21 Octubre 2005 Seguir en 
Juan C. tiene miedo de salir a cumplir con su trabajo en la calle. El, como alrededor de 1.200 agentes contratados de la Policía, esperan que la promesa de sus superiores se haga realidad. "Supuestamente, el sábado pasado se venció nuestro contrato y, desde ese día, cumplimos con nuestra tarea en la fuerza, sin importarnos que no contemos con la protección legal", dijo el uniformado.
Actualmente, los agentes no saben qué les depara su futuro laboral. "Nuestros jefes dijeron que seguiremos en la fuerza, pero no sabemos cómo. Lo que más nos preocupa es que estamos trabajando sin ningún tipo de protección y este es un trabajo peligroso; pero lo mismo lo seguimos haciendo", relató Mario P., otro uniformado afectado.
Estos agentes fueron incorporados a la Policía durante la gestión de Julio Miranda. El contrato tenía una duración de dos años y, según explicaron los uniformados, supuestamente, después de haber cumplido este plazo, iban a ser incorporados a la planta permanentemente.
Mario H., que vigila las polvorientas calles de un barrio de la periferia, explicó: "nuestros jefes nos dijeron que tuviéramos mucho cuidado. Ellos entienden nuestra preocupación, pero no pueden hacer absolutamente nada porque esta es una cuestión que debe definir el Gobierno, según nos informaron".
En los últimos días, los policías, que cobran un sueldo de $ 600, se mostraron muy preocupados por su futuro. Inclusive se llegó a hablar de un autoacuartelamiento. "La medida nunca se concretó porque nos prometieron que íbamos a quedar; pero hasta el momento, no tenemos ningún tipo de novedad", explicó Marcela R.
El jefe de Policía, Pedro Ledesma, le dijo a LA GACETA que están realizando las gestiones necesarias para solucionar este inconveniente. "El expediente ya está en trámite y la idea es que todos aquellos que se hayan desempeñado correctamente en sus funciones, sigan en su cargo. Su presencia en la calle es necesaria", aseguró.
Osvaldo Nieva, secretario de Seguridad explicó que, a partir del lunes, comenzará a solucionarse el problema. El funcionario no aclaró si a estos efectivos se les tomará algún tipo de examen antes de confirmarlos en el cargo. Tampoco se sabe si, a partir de ahora, podrán realizar carrera dentro de la fuerza.
El ministro Pablo Baillo, por su parte, dijo que todo se solucionará y que además la próxima semana serán presentados los otros 1.000 agentes que entraron para trabajar en el interior.
Actualmente, los agentes no saben qué les depara su futuro laboral. "Nuestros jefes dijeron que seguiremos en la fuerza, pero no sabemos cómo. Lo que más nos preocupa es que estamos trabajando sin ningún tipo de protección y este es un trabajo peligroso; pero lo mismo lo seguimos haciendo", relató Mario P., otro uniformado afectado.
Estos agentes fueron incorporados a la Policía durante la gestión de Julio Miranda. El contrato tenía una duración de dos años y, según explicaron los uniformados, supuestamente, después de haber cumplido este plazo, iban a ser incorporados a la planta permanentemente.
Mario H., que vigila las polvorientas calles de un barrio de la periferia, explicó: "nuestros jefes nos dijeron que tuviéramos mucho cuidado. Ellos entienden nuestra preocupación, pero no pueden hacer absolutamente nada porque esta es una cuestión que debe definir el Gobierno, según nos informaron".
En los últimos días, los policías, que cobran un sueldo de $ 600, se mostraron muy preocupados por su futuro. Inclusive se llegó a hablar de un autoacuartelamiento. "La medida nunca se concretó porque nos prometieron que íbamos a quedar; pero hasta el momento, no tenemos ningún tipo de novedad", explicó Marcela R.
El jefe de Policía, Pedro Ledesma, le dijo a LA GACETA que están realizando las gestiones necesarias para solucionar este inconveniente. "El expediente ya está en trámite y la idea es que todos aquellos que se hayan desempeñado correctamente en sus funciones, sigan en su cargo. Su presencia en la calle es necesaria", aseguró.
Osvaldo Nieva, secretario de Seguridad explicó que, a partir del lunes, comenzará a solucionarse el problema. El funcionario no aclaró si a estos efectivos se les tomará algún tipo de examen antes de confirmarlos en el cargo. Tampoco se sabe si, a partir de ahora, podrán realizar carrera dentro de la fuerza.
El ministro Pablo Baillo, por su parte, dijo que todo se solucionará y que además la próxima semana serán presentados los otros 1.000 agentes que entraron para trabajar en el interior.







