04 Noviembre 2005 Seguir en 
Un cadete que trabaja con una bicicleta permanece internado luego de que lo arrolló un automóvil. No existe relación laboral. Las ventajas económicas.
Norberto Molina comenzó a trabajar hace una semana de mensajero. Ayer, cerca de las 9, se subió a su bicicleta para cubrir un mandado. Pero, cuando llegó a la esquina de Buenos Aires y La Plata, Enrico Alberto de la Rosa, que conducía un Fiat Uno, por razones que se tratan de establecer, lo arrolló, y ahora está internado en el Hospital Padilla con un traumatismo encefalocraneano.
Este caso, que podría ser uno más de un mensajero que sufre un accidente mientras desarrolla su tarea, es una excepción. El propietario de la mensajería "La Plata", ubicada en la calle de ese nombre al 400, no sólo lo asistió en el lugar del accidente, sino que además prometió ayudarlo en su recuperación.
"El es amigo nuestro desde hace mucho tiempo. Después de que Norberto sufrió el percance, siempre estuvo a su lado. No lo quiere abandonar y nos prometió ayuda", indicó Javier Molina, hermano de la víctima.A pesar de que el servicio de mensajería tuvo un impresionante crecimiento, la actividad no está regulada del todo. Los empresarios lograron no hacerse responsables de lo que les suceda a los jóvenes cuando estén realizando un servicio para su firma.
La razón es simple: los cadetes no establecen relación laboral. No firman contrato alguno que los vincule. Simplemente, pagan $ 21 -es el valor base que cobran- por semana para tener derecho a realizar viajes. Eso sí, si no pagan a tiempo, deben abonar una mora de hasta $ 4 más.
"Lamentablemente no te queda otra opción que aceptar las condiciones. Ellos son buenitos todo el día, pero si te pasa algo, fuiste. Ninguno se hace cargo. Ni siquiera van a verte porque tienen miedo de que le hagás un juicio", explicó Carlos M.
Sostén familiar
Francisco P., desde que murió su papá, hace más de dos años, se transformó en el sostén del hogar en el que viven su mamá y su hermano de 11 años. "Busqué durante meses laburo, pero nunca pude encontrar algo estable. Hasta que me animé a agarrar la bicicleta y trabajar como mensajero. Al poco tiempo, me di cuenta de que ningún dueño le importa si te pasa algo en la calle. Por eso te tenés que cuidar mucho", explicó.
Francisco H. condujo su Honda CG para empresas de mensajería durante el día y fue cadete de pizzerías y heladerías para poder pagar la moto. "Cuando terminé la deuda, no dudé ni un instante en sacar el pie del acelerador. Me cansé de ver a chicos que se accidentaban mientras trabajaban, totalmente abandonados por los dueños de las empresas", aseguró.
El joven señaló que este es un trabajo redituable. "Al mes se puede ganar más que un empleado de comercio. La ventaja que tiene es que vos manejás tus horarios, pero es muy peligroso", concluyó.
Norberto Molina comenzó a trabajar hace una semana de mensajero. Ayer, cerca de las 9, se subió a su bicicleta para cubrir un mandado. Pero, cuando llegó a la esquina de Buenos Aires y La Plata, Enrico Alberto de la Rosa, que conducía un Fiat Uno, por razones que se tratan de establecer, lo arrolló, y ahora está internado en el Hospital Padilla con un traumatismo encefalocraneano.
Este caso, que podría ser uno más de un mensajero que sufre un accidente mientras desarrolla su tarea, es una excepción. El propietario de la mensajería "La Plata", ubicada en la calle de ese nombre al 400, no sólo lo asistió en el lugar del accidente, sino que además prometió ayudarlo en su recuperación.
"El es amigo nuestro desde hace mucho tiempo. Después de que Norberto sufrió el percance, siempre estuvo a su lado. No lo quiere abandonar y nos prometió ayuda", indicó Javier Molina, hermano de la víctima.A pesar de que el servicio de mensajería tuvo un impresionante crecimiento, la actividad no está regulada del todo. Los empresarios lograron no hacerse responsables de lo que les suceda a los jóvenes cuando estén realizando un servicio para su firma.
La razón es simple: los cadetes no establecen relación laboral. No firman contrato alguno que los vincule. Simplemente, pagan $ 21 -es el valor base que cobran- por semana para tener derecho a realizar viajes. Eso sí, si no pagan a tiempo, deben abonar una mora de hasta $ 4 más.
"Lamentablemente no te queda otra opción que aceptar las condiciones. Ellos son buenitos todo el día, pero si te pasa algo, fuiste. Ninguno se hace cargo. Ni siquiera van a verte porque tienen miedo de que le hagás un juicio", explicó Carlos M.
Sostén familiar
Francisco P., desde que murió su papá, hace más de dos años, se transformó en el sostén del hogar en el que viven su mamá y su hermano de 11 años. "Busqué durante meses laburo, pero nunca pude encontrar algo estable. Hasta que me animé a agarrar la bicicleta y trabajar como mensajero. Al poco tiempo, me di cuenta de que ningún dueño le importa si te pasa algo en la calle. Por eso te tenés que cuidar mucho", explicó.
Francisco H. condujo su Honda CG para empresas de mensajería durante el día y fue cadete de pizzerías y heladerías para poder pagar la moto. "Cuando terminé la deuda, no dudé ni un instante en sacar el pie del acelerador. Me cansé de ver a chicos que se accidentaban mientras trabajaban, totalmente abandonados por los dueños de las empresas", aseguró.
El joven señaló que este es un trabajo redituable. "Al mes se puede ganar más que un empleado de comercio. La ventaja que tiene es que vos manejás tus horarios, pero es muy peligroso", concluyó.







