29 Julio 2002 Seguir en 
La crisis lleva a que se vuelva a viejas y olvidadas formas de comercialización. La que más auge tiene es la venta fraccionada o suelta. Y con este giro en la forma de consumo se vieron beneficiadas las semillerías y las forrajerías. En los últimos meses, comenzaron a aparecer numerosos negocios de estos rubros en la ciudad, sobre todo en los barrios y en la periferia, según admitieron en la Dirección de Producción, Abastecimiento y Saneamiento Ambiental (Dipasa), de la Municipalidad.
"Es el negocio del momento, ya que por día recibimos entre cinco y seis pedidos de presupuesto para abrir una nueva semillería", admitió Marcos Vélez, encargado de una distribuidora mayorista de cereales, legumbres y alimentos balanceados. "Muchas de las personas que consultan cobraron una indemnización o tienen un ahorro y quieren abrir una semillería", apuntó. "Con $ 300 se puede empezar de a poco", agregó.
Uno de los beneficios de comprar productos sueltos es la ganancia para el cliente, ya que no tiene que pagar el costo implícito que representa el pack o envoltura en el producto. "La gente cuida el dinero y compra lo justo; con $ 1 se lleva algunos gramos de polenta y especias", admitió el dueño de un local ubicado en la zona del ex mercado de Abasto. Vélez expresó que la gente abandonó el hábito de comprar en los súper la comida hecha y ahora se vuelta a las fraccionadoras. "Prefiere cocinar en su casa, lo que le cuesta más barato", enfatizó.
Entre los productos que más salida tienen figuran la soja en primer lugar. Es barata y nutritiva, y reemplaza varias comidas, como la milanesa. "De 250 kilos que vendía el año pasado, ahora esa cifra se cuadruplicó y en menos de un año", añadió el dueño de una semillería y forrajería. El kilo de soja oscila entre $0,70 y $ 1,40.
Opciones
En la semillerías y forrajerías se puede encontrar cereales, maíz, poroto, garbanzo, lenteja, trigo, avena, burgol, polenta, especias como orégano, pimentón, pimienta, comino, perejil picado, alimentos para perros, gatos y forraje. En algunas grandes semillerías se venden harinas sueltas, productos de repostería, semillas de plantas y hasta productos de herboristería. "Los importados ya fueron; ahora casi toda la venta es de productos nacionales", dijo el dueño de un local. "Nuestros clientes ahora nos piden que vendamos yerba, azúcar, arroz, pan rallado, que no son elementos de semillería pero que la gente pide para poder comprar sueltos", confesó Vélez. "Lo que también observé es que la gente se inclina más por cereales para hervir que para freir por el costo del aceite", agregó.
Un joven matrimonio abrió hace dos semanas una semillería en un barrio del sur capitalino y admitió que las ventas superaron sus expectativas. "Con las ganancias esperamos comprar más productos que la gente nos pide", remarcó. "Las ventas no son de grandes montos, pero son continuadas y vienen casi todos los días; por eso estamos muy contentos", añadieron.
Demanda de soja
En la zona de la plazoleta Mitre y cerca de la plaza San Martín también se inauguraron varios negocios del rubro. Raúl Espeche, el dueño de una forrajería de la zona del ex mercado de Abasto, admitió que las ventas por los productos sueltos aumentaron considerablemente. "La soja tiene muchísima salida y lo que nos pide la gente son recetas, pero nosotros no tenemos", admitió. "El arroz y los fideos sueltos comenzaron a moverse", añadió.
"Es el negocio del momento, ya que por día recibimos entre cinco y seis pedidos de presupuesto para abrir una nueva semillería", admitió Marcos Vélez, encargado de una distribuidora mayorista de cereales, legumbres y alimentos balanceados. "Muchas de las personas que consultan cobraron una indemnización o tienen un ahorro y quieren abrir una semillería", apuntó. "Con $ 300 se puede empezar de a poco", agregó.
Uno de los beneficios de comprar productos sueltos es la ganancia para el cliente, ya que no tiene que pagar el costo implícito que representa el pack o envoltura en el producto. "La gente cuida el dinero y compra lo justo; con $ 1 se lleva algunos gramos de polenta y especias", admitió el dueño de un local ubicado en la zona del ex mercado de Abasto. Vélez expresó que la gente abandonó el hábito de comprar en los súper la comida hecha y ahora se vuelta a las fraccionadoras. "Prefiere cocinar en su casa, lo que le cuesta más barato", enfatizó.
Entre los productos que más salida tienen figuran la soja en primer lugar. Es barata y nutritiva, y reemplaza varias comidas, como la milanesa. "De 250 kilos que vendía el año pasado, ahora esa cifra se cuadruplicó y en menos de un año", añadió el dueño de una semillería y forrajería. El kilo de soja oscila entre $0,70 y $ 1,40.
Opciones
En la semillerías y forrajerías se puede encontrar cereales, maíz, poroto, garbanzo, lenteja, trigo, avena, burgol, polenta, especias como orégano, pimentón, pimienta, comino, perejil picado, alimentos para perros, gatos y forraje. En algunas grandes semillerías se venden harinas sueltas, productos de repostería, semillas de plantas y hasta productos de herboristería. "Los importados ya fueron; ahora casi toda la venta es de productos nacionales", dijo el dueño de un local. "Nuestros clientes ahora nos piden que vendamos yerba, azúcar, arroz, pan rallado, que no son elementos de semillería pero que la gente pide para poder comprar sueltos", confesó Vélez. "Lo que también observé es que la gente se inclina más por cereales para hervir que para freir por el costo del aceite", agregó.
Un joven matrimonio abrió hace dos semanas una semillería en un barrio del sur capitalino y admitió que las ventas superaron sus expectativas. "Con las ganancias esperamos comprar más productos que la gente nos pide", remarcó. "Las ventas no son de grandes montos, pero son continuadas y vienen casi todos los días; por eso estamos muy contentos", añadieron.
Demanda de soja
En la zona de la plazoleta Mitre y cerca de la plaza San Martín también se inauguraron varios negocios del rubro. Raúl Espeche, el dueño de una forrajería de la zona del ex mercado de Abasto, admitió que las ventas por los productos sueltos aumentaron considerablemente. "La soja tiene muchísima salida y lo que nos pide la gente son recetas, pero nosotros no tenemos", admitió. "El arroz y los fideos sueltos comenzaron a moverse", añadió.







