08 Octubre 2005 Seguir en 
Un condenado por homicidio que gozaba de permiso extramuros, es el principal sospechoso de haber herido a balazos a tres personas durante un partido de fútbol en Alderetes. Los familiares de las víctimas anunciaron que pedirán el juicio político a los integrantes de la Sala V por haberle dado el beneficio.
Esteban "Látigo" Toledo (foto) es, hasta ahora, el único sospechoso de haber herido a balazos a Juan Carlos y a Lauro Jiménez y a Martín Campos, en el estadio del club Ateneo Parroquial de Alderetes. "Cuando regresaban a sus casas, este tipo les disparó sin tener piedad. Los amigos de mi marido me contaron que no lo mató porque no tenía más balas. Además, ni siquiera le importó que con él estuviera mi hijo de 12 años", explicó Julia Michalzuk, esposa de Juan Carlos Jiménez.
Manuel Márquez, cuando se enteró del caso, revivió una pesadilla. El 1 de enero de 1999, Toledo mató a su hijo Julio César Márquez que viajaba en un auto con su esposa María Valeria Leal y con su hijo Agustín, de 4 años. Por el crimen, "Látigo" fue condenado a 15 años de prisión en marzo de 2001.
Pero los jueces Emilio Páez de la Torre, Alfredo Barrionuevo y Emilio Herrera Molina, integrantes de la Sala V, le redujeron la pena a 14 años y 12 días, con lo que terminaría de cumplir la pena el 16 de abril de 2012. Luego le otorgaron un permiso de semilibertad que le permitía salir todos los días del penal de Villa Urquiza, y los fines de semana podía dormir en su casa de El Corte, con la obligación de retornar al penal el domingo a las 20.
"Me parece una aberración lo que hicieron los jueces", indicó Márquez. "El ministro fiscal Luis de Mitri me prometió que él iba a comentarle el caso al titular de la Corte, Alfredo Dato", adelantó.
"Este asesino no cumplió ni la tercera parte de la condena y ya está en la calle. No sólo mató a mi hijo, sino que tiene causas por amenazas de muerte y una supuesta violación. Además, en la cárcel, siempre tuvo problemas de conducta porque se vivía peleando con otros reclusos. ¿Qué más tiene que hacer para demostrar que es un hombre sumamente peligroso?", concluyó.
Desesperante situación familiar
"Me gustaría que los jueces que decidieron liberarlo me digan cómo hará mi marido para alimentar a su familia después de lo que le pasó", aseguró Julia Michalzuk, esposa de Juan Carlos Jiménez -cosechero de limones-.
Jiménez, al que le extirparon un riñón, tiene un pulmón y parte del intestino perforados; y se recupera en una cama del Centro de Salud. "No puedo creer lo que me está pasando. Si no fuera por mis vecinos y mis amigos, no tendría plata para cuidarlo en el hospital", señaló entre lágrimas la mujer.
Esteban "Látigo" Toledo es el único sospechoso de haber cometido el ataque en el que también fueron heridos Lauro Jiménez -recibió un disparo en el brazo- y Martín Campos -sufrió varias heridas de bala en sus rodillas-.
Este último es el único que ya fue dado de alta. Hace una semana, en la cancha de Ateneo Parroquial Alderetes, se enfrentaban los equipos barriales de El Palomar y el de Antena. Cuando finalizó el encuentro, Toledo, que había concurrido a alentar al último de los equipos, habría esperado que los hinchas rivales comenzaran a salir para dispararles a quemarropa.
"Mi cuñado me dijo que disparó como si nada. Después nos enteramos de que ya había sido condenado por un homicidio", explicó Michalzuk. La mujer está desesperada por el futuro de sus cuatro hijos.
"Los médicos que atienden a mi marido fueron muy claros. Por las heridas que él recibió, nunca más podrá hacer trabajos pesados. Y el dinero que él traía a casa lo conseguía cosechando limones o realizando trabajos en el campo", concluyó.
