18 Septiembre 2005 Seguir en 
Envueltas en un clima de tensión, 92 familias esperaban ser desalojadas ayer por la Policía del predio de La Olla, en Yerba Buena, donde el viernes habían comenzado a levantar casillas. A pesar de que durante el día no se produjeron incidentes, una gran cantidad de policías patrulló la zona, mientras los usurpadores continuaban construyendo las viviendas precarias.El viernes, a las 18, un importante grupo de personas -que, según dijeron, vivían en los alrededores del predio que se encuentra en las proximidades del barrio Horco Molle- comenzó a repartirse lotes.
Ramona del Carmen Olea, que ofició de vocera de quienes estaban ocupando los terrenos, sostuvo que tomaron la determinación de vivir allí porque el Gobierno municipal nunca les dio las viviendas que ellos le pidieron. "Somos 92 familias y todos tenemos hijos. Como no teníamos adónde ir, decidimos venir a La Olla. Y de acá no nos vamos a mover. Vamos a resistir las acciones de la Policía", aseguró la mujer.
El subcomisario Jorge González, que estuvo a cargo del operativo policial, explicó que recibió la orden de realizar acciones preventivas en el caso de que se produzcan incidentes. Por su parte, el fiscal subrogante de la Fiscalía IX, Arnoldo Suasnábar, aseguró que él no ordenó que se realice el desalojo porque debe seguir los procedimientos que establece la Justicia, y que será el juez de instrucción de turno quien decida qué medidas se tomarán.
Dentro de los perímetros que habían marcado con alambre, los usurpadores se mantuvieron ayer cerca de sus pertenencias. Algunos estaban instalados en carpas y otros ya habían levantado precarias casillas de madera.
Sentada bajo una chapa que protegía del sol a sus dos hijos, Natalia Sosa le contó a LA GACETA que ella vivía con sus suegros, pero que ya no entraban en la casa, por lo que decidió instalarse en el predio. "No me voy a mover de acá, porque no tengo adónde ir", aseguró. Julio Castro tampoco quería irse de allí. "Ningún político apareció para ayudarnos, pero si estuviéramos en tiempo de elecciones, seguramente estarían todos acá", sostuvo indignado.
Ramona del Carmen Olea, que ofició de vocera de quienes estaban ocupando los terrenos, sostuvo que tomaron la determinación de vivir allí porque el Gobierno municipal nunca les dio las viviendas que ellos le pidieron. "Somos 92 familias y todos tenemos hijos. Como no teníamos adónde ir, decidimos venir a La Olla. Y de acá no nos vamos a mover. Vamos a resistir las acciones de la Policía", aseguró la mujer.
El subcomisario Jorge González, que estuvo a cargo del operativo policial, explicó que recibió la orden de realizar acciones preventivas en el caso de que se produzcan incidentes. Por su parte, el fiscal subrogante de la Fiscalía IX, Arnoldo Suasnábar, aseguró que él no ordenó que se realice el desalojo porque debe seguir los procedimientos que establece la Justicia, y que será el juez de instrucción de turno quien decida qué medidas se tomarán.
Dentro de los perímetros que habían marcado con alambre, los usurpadores se mantuvieron ayer cerca de sus pertenencias. Algunos estaban instalados en carpas y otros ya habían levantado precarias casillas de madera.
Sentada bajo una chapa que protegía del sol a sus dos hijos, Natalia Sosa le contó a LA GACETA que ella vivía con sus suegros, pero que ya no entraban en la casa, por lo que decidió instalarse en el predio. "No me voy a mover de acá, porque no tengo adónde ir", aseguró. Julio Castro tampoco quería irse de allí. "Ningún político apareció para ayudarnos, pero si estuviéramos en tiempo de elecciones, seguramente estarían todos acá", sostuvo indignado.







