16 Noviembre 2005 Seguir en 
La Justicia sigue reuniendo pruebas en el marco de la investigación por presuntas anomalías en pericias de ADN.
El fiscal Alejandro Noguera envió ayer un oficio al Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) para determinar qué cargo ocupa Carlos Abate, el bioquímico de la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (Proimi), dependencia en la cual se realizaban las pericias. Este paso será fundamental para citarlo a declarar dentro de pocos días. A partir de un convenio con la Corte, el Proimi realizó estudios de ADN para la Justicia durante más de 10 años. Luego, se cambió por otro con el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de Buenos Aires.
Noguera analiza un presunto error en una pericia en un caso de filiación en el que se sindicó como padre de un menor a un hombre que, según otro estudio similar, no lo era. Abate admitió en este caso que puede haberse cometido una equivocación con las muestras. El fiscal, que fue designado especialmente para esta investigación, mantuvo ayer una reunión con el ministro fiscal Luis de Mitri. Este se presentó para informarse sobre la causa. También, durante el encuentro, se decidió que Noguera investigue únicamente dos casos y, si se presentan nuevas supuestas irregularidades, la Justicia determinará quién se hará cargo de investigarlos. El fiscal fue visitado por varias personas que denunciaron haber sido víctimas de errores en la pericia de ADN.
El caso Múkdise
Los familiares de Norma Múkdise, una joven que fue violada y asesinada (incendiaron su habitación) mientras estaba internada en una clínica privada el 22 de marzo de 1996, ya se presentaron ante Noguera para exponer su caso. Ricardo Múkdise, hermano de la joven, le dijo a LA GACETA que le explicaron al fiscal que, para dictarles la prisión preventiva a los dos únicos imputados en el caso, un juez analizó los resultados de una prueba de ADN realizadas en el Proimi. Sin embargo, -añadió Ricardo- en el juicio se afirmó que no se había podido comprobar con las muestras quiénes habían sido los autores de la violación. Ante la duda, los familiares pidieron que las pruebas sean analizadas en Buenos Aires. Consiguieron la autorización, pero los bioquímicos no pudieron elaborar el examen, puesto que los elementos a examinar no habrían estado bien conservados, dijo Múkdise.
El fiscal Alejandro Noguera envió ayer un oficio al Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) para determinar qué cargo ocupa Carlos Abate, el bioquímico de la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (Proimi), dependencia en la cual se realizaban las pericias. Este paso será fundamental para citarlo a declarar dentro de pocos días. A partir de un convenio con la Corte, el Proimi realizó estudios de ADN para la Justicia durante más de 10 años. Luego, se cambió por otro con el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de Buenos Aires.
Noguera analiza un presunto error en una pericia en un caso de filiación en el que se sindicó como padre de un menor a un hombre que, según otro estudio similar, no lo era. Abate admitió en este caso que puede haberse cometido una equivocación con las muestras. El fiscal, que fue designado especialmente para esta investigación, mantuvo ayer una reunión con el ministro fiscal Luis de Mitri. Este se presentó para informarse sobre la causa. También, durante el encuentro, se decidió que Noguera investigue únicamente dos casos y, si se presentan nuevas supuestas irregularidades, la Justicia determinará quién se hará cargo de investigarlos. El fiscal fue visitado por varias personas que denunciaron haber sido víctimas de errores en la pericia de ADN.
El caso Múkdise
Los familiares de Norma Múkdise, una joven que fue violada y asesinada (incendiaron su habitación) mientras estaba internada en una clínica privada el 22 de marzo de 1996, ya se presentaron ante Noguera para exponer su caso. Ricardo Múkdise, hermano de la joven, le dijo a LA GACETA que le explicaron al fiscal que, para dictarles la prisión preventiva a los dos únicos imputados en el caso, un juez analizó los resultados de una prueba de ADN realizadas en el Proimi. Sin embargo, -añadió Ricardo- en el juicio se afirmó que no se había podido comprobar con las muestras quiénes habían sido los autores de la violación. Ante la duda, los familiares pidieron que las pruebas sean analizadas en Buenos Aires. Consiguieron la autorización, pero los bioquímicos no pudieron elaborar el examen, puesto que los elementos a examinar no habrían estado bien conservados, dijo Múkdise.







