25 Octubre 2005 Seguir en 
Hasta no hace mucho, el cine de animación era considerado por muchos como "cine para chicos". Sin embargo, la mayoría de las películas animadas actuales distan mucho de tener a los chicos como principal público, aunque es cierto que la mayoría del cine infantil es animado.
El equívoco tiene su razón de ser en el cine de Disney posterior a los años 40. Hasta entonces, Walt Disney hacía cortos para todo el mundo, con enorme poesía visual y un humor que llegaba a grandes y chicos por igual, aunque, si uno ve algunos de los primeros cortos de Mickey ve bromas escatológicas que difícilmente serían hoy infantiles.
Sus tres primeros largos ("Blancanieves", "Pinocho" y "Fantasía") estaban pensados para desbordar la imaginación de los dibujantes, y esa fantasía estaba en los cuentos de hadas o en las historias infantiles. Pero las truculencias de esos filmes distaban de ser pueriles.
Hoy, mucha agua ha corrido bajo el puente. Por eso, filmes como "Wallace y Gromit" o "El cadáver de la novia", que llegará próximamente a Tucumán, muestran una faceta nueva: la universalidad del mensaje. "Si bien ambos son filmes de animación aparentemente destinados a los más chicos, lo que se cuenta no es para nada infantil", declaró Daniel Sotomayor, de 43 años, cinéfilo y padre de dos niños. "No creo que mis hijos vayan a disfrutar mucho de estas películas", agregó.
Sobre todo en el caso de "El cadáver de la novia", en la que el director Tim Burton se mete con un tema no demasiado acorde con los más chicos: el de los muertos vivos y el del amor más allá de la vida.
El equívoco tiene su razón de ser en el cine de Disney posterior a los años 40. Hasta entonces, Walt Disney hacía cortos para todo el mundo, con enorme poesía visual y un humor que llegaba a grandes y chicos por igual, aunque, si uno ve algunos de los primeros cortos de Mickey ve bromas escatológicas que difícilmente serían hoy infantiles.
Sus tres primeros largos ("Blancanieves", "Pinocho" y "Fantasía") estaban pensados para desbordar la imaginación de los dibujantes, y esa fantasía estaba en los cuentos de hadas o en las historias infantiles. Pero las truculencias de esos filmes distaban de ser pueriles.
Hoy, mucha agua ha corrido bajo el puente. Por eso, filmes como "Wallace y Gromit" o "El cadáver de la novia", que llegará próximamente a Tucumán, muestran una faceta nueva: la universalidad del mensaje. "Si bien ambos son filmes de animación aparentemente destinados a los más chicos, lo que se cuenta no es para nada infantil", declaró Daniel Sotomayor, de 43 años, cinéfilo y padre de dos niños. "No creo que mis hijos vayan a disfrutar mucho de estas películas", agregó.
Sobre todo en el caso de "El cadáver de la novia", en la que el director Tim Burton se mete con un tema no demasiado acorde con los más chicos: el de los muertos vivos y el del amor más allá de la vida.
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