14 Noviembre 2005 Seguir en 
La jueza de Menores Nora Wexler ya tiene en sus manos el resultado de la investigación que realizó el fiscal Carlos Albaca de la Fiscalía II, sobre los miembros de la patota juvenil conocida como “La banda del quiosquito”. Se espera que en las próximas horas aparezca el padre del menor de otra provincia, que habría sido agredido por el líder de la banda.
La Policía ya identificó cómo se llaman y dónde viven. Recogió pruebas en su contra y testimonios de las víctimas de su violento accionar. Armó un expediente contra ellos y se lo giró a la Justicia. Los miembros de la patota están contra las cuerdas.
Diversos ataques
Personal de la Dirección de Investigaciones tomó declaración a diversas víctimas. En ellas quedó claro que los acusados, quienes se reunían casi a diario en calle Corrientes al 400, fueron los autores de distintos ataques.
Los menores se dedican a robar teléfonos celulares, a golpear a transeúntes, a asustar a automovilistas y a provocar desórdenes en ruidosas fiestas. Una de las razones por las cuales la Policía sostiene que es necesario allanar sus casas es que pretende secuestrar cadenas y manoplas (una especie de guante de acero que algunos utilizan para causar más daño al dar un golpe).
Algunos de los menores deberían cumplir medidas tutelares, ordenadas por la Justicia, tales como no poder salir de sus viviendas en ciertos horarios. Otros, en cambio, podrían ser imputados por hurtos y lesiones.
La Policía ya identificó cómo se llaman y dónde viven. Recogió pruebas en su contra y testimonios de las víctimas de su violento accionar. Armó un expediente contra ellos y se lo giró a la Justicia. Los miembros de la patota están contra las cuerdas.
Diversos ataques
Personal de la Dirección de Investigaciones tomó declaración a diversas víctimas. En ellas quedó claro que los acusados, quienes se reunían casi a diario en calle Corrientes al 400, fueron los autores de distintos ataques.
Los menores se dedican a robar teléfonos celulares, a golpear a transeúntes, a asustar a automovilistas y a provocar desórdenes en ruidosas fiestas. Una de las razones por las cuales la Policía sostiene que es necesario allanar sus casas es que pretende secuestrar cadenas y manoplas (una especie de guante de acero que algunos utilizan para causar más daño al dar un golpe).
Algunos de los menores deberían cumplir medidas tutelares, ordenadas por la Justicia, tales como no poder salir de sus viviendas en ciertos horarios. Otros, en cambio, podrían ser imputados por hurtos y lesiones.







