Una realidad que no se modifica con drogas

Análisis. Por Lucía Lozano.

24 Noviembre 2005
La delincuencia de menores y las adicciones no brotan de la nada. No son fruto de ocurrencias juveniles ni de desviaciones que se pueden corregir, como por arte de magia, con pastillas. Estos fenómenos surgen de marginación, de la miseria, de la falta de educación y de trabajo. Uno de cada cuatro detenidos es menor de edad. En las calles, los jóvenes aparecen en la mayoría de los delitos violentos. Y cuando terminan tras las rejas, estos chicos, crecidos "fuera del sistema", son medicados: una terapia mágica que puede aliviar la reclusión y la abstinencia a las drogas, pero que jamás modificará la oscura realidad en la que crecen.

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