27 Julio 2002 Seguir en 
"Esta es una casa en la que desde hace mucho tiempo no se pone un plato de comida todos los días en la mesa". Los ojos se le humedecen pero no llora, mientras afirma que no tiene vergüenza de ser pobre. Graciela Amanda Pereyra es una de las 234.000 caras que tiene el desempleo en Tucumán.
Los índices de desocupación, que se conocieron el jueves, revelaron una pobreza cada vez mayor en la Argentina y mostraron cifras que son un récord histórico porque afectan a 5,6 millones de personas en todo el país.
Mientras políticos y especialistas debaten cómo revertir ese panorama, Graciela y su familia sufren el drama como tantos otros tucumanos golpeados por la crisis.
La vida de Graciela no fue siempre así. Con su compañero de toda la vida -novios desde los 15 años-, Pedro Carlos Colesnik, habían logrado criar a sus cuatro hijos con dignidad. En la casa, sencilla pero confortable de un barrio de Banda del Río Salí, que los padres de Graciela le dejaron, no sólo se comía todos los días; también había heladera, televisor, teléfono, luz eléctrica y gas. Eso cambió hace dos años y medio cuando Pedro fue despedido de la empresa constructora en que trabajaba -en negro- y nunca más volvió a conseguir empleo estable. Para ella también comenzaron a ralear los trabajos como empleada doméstica y la economía familiar se vino en picada.
El mes pasado se produjo un pequeño alivio cuando Graciela comenzó a cobrar los $150 del plan Jefes y Jefas de Hogar. Pudo pagar la luz y el gas, aunque siguen pasando gran parte del día usando velas para ahorrar.
"Comemos algunos días y solamente al mediodía; de noche, nunca", revela Graciela. Eso ocurre cuando Pedro consigue alguna changa. "Cortar pasto o alguna pintura; trabajos chicos es lo único que sale", dice. O bien cuando Graciela lleva la poca ropa que le queda al club del trueque -los fines de semana en la cancha de básquet- y vuelve a la casa con fideos, azúcar o arroz. "Hace un rato estaba viendo el sacón y le decía a mi marido: ?para qué lo quiero, si no salgo?. Lo voy a vender también". Otras veces la comida viene por el lado de las rifas de un peso que hace el matrimonio o por la solidaridad de algún vecino.
El dinero es sólo para comer. Si hay que salir, se camina. El más chico de los hijos de los Colesnik, Cristian, de 10 años, está con hepatitis B y anemia. Lo llevaron al Hospital de Niños en brazos, "un rato cada uno".
Con 59 años a cuestas -tienen la misma edad-, los Colesnik no tienen muchas esperanzas. "Me parece que nadie lo dice pero acá las cosas van a terminar mal", reflexiona Pedro, a la vez que no descarta la posibilidad de irse a Rosario, donde está su familia, y probar suerte allá. "Es desesperante. Me vienen pensamientos feos. No tengo ganas de seguir viviendo pero pienso en mi Cristian y sigo", dice Graciela.
"Hay que imitar la experiencia de Chile"
Revertir la caída del empleo, en el corto plazo, resulta muy difícil, salvo que se lleve adelante una política eficaz con los Planes Trabajar, por ejemplo. Así lo considera el economista Juan Zapata, quien indica que esta política debería permitir que los beneficiarios del programa se puedan emplear en el sector privado, en tareas útiles para la comunidad, como se hizo en Chile, con pleno éxito, 20 años atrás, o bien en aprendizaje (a través de cursos de entrenamiento). En este caso se incluyen los trabajos de mantenimiento de la infraestructura pública (medio ambiente, arbolado, parques, paseos y escuelas).
Para el largo plazo, Zapata destaca que hay que reestructurar el sistema financiero y cambiar el sistema impositivo para tener otro que favorezca más el empleo. Observa que son conocidos los problemas que acarrean impuestos como el del Ingreso Bruto Multilateral, sobre el empleo de las PyME -en especial- y las empresas regionales.
