Hace cinco meses, los empresarios del sector de la construcción alertaron a LA GACETA sobre la falta de obreros calificados ante el boom que experimentó este año la actividad como consecuencia de la ejecución de obras públicas y privadas. En agosto pasado, con la acción conjunta entre la Secretaría de Planeamiento, la Oficina de Empleo de la Nación, la fundación Uocra, las escuelas técnicas y el aporte del Ministerio de Trabajo, a través del "Plan Más y Mejor Trabajo", se lanzaron los cursos de capacitación en distintos oficios. En un principio, el programa estaba dirigido a desocupados de entre 18 y 25 años, pero entre los graduados también hay personas mayores y hasta mujeres. Los cursos fueron aprobados por 338 personas en oficios de albañilería, gasista, soldador, electricista e instalador de encofrado. Ellos forman parte de la primera tanda de una bolsa de trabajo oficial, cuyas referencias fueron incorporadas en la página web de la provincia (www.tucuman.gov.ar).
Durante dos meses, los "estudiantes" se perfeccionaron en clases que se dictan de lunes a viernes en las escuelas técnicas del Gran San Miguel de Tucumán. En total, este año se habilitaron 61 cursos, en tres tandas con la presencia de un promedio de 25 personas por clases. El último curso concluirá en la segunda quincena de diciembre.
La capacitación es gratuita. Los desocupados que asisten a los cursos reciben los materiales y los insumos para perfeccionarse. Además, se les paga un viático de $ 100, en dos cuotas, a aquellos que hayan asistido a más del 80% de las clases. "Podemos decir que ya hay solicitudes por la gente que se capacitó. Por ejemplo, la Cámara Tucumana de la Construcción tiene el listado de los primeros graduados para que seleccione a aquellos que necesitarán para la ejecución de obras", indica Victoria Capuano, coordinadora del Programa provincial de capacitación. La funcionaria, que depende de la Secretaría de Planeamiento, sostiene que además de encontrar una puerta para la salida laboral, la gente que concurre a las clases muestra un fuerte interés por los oficios que se les enseñan, en particular, los vinculados a albañilería y a electricidad.
Así, por ejemplo, Capuano comenta que hubo casos de matrimonios que hicieron el mismo curso; de una madre que realizó un curso de albañilería con su hijo, complementándose en la tarea y hasta de un padre que asistió a clases de gasista con su hijo. Este es el caso de Mario Hipoldo, de 53 años, quien concurrió a la capacitación con su hijo, Gabriel de 25. "Esto abre una posibilidad muy grande trabajo para mi familia. Nos enteramos del curso por LA GACETA y ahora creo que tenemos experiencia con un certificado que nos habilita como gasistas", indica entusiasmado. Hipoldo, quien está desocupado, considera que le hubiera sido costoso realizar un perfeccionamiento por la vía privada. "Ahora estamos a la pesca por un trabajo", puntualiza.
Con la experiencia piloto del plan provincial para desocupados, el Gobierno intentará ser el nexo ante las empresas para encontrar un puesto de trabajo a los cientos de tucumanos que asistieron a los cursos de capacitación. Desde la Secretaría de Planeamiento se afirma que, durante 2006, se habilitarán nuevos módulos para la enseñanza de oficios, extendiéndose las clases hacia otras municipalidades del interior. Aquel reclamo empresarial sobre la falta de mano de obra capacitada ya tiene un principio de respuesta. Los empresarios tienen ahora la palabra.
"Creo que respondimos a las expectativas de los empresarios. Ahora vamos a entregar el listado de graduados a las distintas empresas constructoras". (Julio Saguir, secretario de Planeamiento)
"La gente, cuando observa que se hace algo que les sirve, se compromete. La intención de estos cursos es buena. Hay personas que terminaron la capacitación y sin embargo siguen viniendo para perfeccionarse más". (Enrique Boggiatto, director del Centro de Formación Profesional 1)
"Conceptualmente, es fundamental capacitar a los recursos humanos. El plan que se instrumentó en Tucumán es alentador y debiera tener permanencia en el tiempo, por el impulso que tomó el sector de la construcción. Ahora los efectos del perfeccionamiento se evidenciarán en el largo plazo". (Fernando Battig, titular de la Cámara Tucumana de la Construcción)
"Siempre me gustó todo lo que tenga que ver con la electricidad. Al curso lo hice para perfeccionarme, para que cuando se corte la luz en la casa haya alguien que pueda arreglar los desperfectos". (Marcela Jorrat, 18 años, estudiante que se capacitó en la Escuela Técnica de Lastenia)
"Más que como expectativa laboral, al curso lo hice para aprender el oficio. Ahora tengo idea de cómo se levantan las paredes, hacer estructuras y hasta revocar". (Omar Bejas, 22 años, estudiante universitario que hizo el curso de albañilería en la Escuela Técnica Nº 2)
"El curso me abrió las expectativas para conseguir un mejor ingreso. Ahora estoy ayudando a mi padre en su taller de electrónica, pero espero el llamado de alguna empresa que me ofrezca empleo". (Pablo Mansilla, 21 años, aprobó en Lastenia el curso de soldador)







