Cinco imputados por una pelea

Deben declarar dos jugadores de Atlético.

SEGURIDAD. Los jóvenes taparon sus rostros para no ser reconocidos. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSO
SEGURIDAD. Los jóvenes taparon sus rostros para no ser reconocidos. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSO
19 Noviembre 2005
El paso de las horas no permitió esclarecer por qué se produjo el bochornoso enfrentamiento del jueves a la noche, en pleno Barrio Norte, entre integrantes del club Atlético Tucumán y dos jóvenes. Ambos grupos se provocaron lesiones recíprocas, y así está calificada la causa.
El suceso ocurrió a las 21.30 en calle Laprida al 300, cuando los jugadores, que estaban concentrados en un hotel de la zona, se dirigían a cenar. Fue entonces que algunos de ellos, entre los que se encontraban el delantero Fernando Robles; el arquero suplente, Juan Pablo Salomón, y el padre de este, colaborador del cuerpo técnico "decano" y presidente del Concejo Deliberante de Yerba Buena, Ricardo Ernesto Salomón, se enfrentaron con Franco Gómez y Víctor Manuel Pérez. Los deportistas afirman que fueron ofendidos con un cántico.
Gómez y Pérez, por su parte, dijeron que fueron los jugadores quienes los agredieron, aludiendo a una situación privada de uno de ellos. Lo cierto es que se produjo un serio enfrentamiento y los cinco nombrados terminaron lesionados. La pelea conmocionó a los vecinos de la zona, y la situación se agravó cuando los otros jugadores -que no sabían lo que había sucedido- regresaron, alertados por los gritos, y comenzaron a perseguir a los dos jóvenes. Finalmente intervino la Policía.

Detenidos
"Increíblemente -dijo la abogada Valentina García Salemi, defensora de Gómez y de Pérez- sólo ellos fueron aprehendidos, aunque se trataba de lesiones recíprocas. A los jugadores ni los tocaron". Ayer ambos muchachos fueron llevados hasta el edificio del ex Comando, donde el fiscal Alejandro Noguera les otorgó el cese de prisión. Pero tanto ellos como los jugadores y Ricardo Salomón deberán regresar a declarar, en calidad de imputados y de víctimas al mismo tiempo.
En un principio, se dijo que los dos jóvenes habían salido armados con puntas de un gimnasio ubicado en Laprida al 300, pero esto fue negado ayer por el propietario del local, Mario Apud, y por el jefe de la seccional 1a, Francisco Ponce Madrid. "Ni sé quiénes son estos chicos", dijo Apud.
También quedó aclarada la situación de Cristian Osores, de quien en un principio se pensó que había sido detenido; sólo había sido citado como testigo.

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