24 Noviembre 2005 Seguir en 
MAR DEL PLATA (De nuestro enviado especial).- Inquietud por el avance inflacionario, optimismo por el desempeño de las empresas y moderación en las definiciones políticas para no enfrentarse con el Gobierno nacional. Con estos signos arrancó el 41º Coloquio del Instituto del Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), el encuentro de los empresarios más importantes del país, quienes anualmente se reúnen en esta ciudad para debatir estrategias, proyectos, modelos y alternativas de negocios.
La trepada inflacionaria, que en gran medida achicará el poder de compra de asalariados y consumidores, preocupa a hombres de la talla de Horst Paullman, el chileno líder de Cencosud, que tiene inversiones en supermercados en gran parte del país -en Tucumán es dueño de Easy y desembarcará con Jumbo-, y a ejecutivos como Rubén Sabatini, de Pluspetrol (uno de los dueños de El Bracho) o Juan Forn (Molinos), que plantearon, cada uno con sus palabras, la necesidad de instrumentar "políticas de consenso" entre los sectores para evitar una escalada mayor de los precios.
Pero los contactos que posibilitan estas reuniones marcan otros datos: en líneas generales, las empresas están multiplicando su rentabilidad y las facturaciones, lo que ha permitido mejorar el ritmo de ocupación de mano de obra. Una encuesta sobre el desempeño exportado, presentada por el jefe de la CEPAL en la Argentina, Bernardo Kosacoff, muestra incluso un panorama todavía más optimista para 2006-2007. El sector proyecta un incremento en las ventas de un 76% y en la inversión, del 71%, y un aumento de la creación de nuevos puestos de trabajo en un 51%, en ese lapso.
La fuerza de los votos
Pero en este escenario, marcado por la convalidación del rumbo económico en las elecciones de octubre, las voces del coloquio que expresan el estado de ánimo de buena parte del establishment argentino aún difieren respecto de la valoración de la gestión del gobierno de Néstor Kirchner, pese a que en en su gran mayoría las empresas son beneficiarias directas de las política que se impulsa desde la Casa Rosada.
Hay que aclarar: Enrique Pescarmona, el actual presidente del Coloquio, viene buscando quitarles el hierro crítico a los debates, restarles dramatismo a las diferencias que surgen entre el empresariado y el Gobierno. No tanto porque planee en este ámbito el temor a ser reprendidos en público, como ya pasó con Alfredo Coto, sino porque el ánimo de diferenciar o confrontar ha cedido ante la estrategia del acercamiento y la proximidad, más allá de que a nadie le caen bien las formas, las maneras y las expresiones que tiene Kirchner para relacionarse con el mundo empresario. En plena campaña, Cristina Fernández de Kirchner habló ante un selecto grupo de empresarios, bajo el auspicio de IDEA. Y ese rumbo es el que se trata de mantener hoy, acaso guiados por la forma en que Pescarmona definió la gestión de Kirchner para LA GACETA, en el Precoloquio de Salta: "no importa que el gato sea blanco o negro, sino que cace ratones".
La trepada inflacionaria, que en gran medida achicará el poder de compra de asalariados y consumidores, preocupa a hombres de la talla de Horst Paullman, el chileno líder de Cencosud, que tiene inversiones en supermercados en gran parte del país -en Tucumán es dueño de Easy y desembarcará con Jumbo-, y a ejecutivos como Rubén Sabatini, de Pluspetrol (uno de los dueños de El Bracho) o Juan Forn (Molinos), que plantearon, cada uno con sus palabras, la necesidad de instrumentar "políticas de consenso" entre los sectores para evitar una escalada mayor de los precios.
Pero los contactos que posibilitan estas reuniones marcan otros datos: en líneas generales, las empresas están multiplicando su rentabilidad y las facturaciones, lo que ha permitido mejorar el ritmo de ocupación de mano de obra. Una encuesta sobre el desempeño exportado, presentada por el jefe de la CEPAL en la Argentina, Bernardo Kosacoff, muestra incluso un panorama todavía más optimista para 2006-2007. El sector proyecta un incremento en las ventas de un 76% y en la inversión, del 71%, y un aumento de la creación de nuevos puestos de trabajo en un 51%, en ese lapso.
La fuerza de los votos
Pero en este escenario, marcado por la convalidación del rumbo económico en las elecciones de octubre, las voces del coloquio que expresan el estado de ánimo de buena parte del establishment argentino aún difieren respecto de la valoración de la gestión del gobierno de Néstor Kirchner, pese a que en en su gran mayoría las empresas son beneficiarias directas de las política que se impulsa desde la Casa Rosada.
Hay que aclarar: Enrique Pescarmona, el actual presidente del Coloquio, viene buscando quitarles el hierro crítico a los debates, restarles dramatismo a las diferencias que surgen entre el empresariado y el Gobierno. No tanto porque planee en este ámbito el temor a ser reprendidos en público, como ya pasó con Alfredo Coto, sino porque el ánimo de diferenciar o confrontar ha cedido ante la estrategia del acercamiento y la proximidad, más allá de que a nadie le caen bien las formas, las maneras y las expresiones que tiene Kirchner para relacionarse con el mundo empresario. En plena campaña, Cristina Fernández de Kirchner habló ante un selecto grupo de empresarios, bajo el auspicio de IDEA. Y ese rumbo es el que se trata de mantener hoy, acaso guiados por la forma en que Pescarmona definió la gestión de Kirchner para LA GACETA, en el Precoloquio de Salta: "no importa que el gato sea blanco o negro, sino que cace ratones".
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