La música debe acompañar el embrujo del cine

Pedro Aznar será uno de los atractivos de la Semana del Cine. LA GACETA conversó telefónicamente con el destacado músico.

24 Octubre 2005
El compositor y cantante Pedro Aznar mantiene una relación estrecha con la pantalla grande. Por eso será uno de los atractivos de la Semana del Cine y, en la noche inaugural, ofrecerá además un minirrecital en la sala del cine Atlas, donde interpretará algunos de los temas que compuso para diferentes películas, entre ellas, "Un Buda", que se proyectará el jueves en la misma sala. LA GACETA conversó telefónicamente con Aznar, mientras el músico se preparaba para presentar su nuevo disco, dedicado a la música brasileña.

- ¿Cómo se trabaja la música para un filme?
- Se puede trabajar de diferentes maneras. Una de las formas es hacerlo desde el guión y, a partir de la sensación que te deja la historia, componer los temas centrales. Algunas veces compuse cuando el filme estaba en pleno rodaje, y otras, cuando ya estaba terminado. Son motivaciones diferentes, porque se presentan de distinta manera. Por supuesto que, cuando uno trabaja con el guión, existe una mayor libertad.

-¿La imagen le sugiere una melodía, o en usted funciona independientemente lo uno y lo otro?
- La imagen te propone fuertemente alguna estética. Cuando las ves hechas, los personajes ya tienen cara y tienen su gestualidad. Ya hay una luz particular. Y eso te va guiando. La imagen no le dice al oído que notas tenés que poner, pero te sugiere ambientaciones y diversas situaciones. Te van llevando y sugiriendo cómo marcar musicalmente cada escena.

- Conceptualmente, ¿hay diferencia entre poner música y hacer la banda de sonido?
- La banda de sonido es todo lo musical que ocurre en la película, y no siempre pertenece al mismo compositor. En todas las películas en que puse música, además de la mía, hubo además otros autores que intervinieron en la banda de sonido.

- ¿Hay indicaciones del director, o se trabaja libremente?
- Siempre es un trabajo de a dos. En una película hay mucha gente para llevar adelante una historia. En mi caso, tuve la suerte de trabajar con directores que estaban muy conectados con la música y tuvimos un buen diálogo. Un director tiene una idea clara sobre cómo tratar una situación, y muchas veces hay que rehacer lo que uno compuso. Es un excelente desafío para el compositor. Es como ir afilando el lápiz hasta dar en la nota justa.

- ¿Hay diferencias entre trabajar con Eliseo Subiela, por ejemplo, y otro director como Rafael Rafecas?
- Cada director tiene una concepción diferente de lo que quiere contar y cómo hacer cine. Son mundos muy distintos. Es como si hicieras un disco a dúo, y después con otros músicos. Subiela y Rafecas son muy amantes de la música, y ha sido muy enriquecedor trabajar con los dos.

- Cuando va al cine, ¿piensa en cómo habría hecho usted esa música?
- Cuando veo una película soy público, no compositor. En todo caso, trato de fijarme si algo está bien logrado. Porque cuando todo funciona bien, la música te va llevando con naturalidad por los diversos momentos del filme. La música debe acompañar el embrujo del cine.

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