26 Octubre 2005 Seguir en 
Desde hace un mes, el sargento Ramón Nicolás Fernández pasa sus mañanas caminando por la orilla del dique. Pero no puede hacer otra cosa que, simplemente, mirar el espejo de agua de El Cadillal, porque, aunque continúa haciendo sus rondas todos los días, los equipos de la Policía Lacustre, a la que pertenece, están muy lejos de allí.
Se encuentran en la Jefatura de Policía, en la capital. Desde que el Ente Provincial de Turismo les reclamó hace casi un mes el edificio en el que estuvieron instalados durante 14 años estos policías desempeñan su labor como pueden. Viajan desde la ciudad todos los días para realizar los controles; y durante las noche no hay quien vigile.
El 2 de octubre, el subcomisario Néstor Osores, jefe de la Policía Lacustre, recibió la orden de desalojar las instalaciones del depósito del museo arqueológico Ernesto Padilla, donde ellos estaban instalados. A la mañana siguiente tuvieron que trasladar todos sus pertrechos, incluídos la lancha, los kayacs y los equipos de buceo, a la Jefatura.
Junto a los perros
Desde entonces, Fernández viaja todas las mañanas, a las siete, y recorre la zona hasta las 14 junto a Tania y a Sargento, los dos perros que acompañaron a los agentes mientras estuvieron en El Cadillal. "Mi tarea se limita a la prevención. No me puedo meter al dique porque la lancha está en la Jefatura. Hasta la perra tuvo que mudarse con sus cachorritos a una cueva", comentó el sargento.
Cuando él regresa a la capital es reemplazado por tres agentes que patrullan el lugar hasta las 20. Después no queda nadie.
Los equipos y los elementos que se utilizaban en El Cadillal están amontonados en una habitación en la sede central de la Policía, en la Dirección de Delitos Rurales y Ecológicos. Están en muy mal estado, ya que no se les puede brindar los cuidados necesarios.
El subjefe de la Policía, comisario José Melián, aseguró que la intención es llevar nuevamente la Policía Lacustre al dique. "Es posible que en los próximos días se instalen en la comisaría de El Cadillal hasta que tengan un destacamento propio. Esta fue una situación imprevista y estamos tratando de resolverla lo más rápidamente posible", explicó.
El museo
LA GACETA recorrió ayer las instalaciones donde funcionaba la sede de la Policía Lacustre y encontró el lugar cerrado. Silvia Kausman, asesora de la presidenta del Ente Provincial de Turismo, Mercedes Paz, explicó que están ultimando los detalles para comenzar las obras del museo arqueológico Ernesto Padilla.
"Se firmó un convenio con la dirección provincial de Arquitectura y Urbanismo, que se hará cargo de las obras, y con la Secretaría de Cultura, que, por la Ley 7.500 de protección del patrimonio, debe hacer un registro de las piezas. Ya se realizó la primera parte del inventario; falta la segunda", aseguró.
Kausman también dijo que en el lugar se exhibirán restos arqueológicos de la cultura Candelaria que fueron encontrados en la zona.A pocos metros del edificio que ocupaba la Policía Lacustre, un grupo de obreros está trabajando en la construcción de un muelle en el que atracará un catamarán, propiedad de un empresario de Buenos Aires, que podrá ser utilizado por quienes visiten la zona.
Paz dijo que cree que para el comienzo de la temporada de verano, en diciembre, tanto el museo como la embarcación estarán funcionando. Mientras tanto, parece, Fernández deberá seguir patrullando la costa del dique a pie, junto a Tania y a Sargento.
Se encuentran en la Jefatura de Policía, en la capital. Desde que el Ente Provincial de Turismo les reclamó hace casi un mes el edificio en el que estuvieron instalados durante 14 años estos policías desempeñan su labor como pueden. Viajan desde la ciudad todos los días para realizar los controles; y durante las noche no hay quien vigile.
El 2 de octubre, el subcomisario Néstor Osores, jefe de la Policía Lacustre, recibió la orden de desalojar las instalaciones del depósito del museo arqueológico Ernesto Padilla, donde ellos estaban instalados. A la mañana siguiente tuvieron que trasladar todos sus pertrechos, incluídos la lancha, los kayacs y los equipos de buceo, a la Jefatura.
Junto a los perros
Desde entonces, Fernández viaja todas las mañanas, a las siete, y recorre la zona hasta las 14 junto a Tania y a Sargento, los dos perros que acompañaron a los agentes mientras estuvieron en El Cadillal. "Mi tarea se limita a la prevención. No me puedo meter al dique porque la lancha está en la Jefatura. Hasta la perra tuvo que mudarse con sus cachorritos a una cueva", comentó el sargento.
Cuando él regresa a la capital es reemplazado por tres agentes que patrullan el lugar hasta las 20. Después no queda nadie.
Los equipos y los elementos que se utilizaban en El Cadillal están amontonados en una habitación en la sede central de la Policía, en la Dirección de Delitos Rurales y Ecológicos. Están en muy mal estado, ya que no se les puede brindar los cuidados necesarios.
El subjefe de la Policía, comisario José Melián, aseguró que la intención es llevar nuevamente la Policía Lacustre al dique. "Es posible que en los próximos días se instalen en la comisaría de El Cadillal hasta que tengan un destacamento propio. Esta fue una situación imprevista y estamos tratando de resolverla lo más rápidamente posible", explicó.
El museo
LA GACETA recorrió ayer las instalaciones donde funcionaba la sede de la Policía Lacustre y encontró el lugar cerrado. Silvia Kausman, asesora de la presidenta del Ente Provincial de Turismo, Mercedes Paz, explicó que están ultimando los detalles para comenzar las obras del museo arqueológico Ernesto Padilla.
"Se firmó un convenio con la dirección provincial de Arquitectura y Urbanismo, que se hará cargo de las obras, y con la Secretaría de Cultura, que, por la Ley 7.500 de protección del patrimonio, debe hacer un registro de las piezas. Ya se realizó la primera parte del inventario; falta la segunda", aseguró.
Kausman también dijo que en el lugar se exhibirán restos arqueológicos de la cultura Candelaria que fueron encontrados en la zona.A pocos metros del edificio que ocupaba la Policía Lacustre, un grupo de obreros está trabajando en la construcción de un muelle en el que atracará un catamarán, propiedad de un empresario de Buenos Aires, que podrá ser utilizado por quienes visiten la zona.
Paz dijo que cree que para el comienzo de la temporada de verano, en diciembre, tanto el museo como la embarcación estarán funcionando. Mientras tanto, parece, Fernández deberá seguir patrullando la costa del dique a pie, junto a Tania y a Sargento.







