Los vecinos están aterrorizados por las patotas

Muchos de ellos no quisieron decir su nombre para evitar represalias de los agresores.

25 Noviembre 2005
Tienen miedo. Los vecinos de Pablo Antonio Herrera saben perfectamente quiénes son las personas que tuvieron que ver con su muerte.
"Hace mucho tiempo que están haciendo líos en la calle. Pero no quiero hablar más porque después vendrán y me matarán a mí", dijo una señora que se encerró en su vivienda cuando LA GACETA intentó preguntarle si conocía a los sospechosos del crimen.
Herrera, según el relato de las personas que lo conocían, trabajaba para una empresa que realizaba tareas en el tendido eléctrico. Los vecinos aseguran que no se metía con nadie y que vivía para cuidar a su hija de 17 años. "El único problema que tenía era con estos jóvenes que siempre andaban haciendo líos. Para colmo, como es familiar de policías muy importantes, nadie nunca le dijo nada. Todos esperábamos que tarde o temprano ocurriera algo por el estilo", aseguró Juan Medina.
Una mujer, que pidió expresamente que su nombre se mantenga en reserva, agregó, además: "estos chicos vivían tomando alcohol y consumiendo otras cosas durante toda la semana. No hacían nada o, mejor dicho, provocaban a los vecinos para pelear o los molestaban para que les entregaran dinero". "Lo que más me molesta es que recién ahora, cuando hay una persona fallecida, apareció la Policía. Antes, esta calle era tierra de nadie. Es una vergüenza", agregó Medina.



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