26 Octubre 2005 Seguir en 
El grupo está integrado por entre 15 y 20 menores de edad. Se los conoce como "La Banda del Quiosquito", y protagonizaron varios hechos delictivos en menos de tres meses.
La Policía tiene serios inconvenientes para detenerlos, puesto que en los pocos casos que fueron denunciados, los padres de las víctimas no se presentaron ante la Justicia para ratificarlos.Hasta el momento, el único caso denunciado fue la agresión que sufrió un menor de 16 años.
Los integrantes de la patota lo habrían golpeado para quitarle una camiseta de fútbol durante la semana de la escuela Normal. El padre de la víctima denunció el caso, pero hasta el momento no presentó a su hijo ante los investigadores para que relatara lo sucedido ni permitió que fuera revisado por un médico forense para constatar las lesiones.
El primero de los incidentes con el que se hizo famosa "La Banda del Quiosquito" habría ocurrido en una fiesta que se realizó en un club de Haití primera cuadra, en setiembre. Como no los dejaban ingresar, rompieron un vidrio y agredieron a varios adolescentes.
Los dirigentes de la entidad, según confirmaron las fuentes de la Policía, se negaron a realizar la denuncia porque las personas que alquilaron el local pagaron los daños provocados.
El tercer y último incidente se generó hace 15 días y tampoco se realizó denuncia policial. Fue en la esquina de Maipú y Marcos Paz. El grupo se enfrentó contra estudiantes que estaban participando de la semana de un colegio religioso.
La investigación
El subcomisario Jorge Urueña, titular de Seguridad Personal de la Dirección de Investigaciones, supervisado por Alfredo Jiménez, realiza desde hace varias semanas un seguimiento de la banda.
"Son todos adolescentes que concurren a colegios privados, por lo que son de clase media y alta. Sabemos que se reúnen en un local que está ubicado en Corrientes al 400 y de ahí viene su nombre", comentó.
El encargado de investigar el caso sabe que está atado de manos. "Los padres de las víctimas se niegan a realizar denuncias y, cuando las hacen, después no las ratifican.
Encima, al tratarse de menores, estamos obligados a presentar muchas pruebas para demostrar su participación en este hecho", aseguró. La Justicia, que a pesar de que aún no tiene ninguna causa contra los integrantes de la banda, también está moviéndose para acabar con su accionar.
Varios fiscales de instrucción y un juez de Menores, enterados de lo que está ocurriendo, habrían dado las instrucciones a la Policía para que reúnan los elementos necesarios a fin de poder actuar de oficio.
La Policía tiene serios inconvenientes para detenerlos, puesto que en los pocos casos que fueron denunciados, los padres de las víctimas no se presentaron ante la Justicia para ratificarlos.Hasta el momento, el único caso denunciado fue la agresión que sufrió un menor de 16 años.
Los integrantes de la patota lo habrían golpeado para quitarle una camiseta de fútbol durante la semana de la escuela Normal. El padre de la víctima denunció el caso, pero hasta el momento no presentó a su hijo ante los investigadores para que relatara lo sucedido ni permitió que fuera revisado por un médico forense para constatar las lesiones.
El primero de los incidentes con el que se hizo famosa "La Banda del Quiosquito" habría ocurrido en una fiesta que se realizó en un club de Haití primera cuadra, en setiembre. Como no los dejaban ingresar, rompieron un vidrio y agredieron a varios adolescentes.
Los dirigentes de la entidad, según confirmaron las fuentes de la Policía, se negaron a realizar la denuncia porque las personas que alquilaron el local pagaron los daños provocados.
El tercer y último incidente se generó hace 15 días y tampoco se realizó denuncia policial. Fue en la esquina de Maipú y Marcos Paz. El grupo se enfrentó contra estudiantes que estaban participando de la semana de un colegio religioso.
La investigación
El subcomisario Jorge Urueña, titular de Seguridad Personal de la Dirección de Investigaciones, supervisado por Alfredo Jiménez, realiza desde hace varias semanas un seguimiento de la banda.
"Son todos adolescentes que concurren a colegios privados, por lo que son de clase media y alta. Sabemos que se reúnen en un local que está ubicado en Corrientes al 400 y de ahí viene su nombre", comentó.
El encargado de investigar el caso sabe que está atado de manos. "Los padres de las víctimas se niegan a realizar denuncias y, cuando las hacen, después no las ratifican.
Encima, al tratarse de menores, estamos obligados a presentar muchas pruebas para demostrar su participación en este hecho", aseguró. La Justicia, que a pesar de que aún no tiene ninguna causa contra los integrantes de la banda, también está moviéndose para acabar con su accionar.
Varios fiscales de instrucción y un juez de Menores, enterados de lo que está ocurriendo, habrían dado las instrucciones a la Policía para que reúnan los elementos necesarios a fin de poder actuar de oficio.
NOTICIAS RELACIONADAS







