24 Octubre 2005 Seguir en 
El martes 9 de agosto, personal de la sección Robos y Hurtos de Investigaciones, al mando de los comisarios Luis Núñez, Julio López y Alfredo Jiménez realizó 10 allanamientos consecuentes, durante los cuales secuestró más de 100 equipos que habían sido robados.
Los policías realizaron los operativos en varios negocios en los cuales se venden los equipos robados luego de que durante seis meses realizaron escuchas telefónicas y detectaron a los distintos integrantes de la organización. Algunos de ellos se dedicaban directamente a la sustracción de los equipos y otros, a venderlos en casas de comercio que luego los ponían a disposición del público. Hubo algunas víctimas, incluso, que pudieron volver a comprar los mismos equipos que les habían robado y que estaban exhibidos en vidrieras. La investigación fue supervisada por la fiscal Adriana Reinoso Cuello, y el juez Juan Francisco Pisa concedió las órdenes de allanamiento. Durante los operativos se secuestraron pasacintas, equipos de CD, ecualizadores, bandejas antirrobo, parlantes, tweeters, celulares y distintos CD. En su mayoría, los equipos eran de marcas de buena calidad y muy caros. El problema es que los investigadores buscan acusar a los sospechosos por asociación ilícita, un delito cuya demostración requiere de muchas pruebas. Pero, si se logra este cometido, se aseguraría que los acusados permanecerían detenidos ya que ese delito no es excarcelable. Hasta el momento, como la investigación continúa, no se solicitaron detenciones, aunque no se descarta que esto se produzca en pocos días.
Del viejo pasacintas al MP3 y al CD
La tecnología del CD o el MP3 volvió casi obsoletos los pasacintas, donde se escuchaban casetes. Los reproductores de los primeros son los más requeridos, y su precio cotiza a partir de los $ 200. Sobre todo los choferes y los taxistas, prefieren el pasacintas, ya que la mayoría utiliza únicamente la radio del equipo y, robado, algunos lo adquirieron a $ 50. Según relataron varios choferes, a muchos se los ofrecen inclusive en las paradas de los semáforos.
Los ladrones no hacen diferencias. Si el propietario del equipo sacó el frente desmontable de un estéreo, se llevan el resto del aparato, aunque resulte de dudosa utilidad. Y, en cuanto a los códigos de seguridad, hay especialistas que se encargan de desactivarlos y de colocarles uno nuevo. Lo más práctico es colocarle una bandeja para poder extraerlo y de esa forma evitar dejarlo en el auto. Los que vienen empotrados en el torpedo del auto tampoco son infalibles.
Los policías realizaron los operativos en varios negocios en los cuales se venden los equipos robados luego de que durante seis meses realizaron escuchas telefónicas y detectaron a los distintos integrantes de la organización. Algunos de ellos se dedicaban directamente a la sustracción de los equipos y otros, a venderlos en casas de comercio que luego los ponían a disposición del público. Hubo algunas víctimas, incluso, que pudieron volver a comprar los mismos equipos que les habían robado y que estaban exhibidos en vidrieras. La investigación fue supervisada por la fiscal Adriana Reinoso Cuello, y el juez Juan Francisco Pisa concedió las órdenes de allanamiento. Durante los operativos se secuestraron pasacintas, equipos de CD, ecualizadores, bandejas antirrobo, parlantes, tweeters, celulares y distintos CD. En su mayoría, los equipos eran de marcas de buena calidad y muy caros. El problema es que los investigadores buscan acusar a los sospechosos por asociación ilícita, un delito cuya demostración requiere de muchas pruebas. Pero, si se logra este cometido, se aseguraría que los acusados permanecerían detenidos ya que ese delito no es excarcelable. Hasta el momento, como la investigación continúa, no se solicitaron detenciones, aunque no se descarta que esto se produzca en pocos días.
Del viejo pasacintas al MP3 y al CD
La tecnología del CD o el MP3 volvió casi obsoletos los pasacintas, donde se escuchaban casetes. Los reproductores de los primeros son los más requeridos, y su precio cotiza a partir de los $ 200. Sobre todo los choferes y los taxistas, prefieren el pasacintas, ya que la mayoría utiliza únicamente la radio del equipo y, robado, algunos lo adquirieron a $ 50. Según relataron varios choferes, a muchos se los ofrecen inclusive en las paradas de los semáforos.
Los ladrones no hacen diferencias. Si el propietario del equipo sacó el frente desmontable de un estéreo, se llevan el resto del aparato, aunque resulte de dudosa utilidad. Y, en cuanto a los códigos de seguridad, hay especialistas que se encargan de desactivarlos y de colocarles uno nuevo. Lo más práctico es colocarle una bandeja para poder extraerlo y de esa forma evitar dejarlo en el auto. Los que vienen empotrados en el torpedo del auto tampoco son infalibles.
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