30 Septiembre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- "Cuando te agarremos, ya vas a dejar de agrandarte y de hacerte la linda", le decían dos de sus compañeras. Hasta que el martes último la esperaron a la salida del colegio y la agredieron a golpes de puños y patadas. La víctima, una niña de 11 años, perdió el conocimiento y fue trasladada en una ambulancia al Hospital Santojani, donde fue enyesada al constatarse que sufrió una fractura de clavícula.
El episodio se registró a la salida de la escuela Nº 9 Héctor Panizza, de Berón de Astrada al 5.900, del barrio porteño de Villa Lugano.La estudiante de 6º grado, que recibió fuertes golpes en la cara y el cuerpo, comentó después que sus agresoras ya la habían amenazado en reiteradas ocasiones. Al respecto, la Dirección de Educación Primaria porteña informó que citó a los padres de las chicas agresoras, pero aseguraron que no se expulsará, ni se sancionará a nadie.
El caso generó preocupación entre padres y funcionarios, porque la violencia es un fenómeno que crece en las escuelas. Golpes, agresiones entre alumnos y ataques contra docentes se registran a diario en distintos puntos del país.
No obstante ello, el ministro de Educación, Daniel Filmus, si bien admitió que hay situaciones de conflicto y de violencia, remarcó que "las escuelas son los lugares menos violentos de la Argentina y es el lugar donde los chicos están más seguros".
También se conocieron ayer otros dos casos de violencia escolar en colegios porteños y del conurbano. Uno ocurrió en las inmediaciones de la Escuela Nacional de Educación Técnica 1, de La Plata, donde una adolescente de 15 años fue golpeada por tres alumnos de un curso superior. La madre de la joven, Claudia Galista, comentó que dos varones y una mujer empujaron y agarraron del cuello a su hija. "La amenazaron con que la iban a esperar a la salida, donde siguieron golpeándola", agregó.
Por otra parte, un grupo de padres solicitó a las autoridades educativas que expulsen a un niño de nueve años, que el miércoles pasado sufrió un cuadro psicótico y agredió a otro en una escuela de jornada completa -Florián Oliver-, ubicada en Saraza 480, de Parque Chacabuco. (Especial y DyN)
Como en las pandillas norteamericanas
En el caso de las chicas que golpearon a una compañera -"porque se hacía la linda"-, hay rasgos de la violencia de pandillas, más propio de los escolares norteamericanos que de los argentinos, afirma la titular del Gabinete Psicopedagógico provincial, licenciada Griselda Vallejo.
"En casos como ese, lo que está latente es el rechazo hacia lo que es diferente de mí, la falta de aceptación del diferente. Me llama la atención el hecho de que se potencia esa conducta cuando están en grupo. Son fenómenos que no estábamos acostumbrados a ver en nuestras escuelas", sostuvo. De todos modo, remarcó: "hay una edad de la mujer que es la edad de la envidia, de plantearse por qué la otra posee atributos que yo no tengo". "Son conductas que vienen apareciendo en las instituciones educativas que antes no veíamos", observó.
Por su parte, la psicoanalista Gabriela Abad opinó que los casos de violencia en la escuela desnudan un problema de crisis de la imagen de la autoridad, tanto familiar como institucional. "Los padres no pueden poner límites, y hay una violencia descontrolada, a la que no se la tramita por los carriles habituales en que se podían canalizar. Entonces, la violencia es puesta en la escena", reflexionó.
"Las instituciones terminan queriendo que todo esté bien, sin asumir cada uno la responsabilidad que le corresponde. Tanto padres como maestros deben volver a aprender a poner límites", concluyó Abad.
El episodio se registró a la salida de la escuela Nº 9 Héctor Panizza, de Berón de Astrada al 5.900, del barrio porteño de Villa Lugano.La estudiante de 6º grado, que recibió fuertes golpes en la cara y el cuerpo, comentó después que sus agresoras ya la habían amenazado en reiteradas ocasiones. Al respecto, la Dirección de Educación Primaria porteña informó que citó a los padres de las chicas agresoras, pero aseguraron que no se expulsará, ni se sancionará a nadie.
El caso generó preocupación entre padres y funcionarios, porque la violencia es un fenómeno que crece en las escuelas. Golpes, agresiones entre alumnos y ataques contra docentes se registran a diario en distintos puntos del país.
No obstante ello, el ministro de Educación, Daniel Filmus, si bien admitió que hay situaciones de conflicto y de violencia, remarcó que "las escuelas son los lugares menos violentos de la Argentina y es el lugar donde los chicos están más seguros".
También se conocieron ayer otros dos casos de violencia escolar en colegios porteños y del conurbano. Uno ocurrió en las inmediaciones de la Escuela Nacional de Educación Técnica 1, de La Plata, donde una adolescente de 15 años fue golpeada por tres alumnos de un curso superior. La madre de la joven, Claudia Galista, comentó que dos varones y una mujer empujaron y agarraron del cuello a su hija. "La amenazaron con que la iban a esperar a la salida, donde siguieron golpeándola", agregó.
Por otra parte, un grupo de padres solicitó a las autoridades educativas que expulsen a un niño de nueve años, que el miércoles pasado sufrió un cuadro psicótico y agredió a otro en una escuela de jornada completa -Florián Oliver-, ubicada en Saraza 480, de Parque Chacabuco. (Especial y DyN)
En el caso de las chicas que golpearon a una compañera -"porque se hacía la linda"-, hay rasgos de la violencia de pandillas, más propio de los escolares norteamericanos que de los argentinos, afirma la titular del Gabinete Psicopedagógico provincial, licenciada Griselda Vallejo.
"En casos como ese, lo que está latente es el rechazo hacia lo que es diferente de mí, la falta de aceptación del diferente. Me llama la atención el hecho de que se potencia esa conducta cuando están en grupo. Son fenómenos que no estábamos acostumbrados a ver en nuestras escuelas", sostuvo. De todos modo, remarcó: "hay una edad de la mujer que es la edad de la envidia, de plantearse por qué la otra posee atributos que yo no tengo". "Son conductas que vienen apareciendo en las instituciones educativas que antes no veíamos", observó.
Por su parte, la psicoanalista Gabriela Abad opinó que los casos de violencia en la escuela desnudan un problema de crisis de la imagen de la autoridad, tanto familiar como institucional. "Los padres no pueden poner límites, y hay una violencia descontrolada, a la que no se la tramita por los carriles habituales en que se podían canalizar. Entonces, la violencia es puesta en la escena", reflexionó.
"Las instituciones terminan queriendo que todo esté bien, sin asumir cada uno la responsabilidad que le corresponde. Tanto padres como maestros deben volver a aprender a poner límites", concluyó Abad.
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