03 Noviembre 2005 Seguir en 
Los ómnibus de las líneas que circulan por la periferia de la ciudad se transformaron en un blanco móvil para precoces asaltantes, cuyo objetivo es conseguir un poco de dinero en un golpe veloz.
Julio Haro, secretario de Aetat, reconoció que en las últimas semanas hubo un recrudecimiento de este tipo de ataques, aunque aclaró que no cuenta con estadísticas que lo reflejen. "Lo más llamativo del caso es que este recrudecimiento se produce cuando se incrementó considerablemente el uso del cospel para pagar el pasaje. Actualmente la recaudación se hace, en promedio, sólo en un 25% en efectivo", explicó el empresario.
El dirigente reconoció que meses atrás, cuando recibían dinero con mayor frecuencia, se habían transformado en un imán para los asaltantes. "Afortunadamente, gracias a un trabajo que realizamos con la Policía logramos disminuir considerablemente los delitos que se cometían en algunos sectores de la ciudad", explicó.
La "zona roja"
Pero, según coincidieron en señalar los empresarios y los investigadores, los barrios 11 de Marzo, El Chivero y varios que están ubicados en Villa Mariano Moreno, en las cercanías de la avenida Francisco de Aguirre y en Viamonte a partir de Emilio Castelar siguen siendo "zona roja".
Pablo Velárdez, chofer de ómnibus, advirtió que muchos ya conocen a los delincuentes, y que cuando ven que están en las paradas no se detienen. "Hay algunos sectores en los que nos nos queda más alternativa que parar únicamente cuando se quiere bajar alguien; pero si vemos que hay changos jóvenes pasamos de largo", aseguró. Diego Lucero coincidió con él y dijo que la mayoría es consciente de que no debe resistirse. "No nos vamos a hacer matar por $ 50, aunque a veces te golpean y te da mucha bronca no poder hacer nada", dijo.
Como ejemplo vale recordar lo sucedido en San Cayetano, donde dos choferes de ómnibus denunciaron el mismo día, con diferencia de pocos minutos, haber sido asaltados por el mismo delincuente, que estaba armado con una escopeta.
Otros elementos
Las fuentes consultadas reconocieron que los asaltantes, en su gran mayoría, son menores de edad que buscan conseguir dinero fácil. "Son chicos que están bajo los efectos de la droga o del alcohol y que necesitan fondos para seguir consumiendo", señaló uno de los investigadores consultados por LA GACETA.
Nicolás Barrera, titular de la Unidad Regional Capital, indicó que no hay personas que se dediquen pura y exclusivamente a asaltar los ómnibus que circulan por los barrios periféricos de la ciudad. "Por ese motivo, la tarea de prevención es fundamental para acabar con su accionar. Muchas de las personas que son detenidas por una contravención, porque están alcoholizadas o provocando desórdenes, son potenciales asaltantes", explicó.
Aclaró, además, que es importante también que se realicen reuniones para coordinar medidas preventivas junto con los representantes de las empresas. "Estamos trabajando para que ellos colaboren con la prevención que realizamos en la calle gracias a los lugares que ellos nos informan que son peligrosos. Por ejemplo, para reducir este tipo de delitos los choferes no deberían llevar los cospeles ni el dinero a la vista. Otro paso importante sería que no esperen la finalización de un turno de ocho horas para entregar la recaudación, sino que lo hagan cada dos horas, para que el botín deje de ser atractivo para los ladrones", señaló.
Julio Haro, secretario de Aetat, reconoció que en las últimas semanas hubo un recrudecimiento de este tipo de ataques, aunque aclaró que no cuenta con estadísticas que lo reflejen. "Lo más llamativo del caso es que este recrudecimiento se produce cuando se incrementó considerablemente el uso del cospel para pagar el pasaje. Actualmente la recaudación se hace, en promedio, sólo en un 25% en efectivo", explicó el empresario.
El dirigente reconoció que meses atrás, cuando recibían dinero con mayor frecuencia, se habían transformado en un imán para los asaltantes. "Afortunadamente, gracias a un trabajo que realizamos con la Policía logramos disminuir considerablemente los delitos que se cometían en algunos sectores de la ciudad", explicó.
La "zona roja"
Pero, según coincidieron en señalar los empresarios y los investigadores, los barrios 11 de Marzo, El Chivero y varios que están ubicados en Villa Mariano Moreno, en las cercanías de la avenida Francisco de Aguirre y en Viamonte a partir de Emilio Castelar siguen siendo "zona roja".
Pablo Velárdez, chofer de ómnibus, advirtió que muchos ya conocen a los delincuentes, y que cuando ven que están en las paradas no se detienen. "Hay algunos sectores en los que nos nos queda más alternativa que parar únicamente cuando se quiere bajar alguien; pero si vemos que hay changos jóvenes pasamos de largo", aseguró. Diego Lucero coincidió con él y dijo que la mayoría es consciente de que no debe resistirse. "No nos vamos a hacer matar por $ 50, aunque a veces te golpean y te da mucha bronca no poder hacer nada", dijo.
Como ejemplo vale recordar lo sucedido en San Cayetano, donde dos choferes de ómnibus denunciaron el mismo día, con diferencia de pocos minutos, haber sido asaltados por el mismo delincuente, que estaba armado con una escopeta.
Otros elementos
Las fuentes consultadas reconocieron que los asaltantes, en su gran mayoría, son menores de edad que buscan conseguir dinero fácil. "Son chicos que están bajo los efectos de la droga o del alcohol y que necesitan fondos para seguir consumiendo", señaló uno de los investigadores consultados por LA GACETA.
Nicolás Barrera, titular de la Unidad Regional Capital, indicó que no hay personas que se dediquen pura y exclusivamente a asaltar los ómnibus que circulan por los barrios periféricos de la ciudad. "Por ese motivo, la tarea de prevención es fundamental para acabar con su accionar. Muchas de las personas que son detenidas por una contravención, porque están alcoholizadas o provocando desórdenes, son potenciales asaltantes", explicó.
Aclaró, además, que es importante también que se realicen reuniones para coordinar medidas preventivas junto con los representantes de las empresas. "Estamos trabajando para que ellos colaboren con la prevención que realizamos en la calle gracias a los lugares que ellos nos informan que son peligrosos. Por ejemplo, para reducir este tipo de delitos los choferes no deberían llevar los cospeles ni el dinero a la vista. Otro paso importante sería que no esperen la finalización de un turno de ocho horas para entregar la recaudación, sino que lo hagan cada dos horas, para que el botín deje de ser atractivo para los ladrones", señaló.







