Cae un capitalismo; renace otro

Los rusos, ex soviéticos, van a privatizar totalmente 400 millones de hectáreas.

29 Julio 2002
BUENOS AIRES.- En los últimos días la venta de Perez Companc a Petrobrás, por un puñado de dólares (alguien dijo que la cuarta parte de lo que vale, pero plata en mano al fin), disparó temores de que el capitalismo argentino estuviese agonizando, o ya hubiese muerto.
Simplemente, la empresa privada argentina, sea grande, mediana o chica, no encuentra espacio ni posibilidades. Al mismo tiempo, este capitalismo renace en Rusia con toda la fuerza, tras un paréntesis desprolijo de 80 años de socialismo, al punto que van a privatizar totalmente 400 millones de hectáreas, con la única salvedad de no permitir a extranjeros la venta directa de la tierra sino el arrendamiento. O sea que los rusos, ex soviéticos, toman sus precauciones, recaudos que aquí en Argentina no se tomaron y llevaron a la masiva extranjerización de la tierra.

Discusión bizantina
El temor a que el capitalismo argentino ya no sea viable puede llevar a bizantinas discusiones sobre si rigió o si fue contaminado por una excesiva intervención del Estado en esferas que hubiera habido que dejar al juego privado. Pero eso ya es pasado. Lo que ahora se impone es encontrar un funcionamiento, ya no para la economía como sistema, sino que permita mantener con vida a los argentinos como seres humanos.
Porque seis millones de personas con desocupación y subocupación, y el resto con perspectivas laborales más que dudosas, traen a los espíritus el fantasma del hambre y la enfermedad y obligan a terminar con las dilaciones y establecer una especie de salvación nacional. Y si la tiene que haber, que sea ya, ahora, con el FMI o sin el FMI, con funcionarios nativos muy nacionalistas, o con aquellos designados internacionalmente, o directamente con extranjeros. Ya eso poco a poco va dejando de ser importante, ante la realidad del horror de la paralización masiva y trepadora.
En estos días los tribunales italianos aportaron otro empujón, cuando autorizaron a los tenedores italianos de bonos argentinos en default a iniciar acciones judiciales para embargar todo tipo de bienes argentinos en el exterior, incluyendo propiedades del Gobierno y hasta las importaciones que estén por embarcarse con destino a la Argentina. Y la misma actitud puede ser imitada en otras partes, y llevar a imposibilitar el comercio exterior argentino, puesto que hay una urgencia social. Muchos de esos tenedores de bonos son pequeños ahorristas y jubilados europeos y norteamericanos a quienes la caída argentina les serrucha el piso.
Su panorama ya está más que complicado por las enormes pérdidas de las empresas en Wall Street que han obligado a muchos ciudadanos de edad avanzada a volver a trabajar por haber perdido sus reservas.
Esto, si bien no tiene nada que ver, se combina con las acciones que están desarrollando abogados de ahorristas argentinos atrapados en el corralito, para que las casas matrices de los bancos se hagan cargo de esa deuda, cosa más que dudosa que consigan. (DyN)

Tamaño texto
Comentarios