CONCEPCION.- Los lugareños de Tafí del Valle están espantados por el caso de una adolescente de 15 años que, desde hace una semana, es presa durante las noches de convulsiones, que sus parientes consideran propias de una "posesión demoníaca", si bien la jovencita no fue examinada por médicos o psiquiatras, y pese a que el cura de la zona vaticinó que se trata de una patología neurótica. Parientes directos aseguraron que cada vez que la muchacha se transforma, adquiere una fuerza descomunal, su voz se hace grave y parecida a la de un hombre, dice palabras en un dialecto desconocido y sus ojos se ponen en blanco.
El cura párroco Carlos Carrizo sostuvo que lo que padece la menor no es una posesión y orientó su diagnóstico a una posible patología neurológica o psíquica. "Personalmente la vi a esa niña y quédense tranquilos que no está endemoniada. Esto se trata de otra cosa" dijo el prelado. Es tal la psicosis que cunde ahora en la zona que las ventas de crucifijos y rosarios se multiplicaron.

Los efectivos policiales de la zona en estos días son los únicos que están prestando colaboración a la familia de la adolescente en virtud a que "nadie se atreve a acercarse a la casa de esta gente", dijo el oficial Carlos Roldán. La muchacha vive en una humilde vivienda del barrio Costa 2 junto a su abuela Felisa Castillo y su madre Teresa Pastrana. "Toda esta historia comenzó hace tres meses con mensajes de texto que recibía de un tal Turco. En principio fueron declaraciones amorosas que luego se transformaron en amenazas y persecuciones", comentó Graciela Beatriz Pastrana, tía de la menor.
"Lo llamativo es que el número de la llamada y el escrito quedaban registrados en el aparato, pero luego desaparecían. Sólo quedaban grabadas las de otras personas que se habían comunicado con mi sobrina. A veces enviaba mensajes detallando pormenores de lo que estábamos haciendo adentro. Era como si estuviera entre nosotros", añadió.

"A veces ella salía de bañarse y recibía mensajes que le detallaban hasta la ropa interior que se había puesto", aseguró su padre Darío Albornoz, quien está separado de la madre de la adolescente. "Ella comenzó con sus transformaciones el sábado a la noche cuando estaba en un cumpleaños. Le vino un mareo, los ojos se le pusieron blanco y enseguida enloqueció. Con voz ronca decía cosas que no se le entendía. Varios jóvenes tuvieron que intervenir para poder sujetarla", agregó el hombre.
"Nosotros andábamos de recorrido cuando vimos un tumulto frente de la iglesia. Alguien me dijo que observara el interior de un remis que estaba estacionado ahí. El auto se movía de un costado al otro y parecía que iba a volcar. Adentro estaba la muchacha atada de pie y manos. Se movía descontrolada. El sacerdote salió, la vió y dijo que el caso no era para él", refirió el sargento primero Juan Mamaní.
"Anoche vino su padre a pedirnos que lo acercáramos hasta la casa de la niña porque ningún remisero lo quería llevar. Los gritos de ella se escuchaban a lo lejos. había varios vecinos que trataban de controlarla. Cuando yo la tomé casi me lanza al suelo. Se calmó hora despúes cuando se le rezó y tiró agua bendita", añadió. Los familiares dijeron que no consultaron a ningún médico por el caso. Varios lugareños acompañan a la familia en desgracia durante las noches.
En la comisaría son incesantes los llamados telefónicos de parte de personas preocupadas por saber qué es lo que sucede con la adolescente. "En estos días acompañamos a la familia cuando llevó a la chica a unas religiosas de Santa María. Ellas le rezaron y aventuraron que lo que sufre se le irá dentro de una semana", dijo el oficial Roldán. (C)







