31 Octubre 2005 Seguir en 
Los vicios de los conductores son en muchos casos aterradores: maniobras bruscas e imprevistas, excesos en la velocidad, desatención en el sistema de señalizaciones, uso erróneo e inexistentes de las luces en los giros o en los cambios de carriles. A eso hay que agregar la liberalidad que predomina en el otorgamiento de las licencias de conducir. En muchas localidades son entregadas lisa y llanamente sin cumplir requisito alguno. Todo un repertorio -en suma- de errores, impericias y malos hábitos que se concentran en las calles y que hacen que la muerte viaje a diario sobre ruedas.
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