La inflación siembra tempestades

Análisis. Por Juan José Concha Martínez.

25 Noviembre 2005
MAR DEL PLATA (De nuestro enviado especial).- Salido de su eje, envuelto y atrapado por los efectos de las palabras sobre temas ajenos al debate. Con esas características transcurrió la segunda jornada del 41º Coloquio del Instituto de Desarrollo Empresarial Argentino (IDEA), que se lleva a cabo aquí con la participación de más de 500 empresarios, ejecutivos, consultores e invitados especiales.
La visión sobre los índices de inflación, cauta y a vuelo de pájaro -en verdad, hay que reconocerlo-, que se animaron a expresar los supermercadistas Alfredo Coto y Horst Paullman mereció una dura filípica de Néstor Kirchner. En realidad, no es la primera vez que el Presidente arremete contra los hombres de negocio que exponen en las góndolas la evolución de los precios. Kirchner parece reaccionar como el consumidor común que truena de furia en la cola del súper, impotente ante el costo de la mercadería y la escasez del salario. Esa batalla ya le dio buenos resultados al jefe de Estado; al menos así lo reflejó el fuerte apoyo electoral. Se reúne con muy pocos empresarios para definir políticas comunes y, cuando habla de algunos de ellos -como otra vez ahora-, prefiere hacerlo desde la tribuna. Obviamente, sus palabras no caen bien en un ámbito como este. La actual composición activa de IDEA ha venido desarrollando una estrategia de coincidencias, de aproximación y de cautela con el Gobierno; no están aquí -al menos con protoganismo- los empresarios especialmente identificados con la década de los 90. Por eso no se entiende mucho lo que se consideran palabras desproporcionadas, advertencias fuera de lugar del Presidente.Aunque no hay aquí una visión unívoca sobre la gestión oficial, todo el mundo reconoce el éxito de los números macroeconómicos, es decir, la aceptación del rumbo del país. Pero el 83% de los participantes del Coloquio que respondieron a la encuesta de Expectativas de Ejecutivos de la consultora D?Alessio Irol, advirtió que el principal punto de la agenda es la inflación. Y hablar de inflación hoy en día, cuando ya se descuenta que terminará en torno del 12 % este año, y que para el próximo tendrá un comportamiento sobre el 10%, se está tornando un problema, un trauma para muchos.

Bajar el tono
Enrique Pescarmona, el actual presidente de IDEA, y el propio Coto han tratado de bajar ayer el tono a la polémica. El supermercadista, incluso, ratificó que tiene confianza en el país, aunque dijo: "no es fácil la tarea de los empresarios, porque a veces, se reciben algunos golpes, como me pasa a mí ahora". Otros, fuera de los micrófonos, se mostraron muy molestos por la iracundia de Kirchner, y hay quienes creen que con esa ofensiva, el Presidente sólo busca ponerlos como chivo expiatorio de un problema que no puede controlar. "Hubo una política salarial para conseguir votos, una estrategia monetaria expansiva frente a una falta de inversión para sostener el consumo; todo eso dio un aumento de la inflación", sentenció un importante economista.
Se computa esta pelea verbal como la causa de la inasistencia al encuentro del gobernador bonaerense Felipe Solá, y del ministro de Educación, Daniel Filmus. Por eso, se aguarda con una expectativa mayor la presencia de Roberto Lavagna, prevista para hoy. Y nadie olvida que Kirchner desautorizó al ministro de Economía en su visión sobre la "cartelización" de empresas constructoras y que Martín Redrado pidió la eliminación del impuesto al cheque, una de las armas de Lavagna para mantener la recaudación. Tantas peleas podrían ser presagio de rupturas mayores, acaso de modificaciones más grandes que las previstas en el gabinete. Por ahora, la batalla verbal suma vientos de desaliento a proyectos, consejos o aportes que en este Coloquio debieron haber ocupado un lugar más grande.