19 Noviembre 2005 Seguir en 
CONCEPCION.- El juicio por la tragedia de El Totoral, en el que el tribunal integrado por los jueces José Alfredo Garzia, Elena Grellet y Raquel Asis preveía dictar sentencia ayer, pasó a cuarto intermedio hasta el viernes, a raíz de que el fiscal Horacio Astorga no tenía preparado aún el alegato final.
El representante del ministerio público luego aclaró a LA GACETA que ello se debió a su falta de tiempo. "Hay que tener en cuenta que no sólo tengo esta causa, sino también otras", dijo. Al admitir Astorga que no estaba en condiciones de pronunciar su alegato, los abogados de Raúl Oyola (dueño del ómnibus que se desbarrancó en El Totoral el 15 de setiembre de 2002) y de los policías Manuel Antonio Garzón y Héctor Luján (a cargo del puesto fronterizo de Huacra el día de la tragedia) tampoco pudieron hacerlo.
El defensor de los policías, Héctor Pereyra, y el de Oyola, Osvaldo Schiappaccase, se lamentaron de la imprevisión de Astorga. Los agentes están acusados de "cohecho y violación de los deberes de funcionario público", mientras que a Oyola se le imputa el delito de "cohecho". La postergación también causó enojó entre sobrevivientes y familiares de las víctimas mortales, que habían colmado la sala para seguir las instancias finales del juicio.
"Resulta llamativo que a tres años de la tragedia, el fiscal venga a decir que no estaba preparado para formular el alegato. Aquí se trata de definir las responsabilidades de un accidente vial que, con 49 muertos, fue uno de los más trágicos de la Argentina. Es indignante lo que escuchamos de Astorga", dijo Ramón Villafañe, pariente de cuatro víctimas mortales. Si la querella y los abogados defensores hubieran efectuado sus alegatos, luego el tribunal habría pasado a deliberar con el fin de dictar sentencia. Pero no pudieron hacerlo.
Los careos
La jornada de ayer concluyó con tres careos pedidos por Astorga: el primero, entre el segundo chofer del colectivo, José Luis Juárez, y el pasajero Diego Morales. Después, el mismo Juárez se enfrentó con Walter González, otro sobreviviente. El último careo tuvo lugar entre González y Fernando García, también pasajero del colectivo. Astorga analizó que durante algunos de los testimonios escuchados hubo contradicciones, por lo que solicitó que esto sea dirimido mediante careos. Juárez, en la primera jornada del juicio, dijo no haber visto a Oyola acompañando al ómnibus; que la unidad no iba excedida de pasajeros y que desconocía que esta tenía problemas en el freno.
Morales y González, en cambio, dijeron lo contrario. "Oyola iba delante del colectivo, en un auto blanco, y en los puestos fronterizos lo vimos conversando con los policías. Juárez, en tanto, parecía estar al tanto de los problemas en el freno que tenía el ómnibus porque antes de la tragedia advirtió a José Luis Soberón (el chofer fallecido) que tuviera cuidado", coincidieron en exponer. También aseguraron que ante la excesiva cantidad de pasajeros, algunos iban sentados en el pasillo, en bancos.
Durante las confrontaciones, ambas partes se mantuvieron firmes en sus afirmaciones. Astorga pidió el careo entre García y González, ya que el primero dijo que el segundo, en un camping de Catamarca, le habría comentado que Oyola tenía arreglado el paso de los ómnibus. Pero García dijo no recordar esas palabras, mientras que González negó que le haya hecho ese comentario. Al final los careos no dejaron nada en claro. (C)
El representante del ministerio público luego aclaró a LA GACETA que ello se debió a su falta de tiempo. "Hay que tener en cuenta que no sólo tengo esta causa, sino también otras", dijo. Al admitir Astorga que no estaba en condiciones de pronunciar su alegato, los abogados de Raúl Oyola (dueño del ómnibus que se desbarrancó en El Totoral el 15 de setiembre de 2002) y de los policías Manuel Antonio Garzón y Héctor Luján (a cargo del puesto fronterizo de Huacra el día de la tragedia) tampoco pudieron hacerlo.
El defensor de los policías, Héctor Pereyra, y el de Oyola, Osvaldo Schiappaccase, se lamentaron de la imprevisión de Astorga. Los agentes están acusados de "cohecho y violación de los deberes de funcionario público", mientras que a Oyola se le imputa el delito de "cohecho". La postergación también causó enojó entre sobrevivientes y familiares de las víctimas mortales, que habían colmado la sala para seguir las instancias finales del juicio.
"Resulta llamativo que a tres años de la tragedia, el fiscal venga a decir que no estaba preparado para formular el alegato. Aquí se trata de definir las responsabilidades de un accidente vial que, con 49 muertos, fue uno de los más trágicos de la Argentina. Es indignante lo que escuchamos de Astorga", dijo Ramón Villafañe, pariente de cuatro víctimas mortales. Si la querella y los abogados defensores hubieran efectuado sus alegatos, luego el tribunal habría pasado a deliberar con el fin de dictar sentencia. Pero no pudieron hacerlo.
Los careos
La jornada de ayer concluyó con tres careos pedidos por Astorga: el primero, entre el segundo chofer del colectivo, José Luis Juárez, y el pasajero Diego Morales. Después, el mismo Juárez se enfrentó con Walter González, otro sobreviviente. El último careo tuvo lugar entre González y Fernando García, también pasajero del colectivo. Astorga analizó que durante algunos de los testimonios escuchados hubo contradicciones, por lo que solicitó que esto sea dirimido mediante careos. Juárez, en la primera jornada del juicio, dijo no haber visto a Oyola acompañando al ómnibus; que la unidad no iba excedida de pasajeros y que desconocía que esta tenía problemas en el freno.
Morales y González, en cambio, dijeron lo contrario. "Oyola iba delante del colectivo, en un auto blanco, y en los puestos fronterizos lo vimos conversando con los policías. Juárez, en tanto, parecía estar al tanto de los problemas en el freno que tenía el ómnibus porque antes de la tragedia advirtió a José Luis Soberón (el chofer fallecido) que tuviera cuidado", coincidieron en exponer. También aseguraron que ante la excesiva cantidad de pasajeros, algunos iban sentados en el pasillo, en bancos.
Durante las confrontaciones, ambas partes se mantuvieron firmes en sus afirmaciones. Astorga pidió el careo entre García y González, ya que el primero dijo que el segundo, en un camping de Catamarca, le habría comentado que Oyola tenía arreglado el paso de los ómnibus. Pero García dijo no recordar esas palabras, mientras que González negó que le haya hecho ese comentario. Al final los careos no dejaron nada en claro. (C)
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