"Guillermo Tell", una oda dedicada a exaltar la libertad

La Casa de la Opera de Buenos Aires repuso la pieza de Rossini.

23 Octubre 2005
BUENOS AIRES (Por José Ignacio García Hamilton).- Suiza es un país tan pacífico que su héroe guerrero nacional, Guillermo Tell, posiblemente no existió. Los tres cantones suizos se sublevaron a fines del siglo XV contra la dominación de la dinastía de los Habsburgo, conocida como la Casa de Austria, pero la historia no registró la actuación del ballestero que fue obligado a disparar contra una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo.
La leyenda, en cambio, recogió el episodio del luchador que reservó una flecha para el tirano invasor y Federico Schiller la elevó a la literatura. Joaquín Rossini, el compositor italiano, mientras fue huésped del palacio que el marqués español Alejandro de Aguado tenía en el suburbio parisino de Grand Bourg (también frecuentado por el general José de San Martín) convirtió el relato en una de las óperas más exitosas del siglo XIX, donde el amor imposible de la princesa Matilde de Habsburgo con el hijo de un pastor suizo se mezcla con la lucha nacional.
La Casa de la Opera de Buenos Aires ha repuesto la obra en el Teatro Avenida, gerenciado por Héctor Parmigiani, y el talento expresivo de los cantantes Adelaida Negri y Leonardo López Linares, dirigidos por Eduardo Casullo, obtuvo uno de los mayores éxitos de la temporada teatral. Aún quienes no se conmueven por el sentimiento nacionalista se sensibilizaron ante una representación que confirmó que la ópera "Guillermo Tell", más que un canto patriótico, es una oda dedicada a la libertad.

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