01 Noviembre 2005 Seguir en 
El principal sospechoso de haber asesinado a un joven en Tafí Viejo, en un aberrante crimen, volvió a ser arrestado después de haber estado en libertad durante más de dos años por tecnicismos legales. Por homicidio, el acusado sólo estuvo preso unos cinco días.
El 20 de julio de 2003, Oscar Alberto Miguel, de 22 años, volvía a su casa, después de haber estado reunido con sus amigos. En la estación de ferrocarril que divide el centro de Tafí Viejo de la Villa Obrera, un grupo salió a su cruce y lo golpeó hasta matarlo.
La fiscal Adriana Giannoni, con colaboración del secretario, Ernesto Baaclini, comenzó a investigar el caso. Con varios testimonios, descubrieron que el grupo que atacó al joven habría estado integrado por José Sebastián Ramírez, Gustavo Brito y Angel "Oso" Acosta.
Los dos primeros se presentaron ante la Justicia y dieron a conocer lo que había pasado ese día. Según sus dichos, los tres estaban tomando cerveza y vieron que por el lugar pasaba Miguel. Relataron que Acosta lo detuvo y, sin razón alguna, comenzó a golpearlo. Cuando la víctima cayó al suelo, el agresor también lo pateó.
Tanto Ramírez como Brito explicaron que, no conforme con la golpiza que le propinó, el acusado golpeó al menos cinco veces la cabeza de la víctima contra el pavimento, acción que le provocó la muerte, según consta en la causa.
"Le dijimos que parara, pero nunca se detuvo", indicaron los testigos. Con estos elementos, Giannoni pidió la detención de Acosta, medida que fue concretada recién el 16 de setiembre de ese mismo año. Allí comenzaría la encrucijada judicial.
Nulidades
Gustavo Morales, defensor de Acosta, logró que un juez le aceptara un hábeas corpus a favor de su defendido, por entender que la orden de detención no había estado bien confeccionada, y fue liberado tres días después. Antes, el acusado se había negado a declarar ante la Justicia.
Justamente, por ese acto, el representante de Acosta presentó otro incidente. Según dijo, lo habían prejuzgado antes de imputarlo, porque la persona que lo interrogó usó la frase: "lo golpeaste de manera alevosa y con ensañamiento...".
El juez Víctor Manuel Pérez le dio la razón a Morales y todo quedó en la nada. Inclusive, se rechazó el pedido de elevación a juicio solicitado por la fiscal el 20 de febrero de 2004.
Después de un año, cuando se resolvieron todos los pedidos de nulidad planteados, la Justicia aceptó que Acosta sea citado por la fiscal para declarar como imputado. Después de haber faltado en varias oportunidades, el "Oso" lo hizo el viernes y, después de haberse negado a declarar por segunda vez, quedó detenido por el crimen que conmocionó a Tafí Viejo.
Morales, después de haberse enterado de lo que ocurrió, volvió a presentar varios incidentes para lograr que su defendido recupere la libertad nuevamente.
El 20 de julio de 2003, Oscar Alberto Miguel, de 22 años, volvía a su casa, después de haber estado reunido con sus amigos. En la estación de ferrocarril que divide el centro de Tafí Viejo de la Villa Obrera, un grupo salió a su cruce y lo golpeó hasta matarlo.
La fiscal Adriana Giannoni, con colaboración del secretario, Ernesto Baaclini, comenzó a investigar el caso. Con varios testimonios, descubrieron que el grupo que atacó al joven habría estado integrado por José Sebastián Ramírez, Gustavo Brito y Angel "Oso" Acosta.
Los dos primeros se presentaron ante la Justicia y dieron a conocer lo que había pasado ese día. Según sus dichos, los tres estaban tomando cerveza y vieron que por el lugar pasaba Miguel. Relataron que Acosta lo detuvo y, sin razón alguna, comenzó a golpearlo. Cuando la víctima cayó al suelo, el agresor también lo pateó.
Tanto Ramírez como Brito explicaron que, no conforme con la golpiza que le propinó, el acusado golpeó al menos cinco veces la cabeza de la víctima contra el pavimento, acción que le provocó la muerte, según consta en la causa.
"Le dijimos que parara, pero nunca se detuvo", indicaron los testigos. Con estos elementos, Giannoni pidió la detención de Acosta, medida que fue concretada recién el 16 de setiembre de ese mismo año. Allí comenzaría la encrucijada judicial.
Nulidades
Gustavo Morales, defensor de Acosta, logró que un juez le aceptara un hábeas corpus a favor de su defendido, por entender que la orden de detención no había estado bien confeccionada, y fue liberado tres días después. Antes, el acusado se había negado a declarar ante la Justicia.
Justamente, por ese acto, el representante de Acosta presentó otro incidente. Según dijo, lo habían prejuzgado antes de imputarlo, porque la persona que lo interrogó usó la frase: "lo golpeaste de manera alevosa y con ensañamiento...".
El juez Víctor Manuel Pérez le dio la razón a Morales y todo quedó en la nada. Inclusive, se rechazó el pedido de elevación a juicio solicitado por la fiscal el 20 de febrero de 2004.
Después de un año, cuando se resolvieron todos los pedidos de nulidad planteados, la Justicia aceptó que Acosta sea citado por la fiscal para declarar como imputado. Después de haber faltado en varias oportunidades, el "Oso" lo hizo el viernes y, después de haberse negado a declarar por segunda vez, quedó detenido por el crimen que conmocionó a Tafí Viejo.
Morales, después de haberse enterado de lo que ocurrió, volvió a presentar varios incidentes para lograr que su defendido recupere la libertad nuevamente.







