Declaró el policía que mató a su compañero

Investigan si hubo negligencia. El uniformado que falleció y al que se le escapó el disparo habían terminado esta semana el curso en la Escuela de Tiro.

08 Octubre 2005
"Nunca se debe llevar bala en recámara cuando se porta la pistola". La frase estaba escrita en los exámenes que los agentes transitorios Dardo Aldo Gómez y Luis Edgardo Sánchez rindieron en el curso que se dictó en la Escuela de Tiro esta misma semana. Gómez murió el jueves a la noche cuando, en una acción presuntamente negligente, a Sánchez se le escapó un disparo de su pistola Colt calibre 11.25.
La tragedia, ocurrida en el centro comunitario ubicado en calle López Mañán al 600, barrio Diza, causó conmoción en el seno de la Policía. Gómez, de 26 años, recibió el disparo en el pecho, poco más abajo del cuello. Sánchez, que sigue detenido a disposición del fiscal Guillermo Herrera, advirtió en su declaración que se trató de un accidente.
"Cuando estaba por enfundar la pistola, se disparó", dijo Sánchez. Ambos estaban higienizándose, ya que habían estado patrullando en bicicleta el barrio. Los vecinos aseguraron que ellos eran amigos, por lo que, momentáneamente, se descarta que la tragedia se haya producido a raíz de una discusión entre ambos.
Gómez había recibido su pistola reglamentaria esta semana, mientras que Sánchez la tenía desde hace poco menos de un mes.

Medidas de seguridad
Ambos realizaron un curso de 32 horas, durante ocho días. En el examen final, Gómez recibió un 7 de calificación, y Sánchez, un 6. Por la escuela ya pasaron 850 policías, y está determinado que la totalidad de los uniformados deberá realizar el curso. En el tríptico que se entrega durante el curso, se detallan todas las medidas de seguridad para portar y utilizar un arma.
La frase sobre la bala en recámara está destinada justamente a evitar que se produzcan accidentes cuando se manipula la pistola.
El fiscal Herrera ordenó que se realice una autopsia, y que, además, personal de la Policía Científica haga pericias para determinar la trayectoria del proyectil.
Ayer fue incesante el desfile de familiares, amigos y policías por la sala en la que el agente fue velado. Gómez estaba casado y tenía tres hijos pequeños. Habían sido los mismos vecinos los que les habían entregado las bicicletas a los policías para que realizaran los patrullajes. Gómez fue sepultado ayer a la tarde.

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