23 Noviembre 2005 Seguir en 
Buenos Aires. - Una testigo aseguró que reconoció al joven que la noche del 30 de diciembre del año pasado disparó la "candela" que provocó el incendio en República Cromañón y derivó en la muerte de 194 personas, pero el padre del joven sindicado en esa declaración como responsable de la tragedia ajudicó estas imputaciones a "operaciones" políticas del "suspendido jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra".
La testigo -una menor de 17 años- dijo ayer por la mañana haber reconocido al joven en las fotografías colocadas en el "santuario" montado frente a donde funcionaba el boliche del barrio de Once y dio esa versión ante el juez de instrucción Julio Lucini. Varias horas más tarde, el abogado José Iglesias, padre de uno de los chicos que murió en Cromañón, reveló que estas acusaciones iban dirigidas a su hijo y, además de rechazarlas, se las adjudicó al suspendido Ibarra.
"Esto se lo digo al suspendido jefe de Gobierno Aníbal Ibarra. Hoy traspusiste un límite, al armar una operación afectando la memoria de mi hijo. Esto no te lo perdono, Aníbal. Porque ésta es una operación que hiciste vos", expresó Iglesias, durante una conferencia de prensa ofrecida por padres de las víctimas para referirse a la situación del juicio político contra el funcionario porteño.
Al respecto, Iglesias dio tres razones que desincriminan a su fallecido hijo: "en primer lugar mi hijo muere lejos del lugar donde se encendió la bengala. Mi hijo estaba en el primer piso y la bengala se encendió en la planta baja".
"En segundo lugar, en la causa hay un identikit confeccionado con el testimonio de 300 chicos, cuya imagen no coincide con ninguno de los chicos fallecidos", indicó, con lo que dio a entender que la persona que encendió la pirotencia aún está viva.
Por último, dijo que "si había algo que le repelía" a su hijo era la pirotecnia: "A los 15 años, en una fiesta de fin de año, se orinó encima porque había un fuego de artificio cerca".
"Te equivocatse Ibarra. Mi hijo no tiró la bengala. Pero si la hubiese tirado, igual hubiésemos seguido peleando. Al ofender a mi hijo, ofendiste a todos los hijos. Estás tratando de cortarnos las puernas y lo único que vas a lograr es unirnos más", concluyó Iglesias.
Hasta la conferencia de prensa, la identidad del joven sindicado por la testigo no había trascendido públicamente, aunque sí se conocía en círculos judiciales y periodísticos. La declaración de la joven de 17 años generó gran conmoción pero fue tomada con mucha cautela por el juzgado y los abogados y familiares de las víctimas.
De hecho, en el juzgado de Lucini esperarán a ver si la versión es ratificada hoy por un testigo que, la noche de la tragedia, estaba junto a la joven que dice haber reconocido al chico que encendió las "candelas".
Esta nueva versión sobre la tragedia ocurre a pocos días de que la Legislatura porteña decidiera la suspensión de Ibarra, por su presunta responsabilidad en los sucesos del 30 de diciembre del año pasado y al día siguiente de que se organizara una manifestación de apoyo al funcionario que fue llevado a juicio político.
La muchacha había declarado hace una semana en la División Delitos contra la Salud de la Policía Federal.
En esa oportunidad, realizó un reconocimiento de la fotografías de las víctimas colocadas en el santuario que se levanta frente al lugar donde ocurrió la tragedia y allí dijo haber identificado al joven que vio la noche del incendio con una bengala en una de las manos.
Según habría revelado un letrado que está directamente relacionado con una de las partes que figuran en la causa, "se pudo corroborar" que el presunto autor del disparo de bengala había muerto esa noche en el boliche, que no contaba con las medidas de seguridad requeridas y que, no obstante, había pasado las inspecciones municipales.
Incluso, ese letrado, al hablar en la sala de prensa de los Tribunales de Talcahuano, dio el nombre del presunto autor del disparo de bengala que la joven le transmitió al juez y que, según él, había leído en el expediente.
Muchas dudas surgieron entonces debido a la condición de la fuente y las consultas de quienes aseguraron ser funcionarios de una de las partes involucradas en la causa.
En tanto, desde el juzgado no se ofreció ninguna precisión oficial al respecto.
