28 Septiembre 2005 Seguir en 
El hecho ocurrió en Banda del Río Salí. Cinco de los prófugos estaban acusados por robos agravados. El sexto por abuso, y el restante por una contravención.
Aprovechando las pésimas condiciones edilicias de la comisaría de Banda del Río Salí, siete presos se fugaron por un boquete que hicieron en el baño del calabozo.
Eran las 6 y en la comisaría sólo estaba el oficial de guardia, puesto que el resto del personal estaba realizando patrullajes. El policía sintió ruidos y, cuando llegó a la celda que está en el fondo de la comisaría, se dio con que los siete hombres que allí estaban alojados, habían huído.
Uno de los siete evadidos, según confirmaron los voceros de la Policía, esperaba que en el penal de Villa Urquiza hubiera lugar para ser trasladado; los demás aguardaban que se les dictara prisión preventiva.
Estos son Orlando Arancibia, Luis Ortega, Gustavo Casas, Mario Gómez, Julio Núñez y Ramón Lazarte. El primero está acusado de abuso sexual, mientras que el resto está imputado por robos agravados. El séptimo prófugo, identificado como José Luis Romero, estaba detenido por una contravención.Los presos se habrían aprovechado de la fragilidad de la pared del calabozo para aflojar, con las manos, de a poco, los ladrillos. Una vez que terminaron de hacer el boquete, escaparon por una habitación contigua y después huyeron por el fondo de la comisaría, que no tiene muro de protección.Más allá de los problemas edilicios que generan importantes fallas en la seguridad en la comisaría de Banda del Río Salí, el estado del calabozo es calamitoso.
Las explicaciones
Adornada con grafitis carcelarios y con una imagen del "Gauchito Gil", los presos habitaban una celda de espacio reducido y dormían en tres colchones tirados sobre el suelo.
"El gran problema que tenemos es la superpoblación de detenidos que hay en las comisarías", aseguró el comisario Enrique Tarascio, jefe de la Unidad Regional Este. El funcionario señaló, además: "en lo posible siempre se están realizando mejoras en los calabozos, y en la Banda, hace no mucho tiempo, se hicieron trabajos en su estructura". Tarascio confirmó que se montó un operativo especial para recapturar a los evadidos, que, hasta el momento, arrojó resultados negativos.
El fiscal Guillermo Herrera inspeccionó la comisaría, y no habría quedado conforme con la versión del policía. Es que aparentemente, por el hueco, de unos 30 centímetros, no podrían haber escapado algunos de los acusados, que eran de gran contextura. Pero esperará a tener nuevos elementos, como algunas declaraciones, para decidir qué hará con el oficial que estaba de guardia. Inclusive, algunos testigos podrían haber advertido que los presos en realidad se habrían escapado al menos tres horas antes, y no por el boquete, sino por la puerta de la celda, aunque esto está lejos aún de confirmarse. Marcelo Peralta, vecino de la dependencia policial, reflexionó: "con la plata que gastaron en los bolsones para las elecciones, ¿no se podría haber arreglado la comisaría?".
Aprovechando las pésimas condiciones edilicias de la comisaría de Banda del Río Salí, siete presos se fugaron por un boquete que hicieron en el baño del calabozo.
Eran las 6 y en la comisaría sólo estaba el oficial de guardia, puesto que el resto del personal estaba realizando patrullajes. El policía sintió ruidos y, cuando llegó a la celda que está en el fondo de la comisaría, se dio con que los siete hombres que allí estaban alojados, habían huído.
Uno de los siete evadidos, según confirmaron los voceros de la Policía, esperaba que en el penal de Villa Urquiza hubiera lugar para ser trasladado; los demás aguardaban que se les dictara prisión preventiva.
Estos son Orlando Arancibia, Luis Ortega, Gustavo Casas, Mario Gómez, Julio Núñez y Ramón Lazarte. El primero está acusado de abuso sexual, mientras que el resto está imputado por robos agravados. El séptimo prófugo, identificado como José Luis Romero, estaba detenido por una contravención.Los presos se habrían aprovechado de la fragilidad de la pared del calabozo para aflojar, con las manos, de a poco, los ladrillos. Una vez que terminaron de hacer el boquete, escaparon por una habitación contigua y después huyeron por el fondo de la comisaría, que no tiene muro de protección.Más allá de los problemas edilicios que generan importantes fallas en la seguridad en la comisaría de Banda del Río Salí, el estado del calabozo es calamitoso.
Las explicaciones
Adornada con grafitis carcelarios y con una imagen del "Gauchito Gil", los presos habitaban una celda de espacio reducido y dormían en tres colchones tirados sobre el suelo.
"El gran problema que tenemos es la superpoblación de detenidos que hay en las comisarías", aseguró el comisario Enrique Tarascio, jefe de la Unidad Regional Este. El funcionario señaló, además: "en lo posible siempre se están realizando mejoras en los calabozos, y en la Banda, hace no mucho tiempo, se hicieron trabajos en su estructura". Tarascio confirmó que se montó un operativo especial para recapturar a los evadidos, que, hasta el momento, arrojó resultados negativos.
El fiscal Guillermo Herrera inspeccionó la comisaría, y no habría quedado conforme con la versión del policía. Es que aparentemente, por el hueco, de unos 30 centímetros, no podrían haber escapado algunos de los acusados, que eran de gran contextura. Pero esperará a tener nuevos elementos, como algunas declaraciones, para decidir qué hará con el oficial que estaba de guardia. Inclusive, algunos testigos podrían haber advertido que los presos en realidad se habrían escapado al menos tres horas antes, y no por el boquete, sino por la puerta de la celda, aunque esto está lejos aún de confirmarse. Marcelo Peralta, vecino de la dependencia policial, reflexionó: "con la plata que gastaron en los bolsones para las elecciones, ¿no se podría haber arreglado la comisaría?".
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