El tour de compras se convirtió en pesadilla

Violencia y maltrato. 41 pasajeros fueron asaltados por un grupo comando que se llevó $ 200.000. Sucedió en Salta, en el límite con Tucumán.

ESCONDIDO. El ómnibus quedó en medio de los yuyos de una finca. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
ESCONDIDO. El ómnibus quedó en medio de los yuyos de una finca. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
13 Octubre 2005
Pusieron conos sobre la ruta. Aparecieron vestidos como policías.
"Me dijeron que habían huido dos presos y que debían controlar el micro. Pero luego me encañonaron y avisaron que se trataba de un asalto". De esta forma, Andrés Ascárate, chofer de un micro que llevaba a un tour de compras, relató el inicio de la pesadilla que vivieron 41 pasajeros.
El atraco empezó ayer a las 11 en la ruta 34, a la altura del río Urueña, en Salta. El sitio limita con Tucumán y con Santiago del Estero. "Desde allí, los ladrones condujeron el micro por un camino unos dos km hacia dentro de la ruta", indicó Ascárate. Llevaron el ómnibus hasta la finca La Ripiera, de Santiago del Estero.
"Incrustaron el micro en medio de los yuyos. Nos encañonaron y nos dijeron que entreguemos la plata. A algunos les pegaron culatazos porque levantaban la cabeza o se resistían. Muchas mujeres lloraban. Fue un horror", relató Juan Molinedo. El fue uno de los comerciantes que ayer a las 4 partieron desde Orán en el ómnibus "El Bus". Todos iban a Buenos Aires, a comprar ropa.
"Eran 10 ladrones, que se movilizaban en dos Fiat blancos. Estaban vestidos como policías y tenían tonada tucumana. Se llevaron unos $ 200.000 porque cada pasajero llevaba un promedio de $ 5.000", contó Rolando Tarifa.
Después de dos horas de gritos y golpes, los delincuentes ataron con alambres a las víctimas, pincharon las llantas del micro y huyeron.
Los pasajeros se desataron y caminaron unos tres kilómetros hasta el pueblo más cercano, 7 de Abril, que queda en Tucumán. Allí, la Policía les advirtió que no podían hacer la denuncia porque el hecho había ocurrido en Salta. Sin embargo, les dieron bebidas y comidas. Por la tarde, desolados, salieron a la ruta a esperar que alguien los condujera de vuelta a Orán.

Tamaño texto
Comentarios