22 Noviembre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La Justicia ordenó a una empresa de seguros de retiro que le pague en dólares a una beneficiaria de una renta vitalicia, pues la mujer contrató ese servicio pagando anticipadamente más de medio millón de la moneda estadounidense.
La Sala Tercera de la Cámara Civil y Comercial Federal declaró la inconstitucionalidad de las leyes y decretos que establecieron la pesificación, y dispuso además que todas las mensualidades que la mujer recibió en pesos sean actualizadas a dólares o bien de acuerdo a su cotización en el mercado libre de cambios.
El fallo, que ratifica un criterio "antipesificación" reiteradamente expresado por tribunales inferiores a la Corte Suprema, ofrece en este caso una particularidad: la mujer, Ana María Martearena Urquiza, había contratado la renta vitalicia con Orígenes Seguro de Retiro el 1 de octubre de 1999, dos meses antes de la debacle económica.
Para ello, pagó a la aseguradora algo más de U$S 528.000, y pautó una renta mensual y vitalicia de U$S 2.441, pagaderos en esa moneda.
La mujer contrató el beneficio cuando quedó viuda, y lo hizo utilizando los ahorros que el matrimonio había cosechado durante la convivencia, pero cuando estalló la economía la renta comenzó a serle pagada pesificada, lo que le generó un perjuicio de entre el 58% y el 68%. (DyN)
La Sala Tercera de la Cámara Civil y Comercial Federal declaró la inconstitucionalidad de las leyes y decretos que establecieron la pesificación, y dispuso además que todas las mensualidades que la mujer recibió en pesos sean actualizadas a dólares o bien de acuerdo a su cotización en el mercado libre de cambios.
El fallo, que ratifica un criterio "antipesificación" reiteradamente expresado por tribunales inferiores a la Corte Suprema, ofrece en este caso una particularidad: la mujer, Ana María Martearena Urquiza, había contratado la renta vitalicia con Orígenes Seguro de Retiro el 1 de octubre de 1999, dos meses antes de la debacle económica.
Para ello, pagó a la aseguradora algo más de U$S 528.000, y pautó una renta mensual y vitalicia de U$S 2.441, pagaderos en esa moneda.
La mujer contrató el beneficio cuando quedó viuda, y lo hizo utilizando los ahorros que el matrimonio había cosechado durante la convivencia, pero cuando estalló la economía la renta comenzó a serle pagada pesificada, lo que le generó un perjuicio de entre el 58% y el 68%. (DyN)