Toledo ya declaró ante el fiscal Guillermo Herrera por el ataque que sufrieron los hinchas en Alderetes.
Esteban "Látigo" Toledo (foto) es, hasta ahora, el único sospechoso de haber herido a balazos a Juan Carlos y a Lauro Jiménez y a Martín Campos, en el estadio del club Ateneo Parroquial de Alderetes. "Cuando regresaban a sus casas, este tipo les disparó sin tener piedad. Los amigos de mi marido me contaron que no lo mató porque no tenía más balas. Además, ni siquiera le importó que con él estuviera mi hijo de 12 años", explicó Julia Michalzuk, esposa de Juan Carlos Jiménez.
Manuel Márquez, cuando se enteró del caso, revivió una pesadilla. El 1 de enero de 1999, Toledo mató a su hijo Julio César Márquez que viajaba en un auto con su esposa María Valeria Leal y con su hijo Agustín, de 4 años. Por el crimen, "Látigo" fue condenado a 15 años de prisión en marzo de 2001.
Pero los jueces Emilio Páez de la Torre, Alfredo Barrionuevo y Emilio Herrera Molina, integrantes de la Sala V, le redujeron la pena a 14 años y 12 días, con lo que terminaría de cumplir la pena el 16 de abril de 2012. Luego le otorgaron un permiso de semilibertad que le permitía salir todos los días del penal de Villa Urquiza, y los fines de semana podía dormir en su casa de El Corte, con la obligación de retornar al penal el domingo a las 20.
"Me parece una aberración lo que hicieron los jueces", indicó Márquez. "El ministro fiscal Luis de Mitri me prometió que él iba a comentarle el caso al titular de la Corte, Alfredo Dato", adelantó.
"Este asesino no cumplió ni la tercera parte de la condena y ya está en la calle. No sólo mató a mi hijo, sino que tiene causas por amenazas de muerte y una supuesta violación. Además, en la cárcel, siempre tuvo problemas de conducta porque se vivía peleando con otros reclusos. ¿Qué más tiene que hacer para demostrar que es un hombre sumamente peligroso?", concluyó.
Desesperante situación familiar
"Me gustaría que los jueces que decidieron liberarlo me digan cómo hará mi marido para alimentar a su familia después de lo que le pasó", aseguró Julia Michalzuk, esposa de Juan Carlos Jiménez -cosechero de limones-.
Jiménez, al que le extirparon un riñón, tiene un pulmón y parte del intestino perforados; y se recupera en una cama del Centro de Salud. "No puedo creer lo que me está pasando. Si no fuera por mis vecinos y mis amigos, no tendría plata para cuidarlo en el hospital", señaló entre lágrimas la mujer.
Esteban "Látigo" Toledo es el único sospechoso de haber cometido el ataque en el que también fueron heridos Lauro Jiménez -recibió un disparo en el brazo- y Martín Campos -sufrió varias heridas de bala en sus rodillas-.
Este último es el único que ya fue dado de alta. Hace una semana, en la cancha de Ateneo Parroquial Alderetes, se enfrentaban los equipos barriales de El Palomar y el de Antena. Cuando finalizó el encuentro, Toledo, que había concurrido a alentar al último de los equipos, habría esperado que los hinchas rivales comenzaran a salir para dispararles a quemarropa.
"Mi cuñado me dijo que disparó como si nada. Después nos enteramos de que ya había sido condenado por un homicidio", explicó Michalzuk. La mujer está desesperada por el futuro de sus cuatro hijos.
"Los médicos que atienden a mi marido fueron muy claros. Por las heridas que él recibió, nunca más podrá hacer trabajos pesados. Y el dinero que él traía a casa lo conseguía cosechando limones o realizando trabajos en el campo", concluyó.
Toledo ya declaró ante el fiscal Guillermo Herrera por el ataque que sufrieron los hinchas en Alderetes.
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