Etapas buenas, malas y promisorias en la ex Grafa

Tres empleados de Santista textil relatan vivencias dentro de una firma que lleva más de 30 años en Tucumán.

06 Noviembre 2005
Cada uno lleva entre 22 y 32 años de trabajo en distintas secciones de la hoy denominada Santista Textil (ex Grafa). En tres décadas, Oscar Bellagamba, Héctor Gómez y Martín Puebla vivieron el esplendor de la empresa, los momentos preocupantes, la etapa más difícil y hoy disfrutan de un presente venturoso, con un futuro previsible a mediano plazo, al menos.Bellagamba, quien se desempeña en las áreas de Mantenimiento y de Hilandería de la planta, destaca como uno de las etapas más difíciles de la compañía la vivida durante la crisis que afectó a la economía del país en 2000. "Ahora estamos en una etapa de recuperación, que es un aliciente para continuar", remarca. Comenta que uno de los problemas que se perciben en la actualidad es la baja calidad del algodón que se produce en la Argentina, producto de la disminución de inversiones en ese cultivo.
"Debido a la crisis, ocurrían cambios sobre la marcha que hicieron mucho daño; así, hubo que importar tecnología durante años, que llevó a que se pierda la capacidad de fabricar tecnología en el país", apunta.
Gómez ingresó a la fábrica en 1977, y trabajó con intermitencias en las instalaciones de Famaillá y en la sede de la ex Grafa en Buenos Aires. "En los momentos más difíciles, el 70% de la tela que producíamos en la hilandería y en la tejeduría se exportaba a Brasil en crudo, sin tintura y sin terminación. Ahora, en cambio, recibimos telas en crudo de Brasil para que le demos terminación", grafica.
Uno de los mayores inconvenientes que sufrió en los últimos años la actividad textil en la Argentina fue la desaparición de muchos talleres de confección de ropa. "El resultado fue que, ante la falta de perspectivas en nuestro sector, muchas personas se desplazaron a otras actividades, y llegó un momento en que no había mano de obra en la industria de la confección", subraya Gómez. Algo similar ocurrió con la formación de técnicos para el manejo de las maquinarias en Santista. "Hoy tenemos problemas para conseguir técnicos. Lamentablemente, los que salen de la Escuela Técnica de Monteros en nada se parecen a aquellos de antes, que apenas llegaban a la empresa ya sabían manejar una máquina. Ahora el nivel educacional es malo, y hay que enseñarles todo", señala Bellagamba.
Gómez recalca que a la empresa le resulta muy difícil conseguir técnicos y profesionales capacitados. "Es escasa la oferta de ingenieros mecánicos, químicos, industriales y electricistas. Y los pocos que hay no tienen intenciones de meterse en la planta, sino que buscan trabajar en las computadoras", añade.
Puebla trabaja en la sección Suministros y Abastecimiento de Santista Textil. "Ingresé a la empresa en 1973, casi con la inauguración; en aquella época, la compañía se llamaba Grafanor", rememora. Se le pide que recuerde momentos duros en la empresa, y no puede evitar mencionar cada etapa de reestructuración de la fábrica, dado que esto significaba el despido de muchos compañeros. "Me acuerdo de 1982 como un año difícil, pero ninguno se compara a 2000, porque había que renegociar todos los precios de nuestros insumos", refleja. "Además -agrega-, con el default se nos cortó todo el crédito y no podíamos comprar los insumos".
El porvenir se presenta con expectativas favorables para los tres empleados de Santista Textil que entrevistó LA GACETA, hombres que vivieron todas las crisis del país en las últimas tres décadas.
"Por suerte este es un momento bueno en el aspecto productivo; veo el futuro previsible en el mediano plazo", indica Bellagamba.
Gómez visualiza un futuro positivo, en base a un presente promisorio. "Nuestros clientes están conformes y venden bien, y cuando eso ocurre, no reclaman; hay movimiento en el mercado interno, y creo que eso continuará", vaticina.
Puebla observa que los niveles de inversión y de compras en la industria textil son indicadores de que los tiempos por venir pueden ser buenos para el sector.

Capitales brasileños
El gerente de Santista Textil, José Suhami, reveló que la compañía trabaja de manera satisfactoria, pese al incremento de los costos que reduce gradualmente los márgenes de rentabilidad. Sostuvo que la actividad atraviesa por una etapa de baja producción por estacionalidad. "La demanda de nuestros productos en el mercado interno es buena", subrayó Suhami. Santista Textil elabora tejidos denim para la confección de prendas de jean y gabardinas para mercados de ropa de trabajo y sport. El denim de Santista Textil es empleada por las principales marcas que confeccionan jean en el país. Según Suhami, la textil fabrica 24 millones de metros al año de telas, aproximadamente un 40% más que en 2001. "La fabricación de ropa de trabajo creció un 70%, lo cual es un buen indicador de la reactivación que se vive en la industria", apuntó.
La compañía -que compró la ex Grafa en 1995- es de propiedad del grupo Camargo Correa, de Brasil, desde hace un año y medio. Estos son los mismos capitales que adquirieron en el país la cementera Loma Negra. En Tucumán, Santista emplea en forma directa a 730 operarios, e indirecta a otras 70 personas. En épocas pico de producción, la planta trabaja al 87% de su capacidad instalada, valor que es considerado satisfactorio para las autoridades de la firma. Suhami reveló que Santista Textil realiza permanentes inversiones para mantener el buen funcionamiento de la fábrica. La empresa planea la concreción de inversiones mayores en los próximos dos o tres años para modernizarla más y para aumentar su capacidad productiva. Santista Textil hace gala de cumplir con las más exigentes normas de calidad y de cuidado ambiental. Es por eso que certifica las normas ISO 9001 y 14.001.

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