Al hacerse público el nombre del joven sindicado por la testigo, desde sectores vinculados a la causa aclararon que, de ser real lo señalado por la adolescente, al estar muerto el imputado no puede seguirse acción alguna. (NA).
La testigo -una menor de 17 años- dijo ayer por la mañana haber reconocido al joven en las fotografías colocadas en el "santuario" montado frente a donde funcionaba el boliche del barrio de Once y dio esa versión ante el juez de instrucción Julio Lucini. Varias horas más tarde, el abogado José Iglesias, padre de uno de los chicos que murió en Cromañón, reveló que estas acusaciones iban dirigidas a su hijo y, además de rechazarlas, se las adjudicó al suspendido Ibarra.
"Esto se lo digo al suspendido jefe de Gobierno Aníbal Ibarra. Hoy traspusiste un límite, al armar una operación afectando la memoria de mi hijo. Esto no te lo perdono, Aníbal. Porque ésta es una operación que hiciste vos", expresó Iglesias, durante una conferencia de prensa ofrecida por padres de las víctimas para referirse a la situación del juicio político contra el funcionario porteño.
Al respecto, Iglesias dio tres razones que desincriminan a su fallecido hijo: "en primer lugar mi hijo muere lejos del lugar donde se encendió la bengala. Mi hijo estaba en el primer piso y la bengala se encendió en la planta baja".
"En segundo lugar, en la causa hay un identikit confeccionado con el testimonio de 300 chicos, cuya imagen no coincide con ninguno de los chicos fallecidos", indicó, con lo que dio a entender que la persona que encendió la pirotencia aún está viva.
Por último, dijo que "si había algo que le repelía" a su hijo era la pirotecnia: "A los 15 años, en una fiesta de fin de año, se orinó encima porque había un fuego de artificio cerca".
"Te equivocatse Ibarra. Mi hijo no tiró la bengala. Pero si la hubiese tirado, igual hubiésemos seguido peleando. Al ofender a mi hijo, ofendiste a todos los hijos. Estás tratando de cortarnos las puernas y lo único que vas a lograr es unirnos más", concluyó Iglesias.
Hasta la conferencia de prensa, la identidad del joven sindicado por la testigo no había trascendido públicamente, aunque sí se conocía en círculos judiciales y periodísticos. La declaración de la joven de 17 años generó gran conmoción pero fue tomada con mucha cautela por el juzgado y los abogados y familiares de las víctimas.
De hecho, en el juzgado de Lucini esperarán a ver si la versión es ratificada hoy por un testigo que, la noche de la tragedia, estaba junto a la joven que dice haber reconocido al chico que encendió las "candelas".
Esta nueva versión sobre la tragedia ocurre a pocos días de que la Legislatura porteña decidiera la suspensión de Ibarra, por su presunta responsabilidad en los sucesos del 30 de diciembre del año pasado y al día siguiente de que se organizara una manifestación de apoyo al funcionario que fue llevado a juicio político.
La muchacha había declarado hace una semana en la División Delitos contra la Salud de la Policía Federal.
En esa oportunidad, realizó un reconocimiento de la fotografías de las víctimas colocadas en el santuario que se levanta frente al lugar donde ocurrió la tragedia y allí dijo haber identificado al joven que vio la noche del incendio con una bengala en una de las manos.
Según habría revelado un letrado que está directamente relacionado con una de las partes que figuran en la causa, "se pudo corroborar" que el presunto autor del disparo de bengala había muerto esa noche en el boliche, que no contaba con las medidas de seguridad requeridas y que, no obstante, había pasado las inspecciones municipales.
Incluso, ese letrado, al hablar en la sala de prensa de los Tribunales de Talcahuano, dio el nombre del presunto autor del disparo de bengala que la joven le transmitió al juez y que, según él, había leído en el expediente.
Muchas dudas surgieron entonces debido a la condición de la fuente y las consultas de quienes aseguraron ser funcionarios de una de las partes involucradas en la causa.
En tanto, desde el juzgado no se ofreció ninguna precisión oficial al respecto.
Al hacerse público el nombre del joven sindicado por la testigo, desde sectores vinculados a la causa aclararon que, de ser real lo señalado por la adolescente, al estar muerto el imputado no puede seguirse acción alguna. (NA).