Fracasó la legislación
DANIEL BEJAS, Abogado laboralista
El Estado intentó detener el desempleo, a partir de una inflación legislativa. Estructuró una flexibilización laboral y creó nuevas modalidades contractuales; o abarató los despidos, o amplió el periodo de prueba. Pasando al otro extremo, dictó normas que agravan las indemnizaciones por falta de pago o que suspenden los despidos por 180 días y aplica multa al infractor. ¿Cuál fue el resultado? Esta legislación pendular fracasó. La ley laboral no aumenta el empleo, sólo es una herramienta de políticas destinadas a su crecimiento. Hay que instrumentar con urgencia un programa de crisis que active la obra pública, proteja las PyME, subsidie el empleo y procure recrear la cultura del trabajo.
Explotar la imaginación
MARIA DE ABATTE, consultora en RRHH
* Las personas que procuren transmitir una actitud positiva y proactiva cuentan con mejores oportunidades que los que adoptaron la desesperanza.
* Es el momento de explotar al máximo la imaginación y la creatividad para no dejarse caer. Lo peor que puede pasar es pensar que no hay solución.
* Hay que poner en juego todo lo que uno es capaz de dar y potenciar.
* En un mercado laboral deprimido como el nuestro, invertir tiempo en capacitarse es muy buen negocio para cuando las cosas mejoren.
* Hay que animarse a ofrecer servicios a cambio, apelar al trueque, y usar y abusar de la imaginación.
No se ayudó a la empresa
EDUARDO EL ETER, Presidente de la FET
*En noviembre, con el fin de la cosecha del limón y de la zafra azucarera, Tucumán tendrá uno de los índices de desocupación más altos -si no el mayor- del país.
* La Nación no instrumentó medida alguna para salvaguardar las empresas existentes. Cada día estaremos con mayor desocupación. Uno de los factores que incidirá negativamente, en contra de lo esperado, es el aumento generalizado de $100 para los empleados del sector privado, porque muchas firmas están al borde de la quiebra y no pueden absorber más gastos.
* En los únicos sectores en que se ve una luz esperanzadora para revertir el desempleo es en los relacionados con la exportación.
Los índices de desocupación, que se conocieron el jueves, revelaron una pobreza cada vez mayor en la Argentina y mostraron cifras que son un récord histórico porque afectan a 5,6 millones de personas en todo el país.
Mientras políticos y especialistas debaten cómo revertir ese panorama, Graciela y su familia sufren el drama como tantos otros tucumanos golpeados por la crisis.
La vida de Graciela no fue siempre así. Con su compañero de toda la vida -novios desde los 15 años-, Pedro Carlos Colesnik, habían logrado criar a sus cuatro hijos con dignidad. En la casa, sencilla pero confortable de un barrio de Banda del Río Salí, que los padres de Graciela le dejaron, no sólo se comía todos los días; también había heladera, televisor, teléfono, luz eléctrica y gas. Eso cambió hace dos años y medio cuando Pedro fue despedido de la empresa constructora en que trabajaba -en negro- y nunca más volvió a conseguir empleo estable. Para ella también comenzaron a ralear los trabajos como empleada doméstica y la economía familiar se vino en picada.
El mes pasado se produjo un pequeño alivio cuando Graciela comenzó a cobrar los $150 del plan Jefes y Jefas de Hogar. Pudo pagar la luz y el gas, aunque siguen pasando gran parte del día usando velas para ahorrar.
"Comemos algunos días y solamente al mediodía; de noche, nunca", revela Graciela. Eso ocurre cuando Pedro consigue alguna changa. "Cortar pasto o alguna pintura; trabajos chicos es lo único que sale", dice. O bien cuando Graciela lleva la poca ropa que le queda al club del trueque -los fines de semana en la cancha de básquet- y vuelve a la casa con fideos, azúcar o arroz. "Hace un rato estaba viendo el sacón y le decía a mi marido: ?para qué lo quiero, si no salgo?. Lo voy a vender también". Otras veces la comida viene por el lado de las rifas de un peso que hace el matrimonio o por la solidaridad de algún vecino.
