La designación de Felisa Miceli al frente del estratégico Ministerio de Economía de la Nación, nada menos que para sustituir a Roberto Lavagna, arrojó de inmediato un manto de incertidumbre sobre los actores de la economía. La primera reacción al cambio provino de parte de los mercados, con una caída de la Bolsa porteña y una suba en la cotización del dólar. Con temas de fondo sin resolver, como el control de la inflación, la generación de nuevas inversiones y acuerdos clave con organismos internacionales como el FMI, la salida intespestiva de Lavagna de la conducción de la economía hizo aparecer viejos fantasmas propios de la Argentina.
En el sector empresario de Tucumán, el nuevo escenario generó dudas y cautela. Desde distintos lugares hay coincidencia sobre la necesidad de que la economía no detenga su marcha de crecimiento. Pero también se esperan definiciones sobre aspectos fundamentales. Así, los exportadores quieren saber cuál será la política de comercio exterior de esta nueva gestión que, según entiende la mayoría, será comandada casi personalmente por el presidente Néstor Kirchner. En general, prima la noción de que no habrá muchos cambios en los lineamientos macroeconómicos, pero preocupa el alto nivel de gastos del Estado. Precisamente, economistas de nuestra provincia consideran que lo peor que podría pasar sería que se adopten medidas populistas en esta etapa. Preocupa mucho cómo se atenderán los generalizados reclamos salariales.
El primer paso dado por Miceli en la lucha contra la inflación fue un acuerdo con las grandes cadenas de supermercados para que estas compañías bajen un 15% los precios durante este mes. Pero se cree que es difícil que con este tipo de medidas resuelvan el problema de fondo.
Mientras los especialistas plantean los puntos que debe atender el equipo de Miceli, el ministro de Economía, Jorge Jiménez, considera que la designación de la flamante funcionaria al frente del Palacio de Hacienda puede ser positiva para Tucumán. Jiménez vaticina que la base dejada por Lavagna se sostendrá, es decir, un dólar a $ 3, y que habrá una inflación controlable en el tiempo. Justamente el tiempo es lo que no se puede perder en esta etapa de definiciones. Los mercados y el sector privado reclaman la difusión de las ideas de la nueva conducción económica para ganar certezas y previsibilidad en el futuro.
Lo que dejó Lavagna
En los 43 meses de gestión ministerial, el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 33,3%.
La construcción muestra un índice de aumento del 108% en los últimos 42 meses.
Las exportaciones superan los U$S 38.000 millones este año.
La tasa de desempleo se redujo 14 puntos porcentuales y se crearon 2,5 millones de puesteos de trabajo.
El país realizó pagos netos por U$S 14.475 millones a organismos internacionales y siguen subiendo las reservas en el Banco Central.
Los desafíos para Miceli
Controlar la inflación en el corto plazo para que, durante 2006, el indicador cierre entre el 8% y el 10% anual estimado en el proyecto de presupuesto.
Sostener el ritmo de crecimiento de la economía, pese a que para 2006 se estima un aumento de sólo el 4% , muy inferior al de los últimos dos años.
Acordar con el FMI, lo que le permitiría al país tener una mayor libertad de acción en sus políticas económicas.
Generar un ambiente seguro para la llegada de inversiones.







