07 Noviembre 2005 Seguir en 
Dos policías resultaron heridos ayer por la tarde cuando un grupo de borrachos, entre los cuales habría algunos hombres con antecedentes, ofuscados con la presencia de los uniformados en su barrio, los atacaron en Alderetes.
El hecho sucedió a las 17.25, en calle Caseros al 600, en la ampliación del barrio Nicolás Avellaneda. En esa zona se encuentra una escuela para chicos especiales, que había sufrido diversos robos en las últimas semanas, por lo que se decidió que se monte una guardia policial permanente para evitar nuevos atracos. Frente a la escuela, un grupo de hombres estaba ingiriendo bebidas alcohólicas, según el informe oficial. Estos habrían comenzado a hostigar a dos agentes, para que se retiraran, tirándoles piedras. Los policías se comunicaron con la comisaría de Alderetes y pidieron apoyo. Poco después llegó el patrullero con a otros cuatro policías, entre quienes estaban el cabo 1º Raúl Sánchez y el agente Daniel Quipildor. Cuando estos descendieron, fueron atacados. Los hombres apedrearon el móvil policial e intentaron golpear a los uniformados, quienes lograron atrapar a uno de los sospechosos, que estaba muy ebrio y casi no se podía tener en pie. Esto enardeció aún más a los otros hombres, que sacaron dos escopetas tumberas. "Cuando estábamos yéndonos, nos dispararon. Yo sentí las perdigonadas en la cabeza, y me empezó a salir sangre, lo mismo que a mi compañero", relató Sánchez. Con el apoyo de un motorista, los policías se llevaron al detenido. Los heridos fueron trasladados al hospital Padilla, para que se les realicen las curaciones. "Tuve que dar $ 2 para que llamen al que opera el tomógrafo, ya que no estaba. Esto es terrible", dijo indignado Sánchez. Policías al mando de los comisarios Enrique Tarascio, Jesús Brito, Heberto Cortez, Julio Peñaloza y Luis Hipólito Namen, por orden del fiscal Carlos Sale, buscaban anoche a los agresores, que estaban acusados por intento de homicidio. Inclusive, tras el ataque, los agresores fueron hasta la casa de una policía, que vive en la zona, a quien amenazaron de muerte en caso de que interviniera en la investigación.
El hecho sucedió a las 17.25, en calle Caseros al 600, en la ampliación del barrio Nicolás Avellaneda. En esa zona se encuentra una escuela para chicos especiales, que había sufrido diversos robos en las últimas semanas, por lo que se decidió que se monte una guardia policial permanente para evitar nuevos atracos. Frente a la escuela, un grupo de hombres estaba ingiriendo bebidas alcohólicas, según el informe oficial. Estos habrían comenzado a hostigar a dos agentes, para que se retiraran, tirándoles piedras. Los policías se comunicaron con la comisaría de Alderetes y pidieron apoyo. Poco después llegó el patrullero con a otros cuatro policías, entre quienes estaban el cabo 1º Raúl Sánchez y el agente Daniel Quipildor. Cuando estos descendieron, fueron atacados. Los hombres apedrearon el móvil policial e intentaron golpear a los uniformados, quienes lograron atrapar a uno de los sospechosos, que estaba muy ebrio y casi no se podía tener en pie. Esto enardeció aún más a los otros hombres, que sacaron dos escopetas tumberas. "Cuando estábamos yéndonos, nos dispararon. Yo sentí las perdigonadas en la cabeza, y me empezó a salir sangre, lo mismo que a mi compañero", relató Sánchez. Con el apoyo de un motorista, los policías se llevaron al detenido. Los heridos fueron trasladados al hospital Padilla, para que se les realicen las curaciones. "Tuve que dar $ 2 para que llamen al que opera el tomógrafo, ya que no estaba. Esto es terrible", dijo indignado Sánchez. Policías al mando de los comisarios Enrique Tarascio, Jesús Brito, Heberto Cortez, Julio Peñaloza y Luis Hipólito Namen, por orden del fiscal Carlos Sale, buscaban anoche a los agresores, que estaban acusados por intento de homicidio. Inclusive, tras el ataque, los agresores fueron hasta la casa de una policía, que vive en la zona, a quien amenazaron de muerte en caso de que interviniera en la investigación.







