Riesgo de concentración

Análisis. Por Juan J. Concha Martínez.

05 Noviembre 2005
Sentimientos contrapuestos se advierten por estas horas entre los habituales brookers de la city tucumana. Por un lado, ponderan positivamente el hecho de que el Banco Empresario podrá seguir operando, pero también advierten que existen serios riesgo de concentración en el sistema financiero que quedará armado en la provincia.
La frustación también ocupa un lugar en el ánimo de hombres de negocios y expertos. Es que la caída del Banco Empresario y la llegada de un jugador fuerte del sistema a Tucumán, con la decisión de adquirir el Banco del Tucumán, implica también que por estos lares no ha podido construirse un núcleo fuerte de capitales tucumanos dispuestos a asumir nuevos compromisos de inversión en áreas no vinculadas a los agroalimentos. Esa carencia de inversores estratégicos no es nueva: ningún grupo tucumano se involucró activamente en las privatizaciones que impulsó la provincia. Y ese bajo protagonismo en algunas decisiones estratégicas causan un costo económico y político que debería merecer un debate profundo en las estructuras empresarias.
El Banco Macro Bansud, si logra adquirir el Banco del Tucumán, podría llegar a concentrar en una sóla ventanilla decisiones y ofertas financieras clave para muchos tucumanos. Se sabe, el lugar que uno cede, lo ocupa otro, sobre todo en los negocios.