03 Noviembre 2005 Seguir en 
La Policía ya identificó cómo se llaman y dónde viven. Recogió pruebas en su contra y testimonios de las víctimas de su violento accionar. Armó un expediente contra ellos y se lo giró a la Justicia. Los miembros de la patota juvenil conocida como "La banda del quiosquito" se saben contra las cuerdas, por lo que desde hace poco más de una semana sus apariciones se hacen cada vez más espaciadas.
Sin embargo, por tratarse de menores la Justicia está en aprietos. Ayer se analizaba que -por el momento- lo mejor sería llamar a declarar a sus padres para ponerlos al tanto de lo que está sucediendo y sugerirles que deben hacer algo al respecto antes de que realmente se instrumenten medidas contra sus hijos.
Diversos ataques
Personal de la Dirección de Investigaciones, al mando de los comisarios Alfredo Jiménez y Jorge Urueña -este último, jefe de la sección Seguridad Personal- tomó declaración a diversas víctimas. En ellas quedó claro que los acusados, quienes se reunían casi a diario en calle Corrientes al 400, fueron los autores de distintos ataques.
Los menores se dedican a robar teléfonos celulares, a golpear a transeúntes, a asustar a automovilistas y a provocar desórdenes en ruidosas fiestas. Una de las razones por las cuales la Policía sostiene que es necesario allanar sus casas es que pretende secuestrar cadenas y manoplas (una especie de guante de acero que algunos utilizan para causar más daño al dar un golpe). En la causa debería intervenir un juez de Menores, aunque el fiscal II de Instrucción, Carlos Albaca. supervisa la investigación.
Si la recomendación a los padres no diera resultado, algunos de los menores deberían cumplir medidas tutelares, ordenadas por la Justicia, tales como no poder salir de sus viviendas en ciertos horarios. Otros, en cambio, podrían ser imputados por hurtos y lesiones.
Sin embargo, por tratarse de menores la Justicia está en aprietos. Ayer se analizaba que -por el momento- lo mejor sería llamar a declarar a sus padres para ponerlos al tanto de lo que está sucediendo y sugerirles que deben hacer algo al respecto antes de que realmente se instrumenten medidas contra sus hijos.
Diversos ataques
Personal de la Dirección de Investigaciones, al mando de los comisarios Alfredo Jiménez y Jorge Urueña -este último, jefe de la sección Seguridad Personal- tomó declaración a diversas víctimas. En ellas quedó claro que los acusados, quienes se reunían casi a diario en calle Corrientes al 400, fueron los autores de distintos ataques.
Los menores se dedican a robar teléfonos celulares, a golpear a transeúntes, a asustar a automovilistas y a provocar desórdenes en ruidosas fiestas. Una de las razones por las cuales la Policía sostiene que es necesario allanar sus casas es que pretende secuestrar cadenas y manoplas (una especie de guante de acero que algunos utilizan para causar más daño al dar un golpe). En la causa debería intervenir un juez de Menores, aunque el fiscal II de Instrucción, Carlos Albaca. supervisa la investigación.
Si la recomendación a los padres no diera resultado, algunos de los menores deberían cumplir medidas tutelares, ordenadas por la Justicia, tales como no poder salir de sus viviendas en ciertos horarios. Otros, en cambio, podrían ser imputados por hurtos y lesiones.







