueden rondar entre el 10% y el 12%.La nueva ministra de Economía es una militante. Acepta el desafío que tal vez otra persona, por razones técnicas, no podría aceptar. Le requerirá una capacidad de acción muy grande para poder actuar en esta época que se presenta difícil. Hay medidas que se deben tomar en distintos niveles y algunas son muy heterodoxas, como los piquetes para controlar los precios. Felisa Miceli conoce muy bien de finanzas, área en la que siempre trabajó (bancos Provincia, Nación y Central), pero no tiene demasiada experiencia con los sectores productivos. He aquí lo que constituirá su gran desafío.

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