19 Noviembre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El cierre de 2005 resulta muy promisorio por el nivel de actividad, el avance de las exportaciones y el generoso superávit fiscal conseguido. La inflación será, en todo caso, un enemigo a vencer para el año que viene, mientras que el nivel de inversión a alcanzar resultará la verdadera prueba de fuego del equipo económico.
En la Argentina, la variable que siempre está en tela de juicio es precisamente la inversión y, si bien este ítem viene subiendo a tasas relativamente elevadas, con un nivel de 19% del PBI, lo deseable es que se ubique en un nivel de 23% del Producto.
Sumar cuatro puntos porcentuales más en el nivel de inversión implica que se debe contar con mayor confianza, mayor seguridad jurídica y mayor estabilidad en las reglas de juego en áreas críticas como el sector energético. Por lo demás, el balance de 2005 es relativamente bueno, con un PBI creciendo a 8,5%, nivel que deja una base muy elevada para el año que viene que sería de 3,5%. También es significativo el avance que mostraron las exportaciones, por U$S 40.000 millones. Entre las fortalezas que presentó 2005 figura la consolidación del programa fiscal, con un superávit primario que presenta un nivel muy generoso. Pero es evidente que hoy la preocupación central, que también se extenderá a 2006, está dada por la inflación.
Los resultados de octubre le dan un respaldo a la administración de Néstor Kirchner para obtener oxígeno para seguir empujando reformas.
Para atender en el mediano y largo plazo, se debe tener en cuenta que en Mar del Plata no se terminó de armar acuerdos para posibilitar la inserción de la Argentina en el mundo. Así, 2006 comenzaría con un buen nivel de actividad y con una estimación anual de crecimiento de entre el 5,5 y 6%: si bien este sería más bajo que el registrado en 2005, se muestra vigoroso. En materia de inflación, con el paquete anunciado, sumado a la baja del gasto y medidas monetarias como suba de encajes, se podría contener el costo de vida que hoy se ubica entre 10 y 12% anual.
El Gobierno deberá esforzarse en no entusiasmarse con el gasto público y mantener un ritmo de crecimiento cercano al desempeño que presente el Producto. En lo que se refiere a la cotización del dólar, hay una contradicción del Gobierno en la que, si bien reconoce que un dólar elevado influye en la inflación, presenta la puja para mantenerlo cercano a un valor de tres pesos y extender la competitividad. En cuanto a 2006, siempre hay dudas respecto de qué circunstancias internacionales se deberá encarar. Sin embargo, en ese aspecto, las perspectivas son bastante buenas, con un nuevo presidente de la Reserva Federal de EE.UU. que no conlleva sustos. (DyN)
En la Argentina, la variable que siempre está en tela de juicio es precisamente la inversión y, si bien este ítem viene subiendo a tasas relativamente elevadas, con un nivel de 19% del PBI, lo deseable es que se ubique en un nivel de 23% del Producto.
Sumar cuatro puntos porcentuales más en el nivel de inversión implica que se debe contar con mayor confianza, mayor seguridad jurídica y mayor estabilidad en las reglas de juego en áreas críticas como el sector energético. Por lo demás, el balance de 2005 es relativamente bueno, con un PBI creciendo a 8,5%, nivel que deja una base muy elevada para el año que viene que sería de 3,5%. También es significativo el avance que mostraron las exportaciones, por U$S 40.000 millones. Entre las fortalezas que presentó 2005 figura la consolidación del programa fiscal, con un superávit primario que presenta un nivel muy generoso. Pero es evidente que hoy la preocupación central, que también se extenderá a 2006, está dada por la inflación.
Los resultados de octubre le dan un respaldo a la administración de Néstor Kirchner para obtener oxígeno para seguir empujando reformas.
Para atender en el mediano y largo plazo, se debe tener en cuenta que en Mar del Plata no se terminó de armar acuerdos para posibilitar la inserción de la Argentina en el mundo. Así, 2006 comenzaría con un buen nivel de actividad y con una estimación anual de crecimiento de entre el 5,5 y 6%: si bien este sería más bajo que el registrado en 2005, se muestra vigoroso. En materia de inflación, con el paquete anunciado, sumado a la baja del gasto y medidas monetarias como suba de encajes, se podría contener el costo de vida que hoy se ubica entre 10 y 12% anual.
El Gobierno deberá esforzarse en no entusiasmarse con el gasto público y mantener un ritmo de crecimiento cercano al desempeño que presente el Producto. En lo que se refiere a la cotización del dólar, hay una contradicción del Gobierno en la que, si bien reconoce que un dólar elevado influye en la inflación, presenta la puja para mantenerlo cercano a un valor de tres pesos y extender la competitividad. En cuanto a 2006, siempre hay dudas respecto de qué circunstancias internacionales se deberá encarar. Sin embargo, en ese aspecto, las perspectivas son bastante buenas, con un nuevo presidente de la Reserva Federal de EE.UU. que no conlleva sustos. (DyN)