El dinero es sólo para comer. Si hay que salir, se camina. El más chico de los hijos de los Colesnik, Cristian, de 10 años, está con hepatitis B y anemia. Lo llevaron al Hospital de Niños en brazos, "un rato cada uno".
Con 59 años a cuestas -tienen la misma edad-, los Colesnik no tienen muchas esperanzas. "Me parece que nadie lo dice pero acá las cosas van a terminar mal", reflexiona Pedro, a la vez que no descarta la posibilidad de irse a Rosario, donde está su familia, y probar suerte allá. "Es desesperante. Me vienen pensamientos feos. No tengo ganas de seguir viviendo pero pienso en mi Cristian y sigo", dice Graciela.
"Hay que imitar la experiencia de Chile"
Revertir la caída del empleo, en el corto plazo, resulta muy difícil, salvo que se lleve adelante una política eficaz con los Planes Trabajar, por ejemplo. Así lo considera el economista Juan Zapata, quien indica que esta política debería permitir que los beneficiarios del programa se puedan emplear en el sector privado, en tareas útiles para la comunidad, como se hizo en Chile, con pleno éxito, 20 años atrás, o bien en aprendizaje (a través de cursos de entrenamiento). En este caso se incluyen los trabajos de mantenimiento de la infraestructura pública (medio ambiente, arbolado, parques, paseos y escuelas).
Para el largo plazo, Zapata destaca que hay que reestructurar el sistema financiero y cambiar el sistema impositivo para tener otro que favorezca más el empleo. Observa que son conocidos los problemas que acarrean impuestos como el del Ingreso Bruto Multilateral, sobre el empleo de las PyME -en especial- y las empresas regionales.
Fracasó la legislación
DANIEL BEJAS, Abogado laboralista
El Estado intentó detener el desempleo, a partir de una inflación legislativa. Estructuró una flexibilización laboral y creó nuevas modalidades contractuales; o abarató los despidos, o amplió el periodo de prueba. Pasando al otro extremo, dictó normas que agravan las indemnizaciones por falta de pago o que suspenden los despidos por 180 días y aplica multa al infractor. ¿Cuál fue el resultado? Esta legislación pendular fracasó. La ley laboral no aumenta el empleo, sólo es una herramienta de políticas destinadas a su crecimiento. Hay que instrumentar con urgencia un programa de crisis que active la obra pública, proteja las PyME, subsidie el empleo y procure recrear la cultura del trabajo.
Explotar la imaginación
MARIA DE ABATTE, consultora en RRHH
* Las personas que procuren transmitir una actitud positiva y proactiva cuentan con mejores oportunidades que los que adoptaron la desesperanza.
* Es el momento de explotar al máximo la imaginación y la creatividad para no dejarse caer. Lo peor que puede pasar es pensar que no hay solución.
* Hay que poner en juego todo lo que uno es capaz de dar y potenciar.
* En un mercado laboral deprimido como el nuestro, invertir tiempo en capacitarse es muy buen negocio para cuando las cosas mejoren.
* Hay que animarse a ofrecer servicios a cambio, apelar al trueque, y usar y abusar de la imaginación.
No se ayudó a la empresa
EDUARDO EL ETER, Presidente de la FET
*En noviembre, con el fin de la cosecha del limón y de la zafra azucarera, Tucumán tendrá uno de los índices de desocupación más altos -si no el mayor- del país.
* La Nación no instrumentó medida alguna para salvaguardar las empresas existentes. Cada día estaremos con mayor desocupación. Uno de los factores que incidirá negativamente, en contra de lo esperado, es el aumento generalizado de $100 para los empleados del sector privado, porque muchas firmas están al borde de la quiebra y no pueden absorber más gastos.
* En los únicos sectores en que se ve una luz esperanzadora para revertir el desempleo es en los relacionados con la exportación.







