17 Octubre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Treinta y dos internos del penal de la localidad bonaerense de Magdalena murieron ayer a la madrugada durante un incendio, iniciado en medio de una revuelta desatada por una pelea entre presos, informó el ministro de Justicia bonaerense, Eduardo Di Rocco. Según precisó Di Rocco, luego de una recorrida por la unidad, la reyerta no causó muertos. "Los 32 fallecidos murieron por inhalar monóxido de carbono, producido por la quema de colchones y frazadas", advirtió.
Di Rocco detalló que durante el motín no hubo rehenes e informó que cuatro integrantes del Servicio Penitenciario sufrieron quemaduras y otros dos fueron heridos. Entre los lesionados figuraba el jefe interno del penal, que fue herido de gravedad con un objeto contundente y posteriormente hospitalizado.
El funcionario indicó además que "no había armas de fuego" en ninguno de los pabellones y aseguró que "la única (arma) que se encontró fue una Itaka que tenía el jefe interno, pero sin balas". La extinción del incendio, que causó grandes daños en la zona de los talleres y la cocina de la cárcel, se demoró porque los bomberos de Magdalena fueron agredidos por los reclusos. Aunque en la unidad "hay presos de máxima seguridad", Di Rocco sostuvo que "nada hacia prever este brote tremendo de violencia", que se inició alrededor de la 1, porque el pabellón 16 albergaba presos de "buena conducta" que tenían "mucho respeto entre ellos". Sin embargo, el funcionario señaló que "no descartamos ninguna hipótesis" sobre el inicio del motín "hasta que la fiscal no termine de interrogar y hacer los sumarios correspondientes" cuando finalicen las visitas, que ya se realizaban con normalidad. El penal de Magdalena, situado a unos 120 kilómetros al sur de esta Capital, alberga a 1028 internos distribuidos en 18 pabellones, a pesar de tener capacidad para 888 reclusos.
Blanca, familiar de un recluso de 24 años, que fue trasladado al Penal el jueves, relató que vio "que corrían los policías y sacaban cuerpos de adentro de la unidad", donde se encontraban unos 60 presos. Según comentó la mujer, un grupo de familiares aprovechó el descuido de los guardias, "nos filtramos y vimos cualquier cantidad de cadáveres tirados en el piso, todos asfixiados, con las manos como si hubieran estado agarrados a las rejas", señaló. Otra mujer, que integraba el grupo de más de 500 familiares que permanecían afuera de la unidad de Magdalena, coincidió en que la revuelta "fue una masacre total" y expresó en llanto que la situación que vivió anoche "no me la voy a borrar nunca, fue algo terrible, nunca esperé ver algo así". "Cuando los presos quemaron los colchones, cerraron las rejas, no abrieron las celdas y los presos no pudieron salir, y cuando abrieron estaban todos quemados", dijo una mujer cuyo hijo está alojado en el penal.Otra mujer relató que "los chicos pedían auxilio; gritaban: 'no tiren, no tiren, basta' y otros gritaban 'me quemo, me quemo'. Fue horrible". (DyN-Télam)
Di Rocco detalló que durante el motín no hubo rehenes e informó que cuatro integrantes del Servicio Penitenciario sufrieron quemaduras y otros dos fueron heridos. Entre los lesionados figuraba el jefe interno del penal, que fue herido de gravedad con un objeto contundente y posteriormente hospitalizado.
El funcionario indicó además que "no había armas de fuego" en ninguno de los pabellones y aseguró que "la única (arma) que se encontró fue una Itaka que tenía el jefe interno, pero sin balas". La extinción del incendio, que causó grandes daños en la zona de los talleres y la cocina de la cárcel, se demoró porque los bomberos de Magdalena fueron agredidos por los reclusos. Aunque en la unidad "hay presos de máxima seguridad", Di Rocco sostuvo que "nada hacia prever este brote tremendo de violencia", que se inició alrededor de la 1, porque el pabellón 16 albergaba presos de "buena conducta" que tenían "mucho respeto entre ellos". Sin embargo, el funcionario señaló que "no descartamos ninguna hipótesis" sobre el inicio del motín "hasta que la fiscal no termine de interrogar y hacer los sumarios correspondientes" cuando finalicen las visitas, que ya se realizaban con normalidad. El penal de Magdalena, situado a unos 120 kilómetros al sur de esta Capital, alberga a 1028 internos distribuidos en 18 pabellones, a pesar de tener capacidad para 888 reclusos.
Blanca, familiar de un recluso de 24 años, que fue trasladado al Penal el jueves, relató que vio "que corrían los policías y sacaban cuerpos de adentro de la unidad", donde se encontraban unos 60 presos. Según comentó la mujer, un grupo de familiares aprovechó el descuido de los guardias, "nos filtramos y vimos cualquier cantidad de cadáveres tirados en el piso, todos asfixiados, con las manos como si hubieran estado agarrados a las rejas", señaló. Otra mujer, que integraba el grupo de más de 500 familiares que permanecían afuera de la unidad de Magdalena, coincidió en que la revuelta "fue una masacre total" y expresó en llanto que la situación que vivió anoche "no me la voy a borrar nunca, fue algo terrible, nunca esperé ver algo así". "Cuando los presos quemaron los colchones, cerraron las rejas, no abrieron las celdas y los presos no pudieron salir, y cuando abrieron estaban todos quemados", dijo una mujer cuyo hijo está alojado en el penal.Otra mujer relató que "los chicos pedían auxilio; gritaban: 'no tiren, no tiren, basta' y otros gritaban 'me quemo, me quemo'. Fue horrible". (DyN-Télam)
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