Las peleas vecinales ocupan la mitad del trabajo policial
La mayoría de las denuncias formales se debe a lesiones y amenazas. Plantean que se necesitan otras vías para resolver los conflictos porque los delitos más frecuentes en los barrios y en el centro son los robos, aunque muchos no son informados.
19 Octubre 2005 Seguir en 
El robo es el delito que más sufren los vecinos de la capital. Sin embargo, la mitad del trabajo policial se concentra en resolver los conflictos que generan lesiones y amenazas, puesto que estos son los hechos que más se denuncian en las comisarías.
Aunque la criminología real y los registros policiales muestran enormes diferencias, los agentes se ven obligados a trabajar en las causas que son denunciadas y que después van a atascar la labor del Poder Judicial, indicó Fernando Hevia, subsecretario de Control de Gestión del Ministerio de Seguridad Ciudadana. "Es necesario buscar otras vías de soluciones a estos conflictos para que no terminen en las comisarías, consumiendo la mitad del trabajo policial en vano porque después pocos tienen soluciones judiciales", dijo.
Mapas delictuales
En la búsqueda de detectar los problemas que sufren los vecinos, las comisarías comenzaron a informatizarse y a diagramar el mapa del delito de sus jurisdicciones. Al mismo tiempo, se realizan encuestas de victimización, para detectar los casos que ocurren y que no son denunciados. "En el registro de los hechos denunciados el 50 % son amenazas y lesiones. Los conflictos vecinales y en el seno de la familia ocupan la mitad del trabajo policial. Es por eso que orientamos a los agentes de la Patrulla Urbana a prevenir a mediar y a regular estos conflictos", destacó Hevia.
Por otro lado, los efectivos de la patrulla tienen el objetivo de incentivar a los vecinos a realizar las denuncias de los hechos violentos que sufren. No obstante, hay algunos robos que no son denunciados. Uno de ellos es el hurto cometido por los "descuidistas" en el microcentro. Según los relevamientos que realizan los agentes entre los comerciantes, es el ilícito que más sufren, pero en los registros legales casi no aparecen, informó Hevia. Otro ejemplo es Villa Muñecas. Allí, los vecinos casi no duermen. Es que, según cuentan, los ladrones hacen estragos. "Ya robaron de todo aquí. No se puede dejar las casas solas ni 10 minutos porque uno vuelve y no encuentra nada. Ya no hay choferes de la Línea 19 que no hayan sido asaltados". El relato es de Roxana Alderete, que vive en avenida Francisco de Aguirre al 2.600. Sin embargo, en los registros de la seccional 140, donde aparece que se realizan casi ocho denuncias diarias, los robos ocupan el 8 % del total de hechos denunciados. En cambio, las lesiones y las amenazas de muerte aparecen en el 40 % de las actas policiales.
Reclaman la Patrulla Urbana en Canal Norte
Los vecinos de Villa Muñecas, que limita con el Canal Norte, piden que sean destinados agentes de la Patrulla Urbana a esa zona porque se sienten muy inseguros y sostienen que los robos se repiten con frecuencia diaria. "Los agentes vinieron durante dos semanas y no volvieron más. Los necesitamos. Cuando ellos estaban, nos sentíamos más tranquilos porque controlaban a los menores drogadictos, que son la peor amenaza", resaltó Pascual Gramajo, que es propietario de un almacén y vive enrejado. "Este sector es terrible. Aparecen todos armados y por las noches se ve pasar a los delincuentes corriendo mientras se llevan todo lo que robaron", agrega Luisa Frías. A pocos metros de allí, en el barrio Esteban Echeverría, los vecinos también están asustados. Rita Pérez sufrió un arrebato el 22 de agosto y desde entonces vive atemorizada. "Este barrio es muy inseguro. A veces vienen los agentes, pero los necesitamos en forma permanente, especialmente, de noche, cuando más ocurren los robos", destacó. "El mayor problema aquí son los menores y los que les venden drogas. Ya no podemos salir a la calle porque los chicos no nos reconocen y nos asaltan a los propios vecinos", dijo Dora.
Aunque la criminología real y los registros policiales muestran enormes diferencias, los agentes se ven obligados a trabajar en las causas que son denunciadas y que después van a atascar la labor del Poder Judicial, indicó Fernando Hevia, subsecretario de Control de Gestión del Ministerio de Seguridad Ciudadana. "Es necesario buscar otras vías de soluciones a estos conflictos para que no terminen en las comisarías, consumiendo la mitad del trabajo policial en vano porque después pocos tienen soluciones judiciales", dijo.
Mapas delictuales
En la búsqueda de detectar los problemas que sufren los vecinos, las comisarías comenzaron a informatizarse y a diagramar el mapa del delito de sus jurisdicciones. Al mismo tiempo, se realizan encuestas de victimización, para detectar los casos que ocurren y que no son denunciados. "En el registro de los hechos denunciados el 50 % son amenazas y lesiones. Los conflictos vecinales y en el seno de la familia ocupan la mitad del trabajo policial. Es por eso que orientamos a los agentes de la Patrulla Urbana a prevenir a mediar y a regular estos conflictos", destacó Hevia.
Por otro lado, los efectivos de la patrulla tienen el objetivo de incentivar a los vecinos a realizar las denuncias de los hechos violentos que sufren. No obstante, hay algunos robos que no son denunciados. Uno de ellos es el hurto cometido por los "descuidistas" en el microcentro. Según los relevamientos que realizan los agentes entre los comerciantes, es el ilícito que más sufren, pero en los registros legales casi no aparecen, informó Hevia. Otro ejemplo es Villa Muñecas. Allí, los vecinos casi no duermen. Es que, según cuentan, los ladrones hacen estragos. "Ya robaron de todo aquí. No se puede dejar las casas solas ni 10 minutos porque uno vuelve y no encuentra nada. Ya no hay choferes de la Línea 19 que no hayan sido asaltados". El relato es de Roxana Alderete, que vive en avenida Francisco de Aguirre al 2.600. Sin embargo, en los registros de la seccional 140, donde aparece que se realizan casi ocho denuncias diarias, los robos ocupan el 8 % del total de hechos denunciados. En cambio, las lesiones y las amenazas de muerte aparecen en el 40 % de las actas policiales.
Los vecinos de Villa Muñecas, que limita con el Canal Norte, piden que sean destinados agentes de la Patrulla Urbana a esa zona porque se sienten muy inseguros y sostienen que los robos se repiten con frecuencia diaria. "Los agentes vinieron durante dos semanas y no volvieron más. Los necesitamos. Cuando ellos estaban, nos sentíamos más tranquilos porque controlaban a los menores drogadictos, que son la peor amenaza", resaltó Pascual Gramajo, que es propietario de un almacén y vive enrejado. "Este sector es terrible. Aparecen todos armados y por las noches se ve pasar a los delincuentes corriendo mientras se llevan todo lo que robaron", agrega Luisa Frías. A pocos metros de allí, en el barrio Esteban Echeverría, los vecinos también están asustados. Rita Pérez sufrió un arrebato el 22 de agosto y desde entonces vive atemorizada. "Este barrio es muy inseguro. A veces vienen los agentes, pero los necesitamos en forma permanente, especialmente, de noche, cuando más ocurren los robos", destacó. "El mayor problema aquí son los menores y los que les venden drogas. Ya no podemos salir a la calle porque los chicos no nos reconocen y nos asaltan a los propios vecinos", dijo Dora.
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