Se defendió de un ladrón, y terminó golpeado y detenido junto a su esposa

Ataque en el centro. Una familia vivió una horrible situación en pleno centro. La Justicia advirtió el error cometido y los liberó.

21 Octubre 2005
Un hombre y su familia vivieron un pésimo momento el viernes pasado, cuando un grupo de policías los detuvo. Creyeron que ellos eran los autores de un intento de robo, cuando en realidad eran las víctimas.
A las 20, Darío Sánchez y su esposa, Alejandra Monteros, caminaban por la peatonal Mendoza junto a sus hijos, buscando un regalo para el Día de la Madre. Cuando llegaron a la esquina de Mendoza, un ladrón intentó robarle el celular a Sánchez, que lo llevaba en el bolsillo trasero.
"Yo me di cuenta del tironeo; me di vuelta y le tiré una trompada al tipo; entonces, se fue", relató Sánchez, quien trabaja como guardia privado. El hombre dijo que caminó unos metros más y se encontró con varios policías de Patrulla Urbana que le dijeron que sabían de lo sucedido, y que debían acompañarlos a la seccional 1a para hacer la denuncia.
"Les dije que no tenía problemas, pero que debía hacer un trámite antes. Cuando salí, eran como 25 los que nos estaban esperando", agregó.
"Nos trataron como a delincuentes. Pretendí explicarles que era a mí a quien habían querido robar, pero los que recibimos los golpes fuimos yo y mi esposa, delante de nuestros hijos. Nos llevaron esposados a la comisaría. Fue espantoso", relató.
Estuvieron detenidos hasta el sábado a las 17 cuando, junto a su abogado Roberto Flores, fueron a declarar ante el fiscal Pedro Gallo.
El magistrado, al advertir lo sucedido, les dio la libertad. "Me pregunto quién elige a los policías, quién los prepara. Es una vergüenza. Nada me va a hacer olvidar la cara de mis hijos cuando nos esposaron", finalizó.

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